<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511</id><updated>2012-02-16T09:47:36.953+01:00</updated><category term='murcia'/><category term='historia'/><category term='levantate'/><category term='anda'/><category term='zombie'/><title type='text'>Levántate y anda</title><subtitle type='html'>Pedro, un joven periodista murciano, verá como su monótona existencia da un vuelco radical cuando una epidemia zombie se extienda por todo el planeta</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>67</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-5741133658248354609</id><published>2009-12-10T17:11:00.017+01:00</published><updated>2009-12-22T23:53:46.266+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Jueves 3 de septiembre. El Fin</title><content type='html'>Un mes después de la irrupción del Virus R en nuestro aburrido y violento planeta, la infección había sesgado de un plumazo casi todo rastro de vida humana (al menos el concepto de vida que considerábamos hasta entonces) y amenazaba con acabar con ella completamente. Marta y yo, por ejemplo, no representábamos una esperanza muy fiable para la supervivencia de nuestra especie. Descalzos, medio desnudos y con una simple pistola para protegernos, nos encontrábamos en ese preciso instante corriendo por los pasillos de la segunda planta del centro comercial Nueva Condomina de Murcia, acorralados por miles de zombies. Durante las próximas horas, las últimas, me quedaré solo y el devastador virus llegará a mi sangre. Sin embargo, eso es adelantar acontecimientos. Vayamos paso por paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habíamos logrado esquivar las dentelladas de los muertos durante un día. Toda una proeza teniendo en cuenta que se debían contar por cientos de miles los que rodeaban el centro comercial y lograron al fin entrar gracias a la inundación provocada por la tormenta que asolaba Murcia desde el lunes. Afortunadamente los zombies no parecían buenos nadadores, y con la planta baja rebasada por el agua, eran pocos los que había logrado llegar hasta nuestro territorio. Que nosotros supiéramos, éramos los únicos vivos que quedaban en el lugar. Y lo cierto es que habíamos hecho un buen rastreo de todos los comercios y oficinas de esa planta de Nueva Condomina, mientras huíamos, nos parapetábamos y volvíamos a escapar de los hambrientos infectados.&lt;br /&gt;En ese momento debía ser alguna hora de la tarde, ya que hacía bastante tiempo que había amanecido, aunque los nubarrones, que apenas dejaban pasar la luz por los ventanales del edificio, nos impedían ver si el sol estaba subiendo o bajando. En cualquier caso poco importaba el horario porque llevábamos más de 24 horas sin dormir y sólo se me antojaba una forma de permanecer parado más de veinte minutos en el mismo sitio: pasaba por dedicar una de las pocas balas que nos quedaban a pegarnos un tiro y acabar de una vez con ese suplicio.&lt;br /&gt;- ¿Se cansarán algún día? ¿Morirán de hambre cuando todos hayamos caído?- me preguntó Marta.&lt;br /&gt;Estábamos en un almacén de la parte central del centro comercial. Habíamos conseguido despistar a un grupo de muertos que nos persiguió durante horas por la azotea. La habitación resultó ser la parte de atrás de una tienda de golosinas en la que aún quedaban cajas repletas de dulces, un poco duros pero comestibles.&lt;br /&gt;- No creo que haya otra forma de acabar con esas cosas que disparándoles en la cabeza- le respondí- Pero no digas que vamos a morir. Saldremos de ésta.&lt;br /&gt;Marta bajó de la mesa en la que había subido y tiró al suelo el paquete de piruletas que tenía en la mano.&lt;br /&gt;- ¡Cómo que no hable de morir! ¡Crees acaso que vamos a escapar de aquí! ¿Es que no te das cuenta? ¡Ya estamos muertos, ya estamos muertos!&lt;br /&gt;Salté sobre ella, abrazándola para que dejara de gritar. Comenzó a llorar una vez se vio en mis brazos, pero ya era demasiado tarde. Escuchamos unos golpes en la puerta. Descubiertos. Recogimos las armas y tomamos la salida trasera. Si nos habíamos refugiado en esa sala era, evidentemente, porque teníamos una vía de escape.&lt;br /&gt;Llegamos a un pasillo de servicio que permanecía oscuro, aunque un poco más adelante se podía adivinar el perfil de una puerta al contraluz. Como zona abierta era muy posible que también estuviera llena de zombies, pero no había otra opción. Bajé el pomo lentamente y eché un un vistazo al otro lado. Estábamos en el gran pasillo central que conectaba los dos laterales. Podía ver claramente un grupo de muertos en la zona izquierda, parados, atontados y mirando alrededor con la boca abierta, como si fueran clientes de pueblo perdidos en el centro comercial. Entraban en esa especie de estado latente cuando no tenían un objetivo a la vista.&lt;br /&gt;Dado que no había vuelta atrás (los zombies estaban dentro del almacén y golpeaban ahora la puerta de nuestro pasillo), teníamos que salir por allí. El problema era que no podía ver si también había infectados a mi derecha. Se lo planteé a Marta y como habíamos hecho ya muchas veces ese día, decidimos salir corriendo en dirección contraria a los zombies. Comprobamos las armas y nos lanzamos sin pensarlo dos vez. La vista completa del cuadro completo resultó aterradora. Los muertos se apelotonaban con mayor densidad si cabe en la parte derecha. De repente nos vimos rodeados por unos y otros, y no nos quedaban balas siquiera para que un pistolero con experiencia acabara con su primera línea. Marta me miró apesadumbrada. Sabía que era el fin. Los infectados cerraron el círculo en torno a sus próximas víctimas. No sé si albergaban algún resquicio de inteligencia pero daba la impresión de que percibían que no teníamos escapatoria porque avanzaban lentamente, relamiéndose, rugiendo de placer.&lt;br /&gt;Como habíamos acordado horas antes, nos llevamos la pistola a la cabeza, cada uno a la suya, para evitar que un disparo prematuro dejara a uno de los dos vivo.&lt;br /&gt;- Adiós- me dijo.&lt;br /&gt;- Adi...- comencé a decir en respuesta, cuando un ruido procedente del exterior interrumpió nuestra lamentable despedida.&lt;br /&gt;Era un intenso gemido metálico, que saturó de repente todo el espectro de sonido, haciendo que nos lleváramos las manos a las orejas. Sin embargo, tan pronto como vino desapareció. Fue un segundo de silencio, quizás menos, y entonces el techo se vino abajo sobre nosotros. Toneladas de yeso, vigas y el plástico traslúcido del techo solar se deshicieron en añicos para precipitarse. Cogí a Marta y agarrados notamos como el suelo también se inclinaba poco a poco. Saltamos cerca de una columna y nos refugiamos en su base mientras el polvo invadía cada centímetro cuadrados de la enorme nave que se había desmoronado. La explosión de materiales reventados contra el suelo fue tan fuerte que la segunda planta se derrumbó sobre las aguas que llenaban la primera. Marta se quedó en el aire, aunque estaba tan fuertemente agarrada a mí que logré echarme hacia atrás y ponernos a salvo sobre una zona que se mantenía en pie, tras la columna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al disolverse la capa de yeso que bañaba el ambiente vimos que casi todo el pasillo central se había venido abajo. Cascotes y cuerpos de decenas de zombies (algunos en movimiento, otros paralizados) poblaban ahora la superficie de las aguas en el nivel inferior. Marta me señaló el techo. Una figura roja y curvada, como una enorme U, asomaba por el hueco abierto. Al alzar la vista el agua salpicó nuestras caras. Fuera seguía lloviendo a mares.&lt;br /&gt;La gigantesca U se hundió un poco más en el techo y abriendo una grieta en lo que quedaba de pared, cayó libre dentro del centro comercial. De nuevo tuvimos que apartarnos tras la columna al tiempo que el cielo, como temieron siempre los galos, se derrumbaba sobre nuestras cabezas. El peso muerto del objeto que había destruido la techumbre golpeó contra el agua y nos caló completamente.&lt;br /&gt;Una vez finalizada la tormenta de cascotes, reunimos el valor para quitarnos las manos de la cabeza y ver lo ocurrido. La escena nos dejó pasmados. La U gigante que había surgido de las alturas no era una U sino una C, acompañada de otra enorme N, las siglas de Nueva Condomina. Eran el colofón de la torre del centro comercial, que anunciaba desde kilómetros la llegada al paraíso de las compras. El poste se había quebrado, puede que socavado por las avenidas, y cayó sobre nosotros. La N y la C estaban boca abajo, y el pivote, cada vez más ancho, ascendía diagonalmente hasta perderse sobre el alto techo de la tienda que aún quedaba en pie.&lt;br /&gt;Marta y yo permanecíamos en una especie de istmo conectado al centro comercial únicamente por la zona de almacenes, con la puerta de la que salimos a nuestra espalda. La catástrofe nos había salvado de los zombies por el momento, ya que el vacío se interponía entre ellos y su comida.&lt;br /&gt;- ¿Oyes eso?- dijo Marta levantándose, aún apoyada sobre la columna.&lt;br /&gt;Yo no escuchaba nada, pero ella me mandó callar, mientras se elevaba de puntillas mirando el oscuro cielo que asomaba sobre nosotros.&lt;br /&gt;- Es como una sirena de ambulancia, ¿no?- añadió.&lt;br /&gt;Mis oídos, menos sensibles que los suyos, lograron captar una leve vibración, efectivamente, como decía Marta, similar a la sirena de una ambulancia, procedente del exterior. Poco a poco el sonido se hizo más fuerte, acompañado después, y eso casi nos provoca un ataque cardíaco simultáneo, por la voz de un hombre a través de un megáfono.&lt;br /&gt;- ¡Dios! Hay gente ahí fuera.&lt;br /&gt;De hecho la voz, ya audible, preguntaba por la existencia de supervivientes en el centro comercial. Marta y yo nos abrazamos como si ya estuviéramos salvados, una situación que distaba mucho de ser real. Estábamos atrapados, con todas las salidas destrozadas o plagadas de infectados. Sin embargo sí quedaba una posibilidad: llegar a la torre derribada y ascender por ella hasta la azotea. La distancia desde nuestro refugio hasta las gigantescas N y C no debía ser de más de dos metros, aunque estaban a menor altura, y añadido al riesgo de un golpe en el salto, cabía la desgracia de resbalarse y hundirse entre la marea de muertos. Una vez más los acontecimientos decidieron por nosotros. La puerta del almacén comenzó a ser aporreada desde dentro. Los zombies llegaban por detrás. No la habíamos cerrado, pero al parecer el derrumbe la había atascado, no sabíamos por cuánto tiempo. Había que salir de allí ya.&lt;br /&gt;Marta fue la primera en saltar. Ella era más ágil y supo caer con gran precisión sobre el brazo superior de la C. En cualquier caso me dolió sólo con ver cómo chocaba contra la torre. Milagrosamente indemne, se dio la vuelta y me pidió que la siguiera. Yo tomé carrerilla, calculé el aterrizaje en el mismo punto y salí disparado, sólo para frenarme a unos centímetros del bordillo.&lt;br /&gt;- ¡No puedo!- exclamé acobardado.&lt;br /&gt;- Pedro, ¡detrás de ti!- me advirtió Marta.&lt;br /&gt;La puerta del almacén cedió justo en ese instante bajo el empuje de los zombies, y al verlos corriendo hacia mí, salté sin apenas coger impulso hacia las enormes letras. El miedo me dio fuerzas, pero no las suficientes, y tras agarrar con una sola manos el extremo de la C me escurrí hacia las aguas. El impacto fue algo así como ser atropellado por un camión. A punto de desmayarme, conseguí frenar con los pies descalzos lo necesario para que Marta pudiera asirme y entre los dos iniciar la ascensión. Pero cuando estaba a punto de llegar hasta ella un infectado salió de las profundidades y me agarró la pierna con una fuerza descomunal. Tratando de zafarme miré hacia abajo y contemplé horrorizado como una mujer con la cabeza abierta y totalmente desnuda me había alcanzado. Y no me estaba cogiendo con las manos, lo que notaba casi a la altura del tobillo eran sus dientes, desgarrándome. Marta abrió fuego contra ella y al tercer disparo convirtió el cerebro, parcialmente visible, en batido de fresa.&lt;br /&gt;Temerosos de otra escalada zombie subimos rápidamente por la torre y llegamos al techo, dejando un reguero de sangre a mi paso. Una vez allí me examiné el tobillo derecho confirmando lo evidente, me habían mordido. Quizás no con mucha profundidad, pero Marta y yo habíamos visto ya lo suficiente como para saber que estaba infectado y que tarde o temprano sería uno de ellos. El sonido de la sirena interrumpió mis lamentos.&lt;br /&gt;- ¿Quedan supervivientes ahí dentro?- preguntaba la voz del megáfono.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos asomamos desde la terraza en busca de nuestros salvadores. Allí abajo, en los aparcamientos aéreos de la Nueva Condomina no había nada más que agua. La inundación era mas grande de lo que habíamos imaginado. Hasta donde acertábamos a ver (que no era mucho dado que seguía lloviendo con fuerza) sólo se extendía un mar inmenso y embravecido por el viento de la tormenta, con los distintos edificios del megacomplejo comercial asomando como islas en medio de un huracán. Y surgiendo de ese caos con tintes bíblicos apareció una lancha tipo Zodiac equipada con un potente foco, navegando por el mismo lugar en el que hasta hace poco se apilaban coches y más coches de clientes. Hicimos gestos y nos desgañitamos gritando para que nos vieran, hasta que la luz del foco se centró en nosotros. Cegados por la linterna y la alegría nos abrazamos. La lancha se acercó al edificio principal y 'atracó' atando un cabo en una farola que sobresalía del fondo. Vimos que estaba ocupada por tres hombres, vestidos con trajes militares, si bien no tenían un aspecto demasiado marcial.&lt;br /&gt;Uno de ellos nos lanzó una cuerda de nudos y ágilmente ascendió por ella. Era joven y estaba bastante, flaco aunque de complexión fuerte. Llevaba barba de varios días y el aspecto que todos nosotros podíamos tener tras más de un mes de penurias y sufrimientos.&lt;br /&gt;- Me llamo Rodrigo. ¡Qué alegría encontrar supervivientes!- dijo al saludarnos, con un marcado acento andaluz- ¿Hay mas?&lt;br /&gt;- No, sólo nosotros. Él es Pedro y yo Marta- respondió Marta- ¿De dónde vienen?&lt;br /&gt;- ¿No han escuchado nuestros mensajes de radio?- preguntó sorprendido- Supongo que no. Venimos de Cádiz, el último bastión. El Gobierno, el Ejército y todos los que pudieron se refugiaron allí cuando la epidemia se hizo general. Perdimos a muchos. La mayor parte de los políticos cayó en Madrid, y la Familia Real... todos han desaparecido. Ahora la presidenta es Carme Chacón, y ha creado un gobierno de unidad nacional. La lucha fue muy dura pero al final conseguimos detener a los zombies y contraatacar. Tomamos y limpiamos Gibraltar y, gracias a su aeropuerto ya contamos con un punto seguro para viajar en avión. Hace dos días aterrizamos en Alcantarilla, pero ustedes son los primeros vivos que encontramos. Nuestra misión es rescatar a todos los supervivientes que encontremos y buscar otros focos de resistencia, si aún queda alguno. Toda ayuda es poca para la reconstrucción.&lt;br /&gt;- Bueno- respondió Marta- Estás viendo lo que queda de este foco de resistencia. Y como no salgamos cuanto antes de aquí, ni eso- añadió mirando los restos del centro comercial, entre los cuales aún se movían cientos de infectados.&lt;br /&gt;- Pues no se hable más. ¡Bajan dos, haced sitio!- gritó hacia la lancha.&lt;br /&gt;- Baja uno- intervine yo, y di paso al frente para mostrar mi pierna sanguinolenta.&lt;br /&gt;Rodrigo sacó, con un rápido movimiento, un fusil Kalasnikov que llevaba a la espalda y me apuntó a la cabeza.&lt;br /&gt;- ¿Te han mordido?- preguntó- ¿Hace cuánto?&lt;br /&gt;Marta se interpuso entre el arma y mi cabeza y elevó su revólver hacia Rodrigo:&lt;br /&gt;- Ni se te ocurra- le advirtió.&lt;br /&gt;- ¿Estás loca?- protestó el recién llegado- Está infectado, es uno de ellos.&lt;br /&gt;Marta y Rodrigo amartillaron sus armas casi a la vez y éste último cambió su objetivo por la cabeza de ella. Los dos estaban dispuestos a apretar el gatillo sin dudarlo. Era lo que había conseguido varias semanas de "dispara al zombie y corre".&lt;br /&gt;- Tiene razón, Marta- dije- Me voy a convertir en cualquier momento. No puedo ir con vosotros.&lt;br /&gt;- No digas eso- terció ella, sin apartar el arma- No lo sabes, puede que en Cádiz puedan hacer algo por ti. Tendrán ya un medicamento. Una vacuna o algo así, ¿no?&lt;br /&gt;- La única vacuna que hay es la que tengo en la recámara, y te aseguro que se la voy a administrar- respondió Rodrigo.&lt;br /&gt;- ¡Por encima de mi cadáver, cabrón!- les espetó ella.&lt;br /&gt;- ¡No me pruebes niñita, que te enteras!&lt;br /&gt;La situación era insostenible, así que cogí mi propia pistola y coloqué el cañón en mi sien y lancé una advertencia a los dos:&lt;br /&gt;- ¡Ya está bien! Ni me vas a pegar un tiro ni me marcho en la lancha, me quedo aquí con mi pistola y ya veré lo que hago.&lt;br /&gt;Marta y Rodrigo bajaron las armas sorprendidos por mi intervención.&lt;br /&gt;- Marta- dije sin apartar el revólver- Sabes que estoy muerto, es el fin. Pero tú te puedes salvar, así que quiero que montes en esa lancha y te marches de aquí cuanto antes. Puede que haya otras personas por ahí fuera que necesiten ayuda. Dejad de perder el tiempo conmigo.&lt;br /&gt;Ella bajó al fin el arma y se lanzó a mis brazos. Me buscó con los labios, y a pesar del miedo que tenía de poder contagiarle, no pude resistirme a ese último beso. Después comenzó a llorar apoyada en mi pecho.&lt;br /&gt;- No puedo irme, no puedo irme- repetía entre sollozos.&lt;br /&gt;Yo también me desmoroné. Me decía que no era justo terminar así, cuando había encontrado a una chica como Marta, cuando tras más de un mes de sufrimientos, había descubierto una razón para seguir viviendo. El dolor me estaba consumiendo por dentro, así que la empujé poco a poco hacia el muro donde se encontraba Rodrigo, y con su ayuda la convencimos para que comenzara a bajar. Me dio otro beso antes de descolgarse hasta la lancha.&lt;br /&gt;Rodrigo me dijo que la cuidaría, lo cual tampoco me ayudó mucho.&lt;br /&gt;- Yo de ti usaría esa pistola antes de que fuera tarde- fue lo último que me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así he terminado aquí, sentado bajo la lluvia en lo poco que queda de la azotea del centro comercial Nueva Condomina en Murcia, contemplando la devastación que ha provocado el agua en esta tierra tan poco acostumbrada a su abundancia.&lt;br /&gt;La zodiac de Marta hace ya dos horas que se ha marchado en dirección norte. Me duele la cabeza y los temblores que sufro no responden precisamente a las bajas temperaturas. Al menos me ha dejado de sangrar el tobillo, si bien la causa de esta repentina mejoría se me antoja un poco tétrica.&lt;br /&gt;Me pregunto qué habrá sido de mi familia. Y de mi hermana en Argentina. Recuerdo un vídeo que me enseñó ella hace unos años. Era el tráiler de coña de una película falsa, de esos que circula por Internet. Se llamaba Jesucristo Zombie o algo así, y jugaba con la idea de la vuelta a la vida de Lázaro y la propia muerte y resurrección de Jesús. El tráiler mostraba un grupo de jóvenes encerrados en una iglesia, asolada a su vez por una horda de zombies con el Mesías a la cabeza, mientras el narrador citaba la frase gancho de la película: "Hace 2.000 años Jesucristo nos prometió la inmortalidad... el problema es que no miramos la letra pequeña".&lt;br /&gt;Imagino que quien me vea ahora, riéndome en mi situación, pensará que me he vuelto loco, y puede que no se equivoque. La pistola que sostengo entre mis manos contiene tres balas, así que incluso podría defenderme en caso de que uno de los zombies que sigue ahí abajo llegue hasta mí. Sé que no debería esperar más, pero me enfrento a uno de los instintos más poderosos del hombre, el de la supervivencia, y puedo asegurar ya por experiencia que en mí está bastante arraigado.&lt;br /&gt;Empiezo a tener fiebre y, tras un molesto cosquilleo, ahora estoy perdiendo la sensibilidad en la pierna herida. Creo que llega el momento de tomar una decisión. Seguramente me abra la cabeza, pero... El caso es que también tengo cierta curiosidad por conocer las sensaciones que debe tener una máquina de comer carne humana. Supongo que cuando se es un zombie las cosas son mucho más sencillas. Comer, correr, comer. Por si acaso, me gustaría haceros una advertencia. Si os encontráis dentro de unos días a un infectado joven, delgado, moreno, herido en la pierna y vestido tan sólo con unos calzoncillos, os recomiendo que salgáis corriendo con todas vuestras ganas. Entendedme, solía ser un tipo tranquilo, pero imagino que estaré un poco cabreado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="TEXT-ALIGN: center"&gt;FIN &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-5741133658248354609?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/5741133658248354609/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=5741133658248354609&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5741133658248354609'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5741133658248354609'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/12/jueves-3-de-septiembre-el-fin.html' title='Jueves 3 de septiembre. El Fin'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3431206979297551196</id><published>2009-12-10T10:17:00.004+01:00</published><updated>2009-12-10T10:29:14.458+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Fin de la Primera Temporada, próximamente</title><content type='html'>Saludos a todos. El último capítulo de la desesperada aventura de Pedro está en marcha y muy pronto lo publicaré. Sin embargo, precisamente por ser el final de 'Levántate y anda' quiero perfilarlo bien; mis queridos zombies se lo merecen, jeje.&lt;br /&gt;Gracias a todos los que habéis seguido el blog y a quien además lo ha promocionado. Agradecimientos también a vuestros consejos sobre la historia y sobre el propio diseño del blog, me habéis sido de mucha ayuda.&lt;br /&gt;Un abrazo y nos 'vemos' en el último capítulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;P.D.: Como entretenimiento antes de terminar, aquí va una noticia real sobre la llegada de los zombies a Alicante:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;http://www.theleader.info/article/20477/zombies-march-through-alicante/&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SyC_QZCTbzI/AAAAAAAAADg/54h-finyhpI/s1600-h/20091208elpval_2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SyC_QZCTbzI/AAAAAAAAADg/54h-finyhpI/s320/20091208elpval_2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413537040418697010" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3431206979297551196?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3431206979297551196/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3431206979297551196&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3431206979297551196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3431206979297551196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/12/fin-de-la-primera-temporada.html' title='Fin de la Primera Temporada, próximamente'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SyC_QZCTbzI/AAAAAAAAADg/54h-finyhpI/s72-c/20091208elpval_2.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6213176509612257572</id><published>2009-12-07T19:30:00.005+01:00</published><updated>2009-12-08T23:40:17.274+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Miercoles 2 de septiembre. El principio del fin</title><content type='html'>Al amanecer, la lluvia seguía golpeando el techo solar del centro comercial. Desperté junto a Marta, que yacía acurrucada sobre mí, desnuda bajo una fina sábana blanca. Fue la primera mañana en un mes que no me levantaba sudoroso, gritando y con el persistente recuerdo de la muerte &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;acechándome&lt;/span&gt;. Ella apartó durante la noche esos temores, pero no pude seguir &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;ignorándolos&lt;/span&gt; cuando me despejé.&lt;br /&gt;No había parado de llover en todo el día anterior, por lo que el colector debía seguir inundado. Esa enorme tubería, que atravesaba los sótanos y llevaba hasta el otro lado de la autovía, era la única vía de escape de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, ya que el complejo estaba rodeado de miles de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;zombies&lt;/span&gt; atraídos por los sacrificios que el ya desaparecido Ricardo y su legión de asesinos les había proporcionado. Ahora, bajo una de las tormentas de verano más fuertes que recordaba, y sin tener claro cuánta gente seguía viva bajo nuestro techo, no teníamos más opción que esperar a que dejara de llover.&lt;br /&gt;Habíamos pasado 24 horas seguidas en la tienda de Zara, ocultos, aunque no sabíamos si quedaban hombres armados en el centro comercial ni las intenciones que tenían una vez muerto su líder. Estábamos en el lugar más alejado de la entrada a la tienda, cerca de los probadores. Acumulando ropa bajo nosotros fabricamos una cama que, en comparación con los camastros que habíamos sufrido hasta ahora, nos pareció un lecho de dioses. Nos sentíamos seguros, pero permanecer mucho más tiempo en nuestro refugio no tenía sentido. Si quedaban guardias ahí dentro, tarde o temprano nos descubrirían. Y si todos se habían marchado antes de que se inundara el colector o matado entre ellos, no había razón para seguir escondidos.&lt;br /&gt;De repente un ruido metálico nos puso en guardia. Algo había caído al suelo rebotando varias veces y su sonido pareció ampliarse a través de las silenciosas paredes de la tienda. Miré a Marta, que a pesar de seguir acostada, ya tenía el revólver entre las manos. Yo cogí el mío y me puse de puntillas entre los percheros, aguzando el oído. Se produjo otro ruido estridente, de nuevo hierro golpeando el suelo, pero ahora más cerca. Marta se levantó y fue hasta mí.&lt;br /&gt;- ¿De dónde viene?- preguntó.&lt;br /&gt;- Creo que de la planta de abajo- susurré.&lt;br /&gt;Estábamos en la segunda planta del Zara, la parte de ropa masculina, mientras que la primera estaba destinada a la mujer. Unas escaleras mecánicas conectaban ambos niveles. Nos dirigimos hacia allí. Ambos íbamos descalzos, sólo porque el sobresalto que nos había alarmado nos pilló así (de hecho yo llevaba puestos únicamente unos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;calzoncillos&lt;/span&gt; y Marta una camiseta larga), pero resultaba lo mejor para reducir el sonido. La boca de las escaleras permanecía despejada, pero estaba claro que ahí abajo había algo, pues se escuchaban pisadas. Bajamos lentamente, con las pistolas mirando al frente, y yo al menos, muerto de miedo. Una vez abajo se podía escuchar claramente una gotera, quizás varias, que debían atravesar el techo del centro comercial y caer hasta la planta principal, ya fuera de la tienda. Por un momento pensamos que ése era el ruido que nos había sorprendido, pero un paso no muy lejos de nosotros activó de nuevo las alarmas. Después otro. No lo veíamos, pero alguien estaba andando y fuera cual fuera el calzado que llevaba, hacía mucho ruido. Además, a cada paso le seguía otro sonido más largo y suave, como el arrastre de un bulto a empujones. En la planta de abajo había muy poca luz, y sólo acertábamos a divisar los percheros atestados de ropa desordenada, allí donde mirábamos. El sonido continuaba, cada vez más cercano, pero muy lento.&lt;br /&gt;- Hay alguien ahí- dije, recibiendo rápidamente una mirada de desaprobación de Marta.&lt;br /&gt;Sin embargo el ruido cesó. Durante unos instantes, que se me hicieron eternos, no se escuchó nada. Hasta que los pasos volvieron, más fuertes, más cerca, hacia nosotros. Un perchero se derrumbó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;prácticamente&lt;/span&gt; frente a mí, a unos dos metros de distancia. Entonces lo vi. Era un hombre alto, vestido de ejecutivo pero con la ropa sucia, rasgada y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;completamente&lt;/span&gt; calada. Su rostro era grisáceo, casi azulado. Me lanzó una mirada furibunda, con esos ojos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;blanquecinos&lt;/span&gt; clavados en mí. El zombie emitió un gruñido e inició una torpe carrera hacia nosotros. Torpe porque sólo podía andar con un pie, mientras que arrastraba el otro apoyando &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;directamente&lt;/span&gt; el tobillo, con el pie torcido tras él. Un movimiento que helaba la sangre sólo de verlo. Ahora comprendía, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;también&lt;/span&gt;, el ruido que hacían sus zapatos. Estaban mojados y la suela de plástico crujía por el paso del agua. El muerto aceleró su carrera en mi &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;dirección&lt;/span&gt;. Levanté el arma apuntando a su cabeza y pulsé el gatillo. La respuesta fue un solitario e inquietante &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;click&lt;/span&gt;. El revólver no disparaba.&lt;br /&gt;El infectado saltó sobre mí, comiéndose &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;prácticamente&lt;/span&gt; mi revólver. Caímos los dos, él encima mío, y tuve que soltar la pistola para tratar de alejar su boca de mi cuello. Le sostenía los hombros pero pesaba mucho y apenas podía evitar sus dentelladas, que dirigía por igual a cabeza o brazos según lo que tuviera más cerca. Su gesto, fiero, parecía es&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;conder&lt;/span&gt; una mueca, como si estuviera riéndose de placer al tener al fin carne fresca cerca al alcance.&lt;br /&gt;Marta apareció a mi rescate por detrás de él. Le golpeó con un hierro el la cabeza y el zombie se desplomó a mi lado, temblando tal y como haría la víctima de un ataque epiléptico. Marta elevó el hierro y se lo clavó a través del ojo. El muerto dejó de moverse.&lt;br /&gt;Tardé unos segundos en recuperar el aliento, pero estaba claro que había que darse prisa. De alguna forma los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;zombies&lt;/span&gt; estaban entrando al centro comercial. Si lo había conseguido uno, cientos irían detrás de él. Salimos al pasillo de la planta baja. Las goteras que habíamos escuchado momentos antes caían por todas partes, y el agua había formado ya un enorme charco. Iniciamos la carrera en dirección al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Eroski&lt;/span&gt;. El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;hipermercado&lt;/span&gt; contaba con zonas de carga que existía la posibilidad de utilizar como salida. Sin embargo, según avanzábamos entre las tiendas, el nivel del agua parecía elevarse, hasta un volumen que no podía proceder de las goteras. Al llegar a la galería que daba entrada al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Eroski&lt;/span&gt;, frente a la inmensa hilera de cajas registradoras, encontramos a un grupo de guardias. Ellos parecieron tan sorprendidos como nosotros de vernos, pero por muy peligrosos que pudieran resultar, en ese momento tenían cuestiones más importantes que atender. La puerta acristalada del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;parking&lt;/span&gt;, reforzada con vigas y tablas, estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;resquebrajándose&lt;/span&gt;. De ella surgían chorros de agua, como si fuera una fuente. No tenía explicación, pero detrás de esa entrada el nivel acumulado por la lluvia superaba el metro de altura, mostrando además a través de los cristales las siluetas de varios muertos medio sumergidos&lt;br /&gt;Los hombres estaban colocando alfombras y telas alrededor de las grietas, pero el líquido entraba cada vez con más fuerza. Ya estábamos dándonos la vuelta para alejarnos de allí cuando desde el pasillo que los guardias tenía a su izquierda surgió un infectado, seguido de otros dos y muchos más detrás. Uno de los pistoleros ni siquiera los vio venir y se lanzaron encima de él. El resto comenzó a disparar, y no sé si fue alguno de los proyectiles o el simple poder del agua, pero la puerta, justo en ese momento, reventó disparando una cascada hacia interior de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;Condomina&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;El torrente se llevó por delante a guardias, zombies y todo lo que encontró a su paso. Marta y yo, por fortuna a cierta distancia, pudimos buscar la escalera más cercana y con el agua pisándonos los talones logramos llegar a la segunda planta. A nuestras espaldas, la planta baja se inundó completamente, y lo peor no era eso, sino que arrastrados por la corriente pudimos ver a decenas de infectados, nadando, hundiéndose, agarrándose a postes o simplemente dejándose llevar. Ya no había ninguna barrera entre ellos y nosotros.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6213176509612257572?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6213176509612257572/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6213176509612257572&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6213176509612257572'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6213176509612257572'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/12/miercoles-2-de-septiembre-el-principio.html' title='Miercoles 2 de septiembre. El principio del fin'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7873666760206133756</id><published>2009-12-05T11:53:00.010+01:00</published><updated>2009-12-08T12:07:57.115+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Martes 1 de septiembre. El fin del principio</title><content type='html'>La primera impresión que tuve al salir a los pasillos del centro comercial fue que se encontraba al comienzo de una rebajas salvajes. Carreras, gritos... tiendas ardiendo. La principal diferencia, a parte de las llamas y el humo, era la oscuridad que reinaba, ya que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;evidentemente&lt;/span&gt; no había luz eléctrica, y la tormenta impedía la llegada de rayos de sol. Estaba en la segunda planta y tenía que llegar a las conducciones por las que había entrado a la Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, ubicadas en el sótano. El problema era que con las escasas fuerzas que me quedaban, tras una semana de brutal &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;racionamiento&lt;/span&gt; y el colofón de dos días de palizas, incluso aunque lograra escapar del lugar no podría dar dos pasos sin caer rendido.&lt;br /&gt;Tomé la dirección del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;hipermercado&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Eroski&lt;/span&gt; que había en la planta baja. Pensé que por mucho que hubieran robado, algo debía quedar para llevarse a la boca. El plan era esperar allí un tiempo hasta que se calmara la cosa y tratar de huir más tarde con provisiones. Ése era el plan, pero fue un error &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;sobrevalorar&lt;/span&gt; mi estado físico.&lt;br /&gt;Comencé a recorrer el pasillo este en dirección sur, pues había salido de la terraza por el punto más lejano al supermercado. Al llegar a la galería central que unía los dos pasillos, y en la que se encontraban las escaleras mecánicas para descender a la planta baja, ya estaba reventado. Me temblaban las piernas y a cada paso notaba que me iba a derrumbar. De repente, por detrás de mí apareció un grupo de prisioneros corriendo, y de un empujón me echaron al suelo. Me quedé allí, sobre las baldosas aún frescas de la noche pasada, tratando de recobrar el aliento, mientras los habitantes del centro comercial seguían su alocada carrera de escape y los tiroteos se acercaban cada vez más. Tenía los músculos agarrotados y un afilado clavo se incrustaba entre ellos cuando trataba de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;tensarlos&lt;/span&gt; para ponerme en pie. Había llegado, sin duda, al límite de mis fuerzas por ese día, y no me recuperaría a menos que descansara y, a poder ser, comiera algo. En cambio, me encontraba recostado sobre el escaparate de un Zara destrozado, a unos 500 metros de la fuente de comida y sin energías para recorrer esa distancia.&lt;br /&gt;-¿Pedro?- oí a mis espalda.&lt;br /&gt;Giré la cabeza y sólo vi dos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;maniquís&lt;/span&gt; desnudos, tirados sobre el mostrador del escaparate.&lt;br /&gt;- ¡Pedro!- otra vez, en dirección a la puerta de la tienda, por la que apareció en ese momento Marta- ¡Estás vivo! ¡Estás vivo!&lt;br /&gt;Se lanzó sobre mí &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;abrazándome&lt;/span&gt; y besándome por toda la cara. Nuestros labios se juntaron al final, aunque apenas podía ya incorporarme para abrazarla yo también.&lt;br /&gt;Entramos dentro de la tienda de ropa, donde Marta se había escondido al abandonar la azotea. Estaba muerta de miedo, a tenor de las miradas que lanzaba al exterior cada vez que se escuchaba un ruido. Todavía no me había contado qué le ocurrió durante los dos días que estuvimos encerrados, tras nuestro fallido intento de fuga; y dado su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;comportamiento&lt;/span&gt;, me temía lo peor. Al menos no tenía marcas de golpes visibles.&lt;br /&gt;Le conté que estaba destrozado y que me moría de hambre. Por fortuna ella tenía agua y comida que había encontrado en la mochila de un guardia muerto. Nos refugiamos en el interior del Zara y nos dimos un tremendo festín, a base de albóndigas en conserva, &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;maíz&lt;/span&gt; y una botella de cerveza Estrella de Levante que me supo a gloria pese a estar caliente.&lt;br /&gt;- Tenemos que intentar llegar al colector por el que nos trajeron- le dije cuando terminamos. Fuera ya casi no se oía nada y el olor a quemado aumentaba poco a poco, lo que indicaba que el fuego debía estar avanzando. Esperarlo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;en medio&lt;/span&gt; de toneladas de ropa no era &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;una&lt;/span&gt; buena idea.&lt;br /&gt;- Ya he estado allí antes- me respondió- Hay que buscar otra salida. El tubo no se puede usar, está inundado por la lluvia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7873666760206133756?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7873666760206133756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7873666760206133756&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7873666760206133756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7873666760206133756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/12/martes-1-de-septiembre-el-fin-del.html' title='Martes 1 de septiembre. El fin del principio'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-1600807769632846397</id><published>2009-12-02T21:15:00.005+01:00</published><updated>2009-12-03T18:33:10.418+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Martes 1 de septiembre. Tormenta</title><content type='html'>Ricardo no fue el último en caer esa mañana por al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;parking&lt;/span&gt; infectado de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;zombies&lt;/span&gt;. El tiroteo que se inició en la azotea provocó una ola de pánico entre los prisioneros, que sintiéndose ya libres, salieron corriendo en todas direcciones, buscando la entrada al centro comercial y evitando al mismo tiempo las balas. Otros se lanzaron a luchar contra los guardias. Desde el extremo del saliente que se levantaba sobre el aparcamiento veía a los hombres armados, aparentemente divididos en dos grupos, disparándose entre ellos. La trifulca se me antojaba como las guerras entre niños soldado en África, pues usaban las armas con poca precisión, descargando los cargadores apenas a unos metros los unos de los otros, cuando no &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;descerrajaban&lt;/span&gt; el tiro a quemarropa.&lt;br /&gt;Un grupo de hombres desarmados se lanzaron sobre dos guardias que había quedado aislados del resto, los redujeron a patadas. Otros guardias fueron arrojados &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;directamente&lt;/span&gt; a los 'leones' a empujones, arrastrados por la muchedumbre. Era una explosión de violencia salvaje, tras semanas de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;cautiverio&lt;/span&gt; en Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, y los que hasta el momento habían sido las víctimas habían adoptado rápidamente el papel de verdugos.&lt;br /&gt;Mientras, la lluvia arreciaba y se transformaba en una auténtica tormenta de verano, encharcando la azotea y haciendo un poco más difícil desplazarse por el resbaladizo suelo. Yo me encontraba en una posición difícil. Estaba alejado de la trifulca principal, al inicio de la plataforma de castigo, pero debía llegar hasta allí si quería abandonar la terraza. Al fin y al cabo, también podía alcanzarme una bala perdida si me quedaba parado.&lt;br /&gt;Comencé a avanzar todo lo agachado que podía, cubriéndome la cabeza cada vez que escuchaba una detonación, como si eso fuera a resultar suficiente para protegerme de los proyectiles. Pasé sobre el cadáver de un guardia, que aún sostenía con la mano un &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;revólver&lt;/span&gt;. Lo cogí y me lo guardé en la cintura, pues no tenía ninguna intención de malgastar las balas allí arriba. Cuando me levanté algo me golpeó la cabeza. Fue como si me hubieran &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;tirado&lt;/span&gt; una pequeña piedra. El proyectil cayó después a mis pies. Era blanco, muy pequeño, y frío. ¡Granizo! De repente el horizonte visible se acortó de forma radical. El granizo comenzó a caer de forma &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;generalizada&lt;/span&gt; y aunque las piedras de hielo apenas molestaban al impacto, la tormenta ya no hacía posible ver a más de cinco metros de distancia. Había que abandonar la terraza como fuera. Logré llegar al principio de la plataforma donde se lanzaba a los prisioneros, desde donde se accedía al edificio principal del centro comercial. Me seguía una mujer que se había quedado desperdigada como yo. La ayudé a subir un muro de casi dos metros que había que superar para dejar el saliente y cuando ella se disponía a tenderme el brazo la &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;cosieron&lt;/span&gt; a balazos, cayendo sobre mí. Ése no era un buen lugar para escapar. Me desplacé unos diez metros hacia la derecha y asomé la cabeza de un salto. Allí no parecía haber nadie. Apoyándome en unas cajas cercanas conseguí elevarme sobre el muro y llegar a la azotea principal. Una vez arriba salí corriendo para evitar el pelotón de fusilamiento que debía estar colocado no muy lejos de mí, pues escuchaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;perfectamente&lt;/span&gt; las ráfagas dirigidas a la gente que sobrepasaba el muro.&lt;br /&gt;El camino para entrar otra vez al centro comercial era una zona de aires acondicionados situada un nivel por debajo de la terraza. En realidad había dos zonas, colocadas en el centro del anillo que formaba Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Condomina&lt;/span&gt;. No &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;tenía&lt;/span&gt; muy claro por cuál de las dos me habían sacado esa mañana así que salté en cuanto vi un desnivel. Caí sobre un charco enorme, pues el agua se acumulaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;abundantemente&lt;/span&gt; en esa parte, alanzando ya un pie de altura. Me dirigí a la puerta a las galerías comerciales y pasé al interior de una sala de máquinas, de allí a una oficina y al fin a las tiendas. Los tiroteos continuaban dentro del centro comercial, al igual que las carreras de un lado para otro. Además, llegaba un intenso olor a quemado y humo, que procedía de una tienda de ropa situada junto enfrente de la puerta, situada en la segunda planta, con los escaparates rotos y ardiendo. Si el fuego pasaba a los comercios adyacentes eso se podía convertir en un polvorín. Sin embargo no tenía tiempo de preocuparme por un incendio. A mi espalda sonaron disparos. Emprendí la huida por los pasillos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-1600807769632846397?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/1600807769632846397/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=1600807769632846397&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1600807769632846397'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1600807769632846397'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/12/martes-1-de-septiembre-tormenta.html' title='Martes 1 de septiembre. Tormenta'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-2600621602836980913</id><published>2009-12-01T18:32:00.007+01:00</published><updated>2009-12-02T21:14:57.061+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Martes 1 de septiembre. Fin de la sequía</title><content type='html'>Eran las nueve de la mañana cuando fui arrastrado a la terraza principal de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, un enorme óvalo construido sobre los pasillos del centro comercial, con ventanales que proporcionaban luz solar a las tiendas y un remate en forma de pico que miraba a la cara oeste del complejo. Elevado sobre uno de los aparcamientos aéreos de la zona, el saliente se asemejaba a una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;gigantesca&lt;/span&gt; pasarela situada sobre un barco de vela del siglo XVIII preparado para lanzar piratas al mar. Los piratas, en ese caso, éramos Pablo, Marta y yo, y el fiero &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;océano&lt;/span&gt; lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;representaban&lt;/span&gt; miles de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;zombies&lt;/span&gt; sedientos de carne fresca bajo nuestras cabezas.&lt;br /&gt;Permanecí encerrado en una oficina durante todo el día posterior a nuestro fallido intento de escapada. A la ya familiar falta de alimentos y agua se unieron un par de palizas, una de ellas especialmente propinada por Ricardo, que me dejaron deshecho. Al ser sacado a rastras de la estancia un día después, no hizo falta que me explicaran mi &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;destino&lt;/span&gt;, estaba claro que iba a ser expulsado del 'paraíso'. Me extrañó la falta de luz en los pasillos del centro comercial, a pesar de haber amanecido. Cuando salí a la terraza descubrí que el cielo estaba encapotado y que el calor &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;reinante&lt;/span&gt; en jornadas pasadas se había combinado ahora con una agobiante sensación de bochorno. Las nubes cubrían todo el cielo hasta donde se podía divisar, de un color negruzco que les aportaba un aspecto aterrador, pero qué no lo tenía esos días.&lt;br /&gt;Sobre las galerías de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, a lo largo del saliente de la cara oeste, se había reunido una gran comitiva, al parecer todos los habitantes vivos de la zona. Había unos 30 hombres armados y un centenar de personas más, separadas de ellos, cerca del extremo del saliente. Me acercaron al grupo principal, hombres y mujeres &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;desarrapados&lt;/span&gt; y muertos de miedo como yo. Entonces comprendí que esa mañana no se iba a producir un sacrificio, sino una matanza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;generalizada&lt;/span&gt;, la macabra solución final de esa gentuza a la falta de víveres en el centro comercial. Marta apareció entre la muchedumbre y me preguntó qué tal estaba. Por lo menos ella seguía viva. Mientras, mas abajo, como si lo presintieran, comenzaron a sonar más fuerte que nunca los gritos de rabia de los infectados.&lt;br /&gt;El padre Nicolás se abrió paso entre los guardias vestido con su hábito y portando una enorme cruz de madera.&lt;br /&gt;- El cielo está mucho más cerca de lo que pensáis- comenzó a decir, dirigiéndose a nosotros.&lt;br /&gt;Se trataba, según contaron los veteranos, del mismo discurso que soltaba cada vez que iban a lanzar a alguien a los muertos. La reacción de la gente fue retroceder todo lo posible, evitando mantenerse en los extremos del grupo para no ser el elegido. Sin embargo, ninguno de ellos fue el primero en caer, sino mi amigo Pablo. Lo trajeron unos guardias atado de manos. Estaba cosido a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;moratones&lt;/span&gt; y apenas podía andar. Con el discurso del monje de fondo, Pablo fue conducido frente a nosotros hasta el límite del pico. No levantó la cabeza para verme pero creo que ni siquiera podía ver, dado como andaba a tientas. Cuando estuvo al borde del abismo el padre Nicolás se acercó, lo bendijo y con una patada, el mismo Ricardo lo hizo caer, despertando una orgía de sangre bajo nosotros.&lt;br /&gt;De nuevo la mirada del religioso se volvió hacia el grupo y todos retrocedimos. Dos guardias se dirigieron hacia mí. La suerte estaba echada, yo era el siguiente. Aparté a Marta de un empujón y esperé a que me prendieran. Ella se alejó arrastrada por otras mujeres. Los hombres me agarraron, arrastrándome al lugar donde había sido lanzado mi amigo. Una vez allí miré abajo. Debía de haber unos veinte metros, suficiente para estamparse y morir al instante. El problema era que seguramente no llegara a tocar el suelo. Cientos de manos ensangrentadas se elevaban hacia mí. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;zombies&lt;/span&gt; sabían que ése era el sitio por el que llegaba la comida y se afanaban por hacerse un hueco para el festín.&lt;br /&gt;El monje repitió el paripé. Se me acercó, dibujó una cruz sobre mi frente y me dijo que ya estaba salvado, que no tuviera miedo. Miedo. Era un término muy suave para describir cómo me sentía. Estaba aterrado, temía el salto, temía el dolor, temía ser despedazado y supongo que temía &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;aún &lt;/span&gt;más despertar como una de esas cosas, sino era devorado por completo antes. Pero al mismo tiempo una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;sensación&lt;/span&gt; de descanso me invadía. Se trataba del fin y realmente no tenía mucho sentido seguir viviendo en un mundo así, seguir huyendo cada día, pasando hambre y conociendo lo peor que podía deparar nuestra raza, ya fuera entre el género vivo o el muerto.&lt;br /&gt;Fui llevado hasta el extremo del 'trampolín', donde se encontraba Ricardo, sonriendo otra vez, con ese gesto brutal que sólo podía tener un desquiciado.&lt;br /&gt;- Saludos a los clientes- me soltó.&lt;br /&gt;Un relámpago se dibujó a lo lejos, acompañado poco después por un trueno ensordecedor. Lo siguió una gota de agua que chocó contra mi frente, y otra más en la mejilla. El padre Nicolás también recibió una y se limpió la cara mirando al cielo, sorprendido. Las gotas se transformaron en lluvia, al principio débil y poco a poco más fuerte, como si todo el agua que no había caído en casi tres meses de verano estuviera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;acumulándose&lt;/span&gt; allí arriba.&lt;br /&gt;- ¡Es una señal! ¡Es una señal!- gritó el monje- ¡El fin del calvario!&lt;br /&gt;Ricardo lo miró con desprecio y me agarró.&lt;br /&gt;- ¡No!- le &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;espetó&lt;/span&gt; Nicolás tratando de pararlo- ¡Dios ha hablado!&lt;br /&gt;- ¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Apártate&lt;/span&gt; viejo loco!- dijo mi verdugo, y lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;echó&lt;/span&gt; a un lado.&lt;br /&gt;Sin embargo, el religioso se revolvió y le golpeó con la cruz en la espalda. El agua caía ya &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;abundantemente&lt;/span&gt;, acompañada de relámpagos cada vez más cercanos. Cuando Ricardo se dio la vuelta y encaró al monje, estaba totalmente calado. Levantó su fusil y le pegó un tiro en la cabeza. Por un momento pareció que la lluvia descendía a cámara lenta, mientras Nicolás se desmoronaba. Ricardo echó una mirada &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;desafiante&lt;/span&gt; a todos los que ocupaban la azotea, recordando una vez más quien mandaba. Sin embargo, no debía contar con plena fidelidad entre sus guardias porque uno de ellos abrió fuego contra el salvaje líder, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;alcanzándole&lt;/span&gt; en el pecho. El tiro abrió la caja de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Pandora&lt;/span&gt;, provocando un tiroteo indiscriminado entre los hombres armados y de éstos hacia la muchedumbre.&lt;br /&gt;Mientras, Ricardo cayó al suelo de rodillas, justo a mis pies. Su sangre se disolvía entre los charcos. Levantó la cabeza y le solté una patada en toda la boca, tan fuerte que yo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;tambié&lt;/span&gt;n me fui al suelo. El asesino resbaló sobre el borde de la terraza y se fue abajo. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;zombies&lt;/span&gt; lo desgarraron y partieron en varios trozos, demostrando que no despreciaban la carne de aquél que les había dado de comer en tantas ocasiones.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-2600621602836980913?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/2600621602836980913/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=2600621602836980913&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2600621602836980913'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2600621602836980913'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/12/martes-1-de-septiembre-fin-de-la-sequia.html' title='Martes 1 de septiembre. Fin de la sequía'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4317264709767724342</id><published>2009-11-30T23:40:00.002+01:00</published><updated>2009-12-01T00:22:52.082+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Domingo 30 de agosto. Sequía</title><content type='html'>Una semana después de llegar al centro comercial Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Condomina&lt;/span&gt;; siete días después de iniciar el calvario del encierro en la asquerosa tienda de muebles saqueada, hedionda y atestada de prisioneros como yo; 168 horas después de ser separado de Marta por una banda de maleantes armados hasta los diente y un predicador loco, y de encontrar a mi amigo Pablo entre los guardias de ese mundo absurdo y desquiciado por la amenaza de cientos de miles de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;zombies&lt;/span&gt; afuera, llegó el momento de escapar del lugar.&lt;br /&gt;Pablo me recogió &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;aproximadamente&lt;/span&gt; a las 10 de la noche para acompañarme al baño. No nos permitían salir a esas horas, aunque siempre nos vigilara un guardia, pero no sería la primera norma de Ricardo y sus chicos que mi amigo rompiera ese día. Nos dirigimos hacia los aseos, para no despertar sospechas demasiado pronto. Desde allí pasamos al otro ala de la segunda planta del centro comercial, en busca de la celda de las mujeres. Yo me quedé atrás y Pablo fue a preguntar por Marta a los vigilantes, con la excusa de que la reclamaba Ricardo. Era posible que Ricardo ya la hubiera llevado consigo antes, escenario en el que seríamos descubiertos. También era posible que los guardias simplemente pasaran de Pablo, por &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;considerarlo&lt;/span&gt; un manitas con armas y no uno de los suyos, escenario en el cual &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;fracasaríamos&lt;/span&gt;. Pero tuvimos suerte, y ya la íbamos necesitando. Marta no estaba en la celda porque se la habían llevado dos de los chicos por su cuenta, y la amenaza de un reprimenda de Ricardo en caso de que alguien la tocara antes que él les llevó a confesar &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;exactamente&lt;/span&gt; en qué tienda se había escondido y rogarle que fuera él solo a buscarla y entregarla a su jefe.&lt;br /&gt;Marta había sido arrastrada a un comercio de juguetes en el otro extremo de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Condomina&lt;/span&gt;. Al parecer era uno de los picaderos favoritos del grupo. Apretamos el paso en esa dirección y en ese momento me di cuenta de lo mal alimentado que estaba, pues comencé a resoplar y tuve que hacer esfuerzos por no pedirle a Pablo que fuera más lento. Al llegar a la tienda oímos gritos. Estaban golpeando una puerta. Yo me quedé una vez más fuera y fue Pablo el que entró. Desde el escaparate, a la luz de unas lámparas con velas, observé como un guardia voceaba airadamente. Estaba preguntando por su compañero, que debía estar dentro con Marta, pues a ella no se le veía. Pablo le dijo que Ricardo solicitaba a la chica y al hombre le cambió la cara. Algo no debía ir bien porque, explicó, hacía un rato que no escuchaba nada dentro de la habitación cerrada, donde su amigo había entrado con Marta. Trataron, ahora los dos, de forzar la puerta, mientras yo tomaba posiciones con un bate que nos habíamos agenciado, lo más cerca posible del guardia. Tras lanzarse contra la madera de un salvaje empujón, el hombre logró echarla abajo y se precipitó dentro. Se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;escuchó&lt;/span&gt; luego un golpe y al poco salió trastabillado y se desplomó sobre una pequeña mesa de niños. Pablo dio un paso atrás al ver la cabeza destrozada del guardia. Entonces Marta atravesó el marco de la puerta gritando como una posesa y esgrimiendo un hacha, en dirección a mi amigo. Apenas tuve tiempo de frenarla saliendo de mi escondite para que viera que íbamos a rescatarla, y menos mal que Pablo bloqueó la estocada poniendo su fusil entre su cabeza y el filo ensangrentado. Marta parecía no comprender.&lt;br /&gt;Llevaba la camiseta rota y llena de sangre y su aspecto, supongo que al igual que el mío, era deplorable, aunque aún se adivinaba en su rostro oscurecido por la suciedad el brillo intenso de sus ojos, ahora vidriosos. Le dije que veníamos a sacarla de allí. Soltó el hacha y se dejó caer al suelo. Estaba destrozada. No lograba hablar, ni ponerse en pie. Tampoco quería que la ayudáramos, nos apartaba, hasta que dejó de luchar y comenzó a llorar.&lt;br /&gt;La levantamos entre los dos y salimos de la tienda. Nos dirigíamos hacia el colector por el que habíamos llegado, esperando encontrar nuestro cuatro por cuatro aún allí, cuando Ricardo y unos diez hombres no cerraron el paso.&lt;br /&gt;- ¿A dónde vais chicos?- dijo sonriendo- ¿De fiesta? ¿Y nadie me ha invitado?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4317264709767724342?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4317264709767724342/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4317264709767724342&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4317264709767724342'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4317264709767724342'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/domingo-30-de-agosto-sequia.html' title='Domingo 30 de agosto. Sequía'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6092929831838020484</id><published>2009-11-26T18:21:00.012+01:00</published><updated>2009-11-27T14:41:33.213+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Jueves 27 de agosto. Mallrats II</title><content type='html'>Al tercer día de encierro en la Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Condomina&lt;/span&gt; al fin fui llamado por el padre Nicolás. No había comido más que una lata de sardinas y apenas me habían dado agua. Tras la enfermedad que sufrí en casa de Marta no era la dieta más aconsejable, y dado que soy una persona más bien flaca, me empezaban a faltar las fuerzas. La escasez de alimentos y líquidos tenía al menos una ventaja, los baños ya inservibles de la tienda de muebles no recibían muchas visitas. Por lo demás, y esto era algo a lo que ya me había &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;acostumbrado&lt;/span&gt;, apestaba tras semanas sin ducharme, y mi estado y el de mis &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;acompañantes&lt;/span&gt; de celda contrastaba claramente con el de los guardias, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;púlcramente&lt;/span&gt; aseados y bien surtidos de comida, aunque se tratara de más latas.&lt;br /&gt;Mi amigo Pablo fue el encargado de trasladarme ante el monje que dirigía ese lugar y mientras me llevaba hasta su despacho y esperaba ser recibido, pudo explicarme la verdadera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;organización&lt;/span&gt; de lo que el religioso había dado en llamar el Nuevo Mundo.&lt;br /&gt;- Que no te engañen las apariencias, el Padre no es más que un loco, no podría mandar ni en su propia casa- me dijo entre cuchicheos, atravesando los solitarios pasillos del centro comercial- Esto lo dirige Ricardo, el tipo que os detuvo, un auténtico &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;macarra&lt;/span&gt;, el más peligroso de todos.&lt;br /&gt;- ¿Así que no hay Nuevo Mundo?- le pregunté.&lt;br /&gt;- No, sólo un montón de mierda. Cada vez queda menos comida, ni siquiera tenemos suficiente para nosotros. Cuando llegué aquí la gente se estaba organizando para resistir, pero empezaron a llegar saqueadores y las buenas palabras se convirtieron en peleas primero y matanzas después. Ricardo tomó el control, selló el centro comercial y echó a los saqueadores. Todos estaban contentos, hasta que demostró que podía ser mucho peor que ellos. Empezó a hacer lo que le daba la gana, eligiendo la mejor comida y campando a sus anchas. Quien protestaba recibía un balazo. Quien le seguía el juego entraba en su grupo, tenía armas, bebida, lo que quisiera. Fuera no se estaba mejor porque los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;zombies&lt;/span&gt; ya empezaban a rodear Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, así que era eso o nada. Entonces Ricardo pasó a la siguiente fase: acabar con todo aquel que no le servía para nada. Viejos y niños fuera. Heridos fuera. Arrojaba a los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;zombies&lt;/span&gt; a los que creía inservibles o simplemente le caían mal. Yo me salvé porque venía del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Leroy&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Merlin&lt;/span&gt; y les valía para reparar averías o montar las defensas, pero murió mucha gente.&lt;br /&gt;Avanzábamos cerca de la entrada principal al centro comercial. Aunque las puertas estaban selladas allí los golpes y los gritos de los muertos causaban un ruido angustioso. Nos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;dirigíamos&lt;/span&gt; al pasillo de los restaurantes, que terminaba en la entrada a los cines.&lt;br /&gt;- ¿Y qué hay del monje loco?- pregunté.&lt;br /&gt;- Pues eso, un loco que le calló en gracia a Ricardo y ha colocado como cabeza visible. Cuando se canse de él lo matará.&lt;br /&gt;Habíamos llegado ya a la puerta del cine. Dos críos armados con pistolas estaban jugando a las cartas sentados en una mesa que había cogido de alguna de las cafeterías cercanas. Apostaban dinero del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Monopoly&lt;/span&gt;, lo cual tenía mucho sentido porque en ese momento tenía tanto valor como el de curso legal, cero. Pasamos a la galería de los cines, donde aún permanecían algunos de los carteles de las películas estrenadas ese verano, rotos o &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;garabateados&lt;/span&gt;, pero en pie. La tradicional moqueta roja de las salas de cines, los carteles de próximos estrenos, la barra de las palomitas, todo me traía buenos recuerdos. Películas que había visto de pequeño con mis padres, la primera cita en la oscuridad de la sala... Y esa melancolía, unida a mi desesperada situación, casi me hace ponerme a llorar.&lt;br /&gt;- Como puedes imaginar -continuó Pablo- lo de entrar al Nuevo Mundo depende más de tus habilidades que de tu fe, pero yo no me haría muchas ilusiones, hace tiempo que Ricardo no coge a nadie. Todos son lanzados a la calle para ser devorados, es una locura, lo hacen con un ritual de despedida de Nicolás que pone los pelos de punta, se supone que cada persona que lanzan nos acerca más al paraíso... Sin embargo, con los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;zombies&lt;/span&gt; que nos rodean se acabaron los saqueadores, así que Ricardo sale de vez en cuando a buscar carne nueva.&lt;br /&gt;Nos sentamos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;en medio&lt;/span&gt; de la galería, frente a la sala de espera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;VIP&lt;/span&gt;, donde se encontraba el padre Nicolás, visible tras las cristaleras.&lt;br /&gt;- &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Síguele&lt;/span&gt; el rollo y hablamos después, tengo que sacarte de aquí- me dijo Pablo ahora mucho más bajo, para no despertar las sospechas de los guardias de la puerta- Lo tengo todo preparado. Nos vamos los dos.&lt;br /&gt;- ¿Los dos? Y Marta- le respondí.&lt;br /&gt;- ¿Marta? ¿La chica nueva? ¿La conoces?&lt;br /&gt;- Claro que la conozco, vino conmigo, no puedo dejarla aquí, me salvó la vida.&lt;br /&gt;Pablo se pasó la mano por el pelo.&lt;br /&gt;- Lo de Marta no puede ser, las mujeres están en otra sala y muy vigiladas, es imposible. Ni siquiera sé si sigue viva, no te imaginas lo que hacen con las mujeres.&lt;br /&gt;Se me heló la sangre. En ese instante salió el monje y indicó que pasara. Pablo me acompañó hasta la puerta. Antes de entrar me di la vuelta y le dije que o iba Marta o yo me quedaba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6092929831838020484?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6092929831838020484/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6092929831838020484&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6092929831838020484'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6092929831838020484'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/jueves-27-de-agosto-mallrats-ii.html' title='Jueves 27 de agosto. Mallrats II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3421079775833374523</id><published>2009-11-24T17:39:00.004+01:00</published><updated>2009-11-25T17:55:35.495+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Miércoles 26 de agosto. Mallrats</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sw1hfQkm0dI/AAAAAAAAADY/XsiOpPyeQJ0/s1600/galeria_file_foto_15.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 213px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sw1hfQkm0dI/AAAAAAAAADY/XsiOpPyeQJ0/s320/galeria_file_foto_15.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5408085917194179026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el infierno había surgido desde las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;profundidades&lt;/span&gt; de la tierra para extenderse sobre el mundo, yo me encontraba en su nueva capital. La situación del centro comercial Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Condomina&lt;/span&gt; no podía describirse de otra forma, una especie de régimen del terror sitiado a su vez por una horda de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;zombies&lt;/span&gt; que hacía imposible cualquier esperanza de huida.&lt;br /&gt;Las novedades me llegaron en dos capítulos. El primero eran los rumores que circulaban entre los hombres apresados. Durante mi primer y segundo día de encierro, jornadas en las que no se me permitió salir de la tienda de muebles en la que había sido confinado, mis compañeros de celda me explicaron que el lugar estaba gobernado por el padre Nicolás, nombre por el que conocían al extraño monje que nos había recibido a Marta y a mí. Como me había parecido, el religioso estaba perturbado y tenía el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;convencimiento&lt;/span&gt; de que la infección del virus R era una nueva plaga divina contra el reino del pecado que se había instaurado en la sociedad moderna. De cómo había llegado al centro comercial y había conseguido hacerse tan poderoso como para ser obedecido por un grupo de hombres armados, poco sabían. Lo que sí estaba claro era que el padre Nicolás quería crear un nuevo mundo desde cero, un nuevo mundo que necesitaba nuevos habitantes, puros y limpios de mal. Todos los que estábamos encerrados en esa pequeña tienda de muebles, y suponíamos que las mujeres que permanecerían en otro sitio, éramos candidatos para formar parte del paraíso, y más nos valía dar el perfil porque al resto se les echaba a las bestias. Algunas de las personas que me acompañaban ya habían sido llamadas a a hablar por el monje, con el que había mantenido largas entrevistas en las que por supuesto aseguraban ser creyentes, piadosos y el resto de características que se entendía debía tener la semilla del nuevo mundo. Ésos estaban a la espera de la resolución del padre Nicolás. Los otros, como yo, acabábamos de llegar y &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;aún&lt;/span&gt; no habíamos tenido el placer de hablar con el religioso.&lt;br /&gt;Ésta, claro, era la historia que se contaba entre los presos. La realidad, aunque sea difícil de creer, era mucho peor.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3421079775833374523?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3421079775833374523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3421079775833374523&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3421079775833374523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3421079775833374523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/miercoles-26-de-agosto-mallrats.html' title='Miércoles 26 de agosto. Mallrats'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sw1hfQkm0dI/AAAAAAAAADY/XsiOpPyeQJ0/s72-c/galeria_file_foto_15.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6741766352164462816</id><published>2009-11-22T21:26:00.004+01:00</published><updated>2009-11-23T18:42:56.936+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Martes 25 de agosto. Fin de la evasión</title><content type='html'>Todo lo que había vivido desde el holocausto zombie, la sangre, las matanzas, la pérdida de mi familia y amigos. Todas esas desgracias no me habían preparado para lo que encontré en los centros comerciales de Murcia.&lt;br /&gt;Marta y yo llegamos tras emplear toda la tarde del día anterior cruzando la Huerta sigilosa y muy lentamente en el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;todoterreno&lt;/span&gt; de sus padres. De hecho pasamos la noche a sólo dos kilómetros de la Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, con el perfil del nuevo estadio de fútbol en el oscuro horizonte. Apenas pude dormir, temiendo que en cualquier momento los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;zombies&lt;/span&gt; se lanzaran hacia nuestro coche, pero lo cierto es que no pasó nada y podríamos haber descansado tranquilos, si los nervios lo hubieran permitido. Fue Marta quien me despertó. Estaba asomada por encima del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Cayenne&lt;/span&gt; a través del techo solar, mirando con los prismáticos. A lo lejos se escuchaba un monótono rumor.&lt;br /&gt;- Mira Pedro, te vas a quedar de piedra- me dijo haciéndose a un lado para que yo también pudiera asomarme- Ahí tienes por qué no nos topamos ayer con ningún muerto...&lt;br /&gt;Nuestro coche se encontraba en una colina que se elevaba sobre la autovía de Alicante. Enfrente, cruzando la carretera, estaba el centro comercial y el campo de fútbol. Sin brumas y desde nuestra posición teníamos una visión franca de todo el complejo y el cuadro era apabullante: miles, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;centeranes&lt;/span&gt; de miles, una masa incontable de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;zombies&lt;/span&gt; rodeaba los centros comerciales. Parados, andando, todo ellos con la vista puesta en los edificios y por tanto dándonos la espalda. Ellos eran los responsables del repetitivo quejido que podía oírse, ahora mucho mejor desde lo alto del vehículo. Y algo debía atraer su atención porque parecía que todos los infectados de Murcia se encontraran allí. Recordé la película 'El amanecer de los muertos', de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Snyder&lt;/span&gt;, donde se especulaba con que los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;zombies&lt;/span&gt; tendían a ir a los lugares que solían frecuentar cuando estaban vivos. ¿Sería eso lo que estaba ocurriendo? En cualquier caso Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Condomina&lt;/span&gt; quedaba descartado como parada de aprovisionamiento.&lt;br /&gt;- Vámonos de aquí- le dije a Marta.&lt;br /&gt;- De aquí no se mueve nadie- dijo alguien a nuestra izquierda.&lt;br /&gt;Nos giramos y vimos a tres jóvenes &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;apuntándonos&lt;/span&gt; con fusiles.&lt;br /&gt;- Suelta los prismáticos y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;pon&lt;/span&gt; las manos donde pueda verlas- dijo uno de ellos, el que estaba más adelantando y parecía dirigirlos.&lt;br /&gt;-Pero, ¿de qué vais?- preguntó Marta.&lt;br /&gt;El líder del trío que nos apuntaba se adelantó aún más y colocó el cañón del arma &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;prácticamente&lt;/span&gt; en mi cabeza.&lt;br /&gt;- Calla &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;putita&lt;/span&gt; si no quieres que le pegue un tiro a tu amigo- nos amenazó- Si no lo he hecho ya es para no atraer a los clientes- añadió esto último sonriendo y señalando la masa ingente de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;zombies&lt;/span&gt; al otro lado de la autovía.&lt;br /&gt;Nos sacaron del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;todoterreno&lt;/span&gt;, quitándonos armas y todo lo que llevábamos encima. El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;jefecillo&lt;/span&gt; del grupo y uno de sus compinches registraron el vehículo y cogieron todo lo que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;consideraron&lt;/span&gt; importante. Mientras, el otro joven nos vigilaba como si fuéramos unos proscritos, aunque casi toda su atención iba dirigida a Marta. Este chico llevaba una cruz de madera colgada del cuello, un signo distintivo que, entonces me di cuenta, portaban también los otros dos.&lt;br /&gt;Cuando terminaron el registro nos ataron las manos y nos adentramos en los huertos de limoneros, abandonando el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Cayenne&lt;/span&gt;. Atravesamos varías &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;taullas&lt;/span&gt; y descendimos una cuesta hasta llegar a una tapa de alcantarilla situada en medio de la nada. La abrieron y bajamos por unas escaleras metálicas. La boca de alcantarillado llevaba a una tubería subterránea de hormigón, de unos tres metros de diámetro, que era en realidad un gran colector de tormentas. Iluminándonos con antorchas nos condujeron por el enorme túnel, andando unos veinte minutos. Llegamos al fin a otra escalera y subimos a una sala de máquinas. El líder del grupo utilizó un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;walkie&lt;/span&gt;-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;talkie&lt;/span&gt; para comunicarse y se abrió la puerta de la sala. Apareció un anciano con una toga negra y un bastón tocado con una cruz, seguido de varios hombres armados, que se llevó aparte a nuestro &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;captor&lt;/span&gt;. Al volver, el viejo mandó que nos quitaran las cuerdas y nos miró sonrientes.&lt;br /&gt;- Bienvenidos al nuevo mundo- dijo abrazándonos.&lt;br /&gt;Nosotros no sabíamos qué hacer, pero al menos ya no nos apuntaban con las armas. Siguiendo al anciano, que tenía toda la pinta de un monje ortodoxo, alto, huesudo y con barba y melena canosas incluidas, llegamos a la nave principal del centro comercial Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, al que habíamos llegado a través del túnel. El lugar estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;relativamiente&lt;/span&gt; limpio y ordenado, sobre todo teniendo en cuenta lo que había ocurrido. Desde el exterior llegaba mucho más fuerte que antes el rugido de miles de infectados. El viejo se percató de que los estaba escuchando y se acercó a mí.&lt;br /&gt;- Aquí muchos de mis chicos se ponen tapones en los oídos- me explicó cogiéndome del brazo y señalando a uno de los guardias que nos seguían. Llevaba algodones en las orejas- Pero yo no los uso. Están cantando, ¿los oyes? Me gusta escucharlos, es un canto celestial, es un mensaje de Dios que repiten para recordarnos nuestro castigo.&lt;br /&gt;Al terminar la frase, la sonrisa desapareció de su cara. "El castigo", añadió, como hablando consigo mismo.&lt;br /&gt;Después dio una indicación a sus hombres y éstos se dividieron. Me separaron de Marta, que fue llevada a otra sala a pesar de nuestras protestas. A mí me trasladaron a una tienda de muebles donde había otras personas, todos hombres, recostados en los sillones. Me hicieron pasar y cerraron la reja del comercio. Un guardia se quedó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;vigilándonos&lt;/span&gt;, sentado en un banco frente a la tienda. Al principio no lo reconocí, porque llevaba el pelo más largo de lo normal, barba y la inevitable cruz, pero era él, y no podía creer que estuviera allí.&lt;br /&gt;- ¡Pablo!- le grité- Soy Pedro, ¿qué haces aquí?&lt;br /&gt;Era uno de mis mejores amigos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;probablemente&lt;/span&gt; el único que quedaba vivo, y ahora formaba parte de la guardia del monje loco. Pablo estaba empleado en el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;Leroy&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;Merlin&lt;/span&gt; de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, y tenía sentido que la epidemia zombie le hubiera pillado trabajando.&lt;br /&gt;Mi amigo me miró asustado y echó un vistazo a los lados. Después se acercó indicándome que me callara y frenando todo gesto de alegría por mi parte.&lt;br /&gt;- Pedro, ¿cómo mierda has acabado aquí? Me cago en la puta- volvió a comprobar que ningún otro guardia estaba por los alrededores- Tienes que salir, tienes que marcharte... Si te quedas estás muerto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6741766352164462816?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6741766352164462816/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6741766352164462816&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6741766352164462816'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6741766352164462816'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/martes-25-de-agosto-fin-de-la-evasion.html' title='Martes 25 de agosto. Fin de la evasión'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-1129462592369834929</id><published>2009-11-16T17:22:00.002+01:00</published><updated>2009-11-16T18:41:52.986+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Atardecer en la Huerta</title><content type='html'>Circulamos por el cauce seco del río Segura un buen rato, aunque a poca velocidad, una vez perdimos de vista a los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;zombies&lt;/span&gt;. La acumulación de cañas y arbustos en el lecho hicieron impracticable el paso a unos tres kilómetros de la salida de Murcia, por lo que tuvimos que subir hasta camino de servicio que seguía el curso fluvial. Una vez allí nos dimos cuenta, para nuestro espanto, de que una rueda se había pinchado. Pudo ser cualquier objeto punzante que pisáramos en el cauce del Segura, aunque el salto para salir del garaje o los continuos coches con otros coches en la avenida tampoco debían haber ayudado. Contábamos con una rueda de repuesto pero colocarla implicaba salir del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;todoterreno&lt;/span&gt; y eso nos hacía mucha menos gracia. Logramos dejar el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Cayenne&lt;/span&gt; en un soto del río desde el que teníamos más de 50 metros de visibilidad hasta los huertos de limoneros. Para &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;arriesgarnos&lt;/span&gt; lo mínimo posible, Marta se quedó al volante y dejó la puerta de atrás abierta, por si había que salir corriendo y yo tenía que saltar dentro en marcha. En cualquier caso no iríamos muy lejos con un neumático menos.&lt;br /&gt;Los dioses me sonrieron porque entre las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;dificultades&lt;/span&gt; de cambiar una rueda a un monstruo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;pesadísimo&lt;/span&gt; y las continuas miradas a mi espalda, tardé nada menos que dos horas en terminar el trabajo. Aprovechando que el sitio parecía tranquilo, nos quedamos a comer allí, muertos de calor y, a pesar del &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;tórrido&lt;/span&gt; sol, con las puertas y las ventanas cerradas.&lt;br /&gt;- ¿Sabes porque el río está seco?- me preguntó Marta cuando terminamos de comer, fumando un cigarrillo y con la vista puesta en los huertos.&lt;br /&gt;Marta era ingeniera de caminos y acababa de lograr una plaza de funcionaria en la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Confederación&lt;/span&gt; Hidrográfica del Segura, el organismo estatal que vigilaba y mantenía este río y sus afluentes. Aunque no pudo tomar posesión de su puesto, a causa de la epidemia, había hecho prácticas durante varios años en la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Confederación&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;- Supongo que por el calor, ¿no?&lt;br /&gt;- Este verano hace calor, pero los ha habido más calurosos y no ha dejado de circular agua, por poca que fuera- comenzó a explicar- Además, no deben quedar muchos agricultores o campos de golf para chupar recursos así que no es eso. Creo que dentro de un tiempo, si esto sigue así de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;chungo&lt;/span&gt;, el río Segura volverá a tener agua, un caudal como ninguno de nosotros hemos visto, aunque sí nuestros abuelos.&lt;br /&gt;Marta dio una calada a su cigarro, abrió ligeramente la ventana y lo tiró fuera. Después me miró preocupada.&lt;br /&gt;- ¿Crees que esas cosas podrán olerlo?&lt;br /&gt;Solté un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;bufido&lt;/span&gt; de ignorancia absoluta, pero extremé la vigilancia.&lt;br /&gt;- Me parece- prosiguió Marta- que todo el agua del río se está acumulando en los embalses, por eso no llega nada a Murcia. Ahora, en verano, los pantanos apenas se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;reabastecen&lt;/span&gt;, pero como tampoco la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;consumimos,&lt;/span&gt; se llenarán.  Puede que pasen semanas o meses, pero se terminarán llenando. Una vez los colmen, nada impedirá que el agua vuelva a circular por el Segura.&lt;br /&gt;- Bueno- dije- al menos a alguien le ha venido bien que media humanidad se haya ido a tomar por culo.&lt;br /&gt;Retomamos la marcha a media tarde. Dejamos el camino de la mota río, ya que nos llevaba en dirección este, hacia Alicante, y yo quería ir al norte. El objetivo intermedio serían los centros comerciales que había en los enlaces entre la autovía de Alicante y la de Madrid, donde debía haber provisiones de sobra, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;imaginábamos&lt;/span&gt;. Así, cambiamos la relativa calma del río por los caminos de la Huerta de Murcia. Protegidos por una carrocería similar a la de un tanque, circulábamos lentamente entre naranjos y limoneros. A largo plazo, era más peligroso un hierro en la carretera que un zombie, pues siempre podíamos acelerar, pero si volvíamos a pinchar estaríamos realmente perdidos. Nuestra ruta era irregular. A veces la vía se abría hasta dos carriles, para después estrecharse y servir apenas para el paso de nuestro vehículo. En estas ocasiones era cuando debía tener más cuidado, para no meter una rueda en las acequias y quedarnos enganchados. Otra cosa es que supiéramos hacia dónde dirigirnos. Todas las calles me parecían iguales y tras decenas de curvas nuestra orientación era un enigma. Por fortuna divisamos el Cristo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Monteagudo&lt;/span&gt;, situado en lo alto del cerro de esta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;pedanía&lt;/span&gt; murciana. Lo seguimos hasta la Carretera de Alicante.&lt;br /&gt;El sol comenzaba a marcar largas sombras a nuestro paso cuando llegamos a la Carretera de Alicante. La atravesamos y seguimos por la Huerta, cada vez con menos luz pero sin encender los faros para llamar la atención lo menos posible. Una vez rodeamos Cabezo de Torres, ya muy cerca de los centros comerciales, visibles gracias a la estructura del estadio de la Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Condomina&lt;/span&gt;, se hizo imposible continuar. Lo mejor era parar hasta la mañana siguiente, refugiados en el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;todoterreno&lt;/span&gt;. Los grillos, que chillaban como si fueran los amos del mundo, me ponían casi más nervioso que el temor a un ataque de infectados. Sin embargo, había que dormir y de nada servía vigilar cuando estábamos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;completamente&lt;/span&gt; a oscuras. Recostado en el sillón, se podían ver miles estrellas a través del techo solar. Nunca, desde las acampadas de pequeño, había visto tantas en el cielo. Marta se durmió cogiéndome la mano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-1129462592369834929?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/1129462592369834929/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=1129462592369834929&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1129462592369834929'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1129462592369834929'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/atardecer-en-la-huerta.html' title='Atardecer en la Huerta'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3092901180221971414</id><published>2009-11-13T13:04:00.004+01:00</published><updated>2009-11-15T18:11:33.534+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Lunes 24 de agosto. Evasión II</title><content type='html'>La puerta del garaje se desprendió hacia arriba cuando la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;envestimos&lt;/span&gt; con el 4x4. No pude evitar cerrar los ojos al ver la estructura de hierro frente a mí y como tampoco queríamos quedarnos encajados a las salida, apreté el acelerador a tope sin pensar en lo que &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;pudiéramos&lt;/span&gt; encontrarnos delante en la calle. El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Cayenne&lt;/span&gt; salió &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;literalmente&lt;/span&gt; volando sobre el carril exterior de la avenida y golpeó, al tocar el asfalto, el morro de un pequeño utilitario aparcado en la vía. Nos llevamos por delante ese vehículo y acabamos derrapando &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;en medio&lt;/span&gt; de Primo de Rivera, para no invadir el carril exterior contrario y chocar contra el edificio de enfrente, la &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Cárcel&lt;/span&gt; Vieja. Cuando al fin se detuvo el gigantesco coche, Marta y yo nos miramos emocionados aunque con el corazón en un puño, como al salir de una montaña rusa. El problema es que ésa &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;sólo&lt;/span&gt; había sido la primera vuelta el el parque de atracciones del terror en que se había convertido la ciudad de Murcia. Por lo menos el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;todoterreno&lt;/span&gt; seguía en marcha.&lt;br /&gt;Tomé dirección este, hacia la plaza Circular. Desde allí no se observaba ningún hueco para pasar entre los coches atascados, tanto civiles como militares, pero tal y como habíamos visto desde la azotea, uno de los parterres permanecía despejado, y contábamos con el vehículo perfecto para atravesarlo. A plena luz del día, y a la altura de la calle, daba la impresión de que Murcia hubiera estuviera sufriendo la madre de todos los atascos, aunque no &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;había&lt;/span&gt; ni un alma al volante.&lt;br /&gt;Llegamos a Ronda de Levante y en la rotonda de Juan &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;XXIII&lt;/span&gt; nos encontramos a los primeros &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;zombies&lt;/span&gt; de la mañana. En realidad nos habían seguido corriendo por la izquierda sin que nos diéramos cuenta, y al tratar de torcer en esa dirección, hacia la avenida Juan de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Borbón&lt;/span&gt;, que debía sacarnos de la ciudad, se colocaron justo delante de nosotros. No habría tenido ningún reparo en pasar por encima de ellos, pero la salida hacia la avenida estaba bloqueada por un enorme camión cisterna que debía haber ardido hacía semanas, propagándose el fuego a los edificios cercanos. Ahora el esqueleto ennegrecido del transporte y las fachadas chamuscadas formaban una tétrica estampa. Giré antes de que los infectados lograran alcanzarnos y aceleré por la avenida Primero de Mayo, de nuevo hacia el este, para tratar de tomar Juan de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Borbón&lt;/span&gt; por otra entrada. Marta estaba como loca, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;gritándome&lt;/span&gt; el camino que debía tomar a cada momento entre los coches que se atravesaban en la calzada.&lt;br /&gt;La siguiente salida (también una entrada, pero los sentidos de tráfico poco importaban ya) contaba con siete carriles pero tenía una inmensa barricada franqueada por carros de combate, y teniendo en cuenta la masa de muertos que empezaba a organizarse a nuestras espaldas, no había tiempo para parar a ver si podíamos superarla, así que seguimos por Primero de Mayo. A partir de ahí todo empezó a salir mal. Debíamos decidir qué hacer, si probar alguna de las calles de un solo carril que se abrían a la izquierda, en dirección al norte, para retomar Juan de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Borbón&lt;/span&gt;, o continuar en Primero de Mayo, que nos llevaba hasta el río y dónde &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;prodríamos&lt;/span&gt; coger la circunvalación de Miguel &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Induráin&lt;/span&gt;, de nuevo con destino a la autovía de Madrid. La primera opción era muy arriesgada porque estas calles eran estrechas y cualquier coche atascado podría cerrarnos el paso, así que proseguimos por la avenida. Pero cada vez había más coches en las carretera y menos sitio para pasar. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;zombies&lt;/span&gt; nos seguían ya de cerca, por lo que dejé de zigzaguear y comencé a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;envestir&lt;/span&gt; coches para arañar distancia entre nuestros &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;perseguidores&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Llegó un momento en el que tomar alguna de las salidas de la avenida ya no era una opción. Los infectados estaban tan cerca que golpeaban el cristal si frenábamos un poco para salvar un obstáculo. Así llegamos al río Segura, sólo para descubrir que el puente estaba totalmente bloqueado por otra barricada. Resultaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;frustrante&lt;/span&gt; descubrir cómo todas esas barreras no habían servido para contener a los muertos vivientes pero ahora sí nos impedían a nosotros salir de la ciudad. Girar a la derecha, de nuevo al centro de Murcia, era entrar de otra vez a la boca del lobo, y tampoco podíamos volver, de modo que con un derrape que por poco nos lleva al cauce del río tomamos, hacia la izquierda, el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;lateral&lt;/span&gt; del Auditorio Víctor &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Villegas&lt;/span&gt;, donde nos encontrarnos, en el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;parking&lt;/span&gt; que se abría tras el enorme Palacio de Congresos, un amasijo de caravanas y tiendas de campaña con el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;símbolo&lt;/span&gt; de la Cruz Roja, como si se hubiera tratado de un hospital de campaña ahora abandonado y que impedía el paso. Frené en seco y miré a Marta desesperado. No había salida y los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;zombies&lt;/span&gt; se nos echaban encima. Entonces ella me señaló el río Segura. No me había dado cuenta pero estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;completamente&lt;/span&gt; seco, rodeado de cañas blancas recientemente incendiadas y sin ni siquiera el escuálido &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;hilillo&lt;/span&gt; de agua que llevaba en épocas de sequía.&lt;br /&gt;- ¡Baja al río!- me gritó.&lt;br /&gt;Marqué las ruedas sobre el asfalto con un repentino &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_28"&gt;acelerón&lt;/span&gt; y descendí hasta el cauce del río por una cuesta bastante pronunciada. El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_29"&gt;todoterreno&lt;/span&gt; llegó a ponerse a dos ruedas pero logramos llegar abajo sin volcar. Temía que el lecho estuviera fangoso pero bajo nosotros no había ni un atisbo de humedad. Sin agua, y tras tres semanas bajo el sol de agosto, el suelo estaba cuarteado. No había ni rastro del Segura, otra víctima de la epidemia. Cuando los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_30"&gt;zombies&lt;/span&gt; empezaban a asomarse desde arriba volví a acelerar siguiendo el curso del río y, sin obstáculos, conseguí dejarlos atrás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3092901180221971414?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3092901180221971414/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3092901180221971414&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3092901180221971414'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3092901180221971414'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/lunes-24-de-agosto-evasion-ii.html' title='Lunes 24 de agosto. Evasión II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-8513436970216453781</id><published>2009-11-12T10:37:00.002+01:00</published><updated>2009-11-12T12:12:54.218+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Lunes 24 de agosto. Evasión</title><content type='html'>&lt;meta equiv="Content-Type" content="text/html; charset=utf-8"&gt;&lt;meta name="ProgId" content="Word.Document"&gt;&lt;meta name="Generator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;meta name="Originator" content="Microsoft Word 11"&gt;&lt;link rel="File-List" href="file:///C:%5CDOCUME%7E1%5CPERIOD%7E1%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml"&gt;&lt;o:smarttagtype namespaceuri="urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" name="PersonName"&gt;&lt;/o:smarttagtype&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:worddocument&gt;   &lt;w:view&gt;Normal&lt;/w:View&gt;   &lt;w:zoom&gt;0&lt;/w:Zoom&gt;   &lt;w:hyphenationzone&gt;21&lt;/w:HyphenationZone&gt;   &lt;w:punctuationkerning/&gt;   &lt;w:validateagainstschemas/&gt;   &lt;w:saveifxmlinvalid&gt;false&lt;/w:SaveIfXMLInvalid&gt;   &lt;w:ignoremixedcontent&gt;false&lt;/w:IgnoreMixedContent&gt;   &lt;w:alwaysshowplaceholdertext&gt;false&lt;/w:AlwaysShowPlaceholderText&gt;   &lt;w:compatibility&gt;    &lt;w:breakwrappedtables/&gt;    &lt;w:snaptogridincell/&gt;    &lt;w:wraptextwithpunct/&gt;    &lt;w:useasianbreakrules/&gt;    &lt;w:dontgrowautofit/&gt;   &lt;/w:Compatibility&gt;   &lt;w:browserlevel&gt;MicrosoftInternetExplorer4&lt;/w:BrowserLevel&gt;  &lt;/w:WordDocument&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt;  &lt;w:latentstyles deflockedstate="false" latentstylecount="156"&gt;  &lt;/w:LatentStyles&gt; &lt;/xml&gt;&lt;![endif]--&gt;&lt;!--[if !mso]&gt;&lt;object classid="clsid:38481807-CA0E-42D2-BF39-B33AF135CC4D" id="ieooui"&gt;&lt;/object&gt; &lt;style&gt; st1\:*{behavior:url(#ieooui) } &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;&lt;style&gt; &lt;!--  /* Style Definitions */  p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal 	{mso-style-parent:""; 	margin:0cm; 	margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:12.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-fareast-font-family:"Times New Roman";} span.blsp-spelling-error 	{mso-style-name:blsp-spelling-error;} span.blsp-spelling-corrected 	{mso-style-name:blsp-spelling-corrected;} @page Section1 	{size:595.3pt 841.9pt; 	margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; 	mso-header-margin:35.4pt; 	mso-footer-margin:35.4pt; 	mso-paper-source:0;} div.Section1 	{page:Section1;} --&gt; &lt;/style&gt;&lt;!--[if gte mso 10]&gt; &lt;style&gt;  /* Style Definitions */  table.MsoNormalTable 	{mso-style-name:"Tabla normal"; 	mso-tstyle-rowband-size:0; 	mso-tstyle-colband-size:0; 	mso-style-noshow:yes; 	mso-style-parent:""; 	mso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; 	mso-para-margin:0cm; 	mso-para-margin-bottom:.0001pt; 	mso-pagination:widow-orphan; 	font-size:10.0pt; 	font-family:"Times New Roman"; 	mso-ansi-language:#0400; 	mso-fareast-language:#0400; 	mso-bidi-language:#0400;} &lt;/style&gt; &lt;![endif]--&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;El garaje donde los padres de Marta guardaban su coche no estaba bajo su edificio sino dos manzanas más a norte, en una &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_0"&gt;construcción&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; que daba a la avenida Prima de Rivera. Durante años, seguramente, su familia se habría quejado de lo lejano de la plaza de aparcamiento, pero esa circunstancia resultaría fundamental ahora para intentar abandonar el centro de la ciudad. Y es que tratar de hacerlo por las calles que circundaban El Corte Inglés se había demostrado una misión imposible, incluso para una caravana militarizada como la que organizaron mis compañeros de encierro en el centro comercial. Primo de Rivera conectaba al este con &lt;st1:personname productid="la Plaza Circular" st="on"&gt;la Plaza Circular&lt;/st1:personname&gt;, donde se situaba el campamento militar que observé la mañana del apocalipsis en Murcia, y desde allí se podía acceder a las avenidas Juan Carlos I o Juan de &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Borbón&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, que salían de la ciudad en dirección norte, hacia la casa de campo de mi familia.&lt;br /&gt;Nunca he sabido mucho de coches así que cuando Marta me dijo el modelo que tenían sus padres, pensé que estaba de broma: un &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Porsche&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Cayenne&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. No dejaba de tener un halo de romanticismo &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_4"&gt;dieciochesco&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; lo de surcar las calles de una &lt;span class="blsp-spelling-corrected"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_5"&gt;urbe&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; destrozada y plagada de muertos vivientes con un deportivo &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_6"&gt;descapotable&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, pensé, pero no resultaba lo más práctico. Sin embargo, el modelo no era lo que yo había imaginado, sino un enorme 4x4 que debía costar lo que yo había pagado por mi casa.  Lo cargamos con los pocos víveres que nos quedaban, varias latas de comida (yo me había aficionado a los botes de mermelada &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Hero&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;), dos botellas de agua mineral (no teníamos más y eso iba a resultar un gran problema) y armas (abundaban los modelos pero no la munición). Yo tenía un revólver, una escopeta de caza procedente precisamente de la armería de El Corte Inglés y una vara de hierro que había seleccionado &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_8"&gt;cuidadosamente&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; para que fuera ligera pero a la vez resistente, pues más de una vez había visto como las de madera se quebraban bajo el peso y el violento envite de los infectados. Marta gozaba de más experiencia que yo en la lucha en plena calle con &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_9"&gt;zombies&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, tras haber realizado varias incursiones en busca de alimentos y medicinas, y era partidaria de correr antes que enfrentarse a esas cosas. A pesar de esto, tenía una pistola para la que había conseguido silenciador. Cargamos también con otras armas de mayor calibre únicamente porque teníamos espacio de sobra en el coche, ya que carecíamos de experiencia en su uso.&lt;br /&gt;Llegamos al garaje de sus padres a través de las pasarelas que sus vecinos habían construido entre los edificios y &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_10"&gt;comprobamos&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; que el depósito tenía combustible suficiente para salir de Murcia. Desde la terraza observamos las posibles vías de escape. La plaza Circular conservaba &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_11"&gt;vehículos&lt;/span&gt; militares pero, &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_12"&gt;evidentemente&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, no había ni rastro de los soldados. La calzada estaba bloqueada pero atravesaríamos los parterres. Desde allí la ruta más segura, por lo amplio de la avenida, parecía Ronda de Levante hasta Juan de &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Borbón&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, pero no teníamos una perspectiva limpia de la calle, así que tendríamos que improvisar.&lt;br /&gt;Una vez trazado el plan sólo quedaba ejecutarlo. Marta me dijo que condujera yo, pues no se atrevía a coger un coche tan grande. Mi experiencia con ese tamaño de vehículos se reducía al alquiler de una furgoneta hacía unos meses para cargar los muebles del &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_14"&gt;IKEA&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;. Otro obstáculo era la puerta del garaje, bloqueada por la falta de suministro eléctrico. Podíamos tratar de forzarla pero queríamos evitar cualquier ruido que atrajera la atención antes de nuestra salida, así que optamos por &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_15"&gt;envestir&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; la puerta con el &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_16"&gt;todoterreno&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;La mañana del 24 de agosto encendimos el motor y colocamos el coche frente a la rampa de salida. Marta, sentada en el asiento del &lt;span class="blsp-spelling-error"&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_17"&gt;copiloto&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;, amartilló su arma y sin que la viera venir, me giró la cabeza y me plantó un beso en los labios.&lt;br /&gt;- ¡Suerte!- me dijo, tras dejarme sin respiración.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-8513436970216453781?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/8513436970216453781/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=8513436970216453781&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8513436970216453781'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8513436970216453781'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/lunes-24-de-agosto-evasion.html' title='Lunes 24 de agosto. Evasión'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7199933818825964644</id><published>2009-11-11T17:27:00.002+01:00</published><updated>2009-11-11T17:58:45.906+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Previously en Levantate y Anda...</title><content type='html'>Segundo resumen de la epopeya de Pedro por las desoladas calles de Murcia, para todos aquellos que entráis por primera vez a mi blog y os da pereza empezar por el primer capítulo, o simplemente para los que quieran refrescar la memoria:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pedro es un joven y aburrido periodista murciano cuya monótona existencia se ve interrumpida por una extraña &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;pandemia&lt;/span&gt;. Desde la redacción de su periódico local es testigo de cómo esta enfermedad, denominada Virus R por su similitud a la rabia, se inicia en Estados Unidos y se va propagando por todo el mundo. Lo que al principio parece un bulo absurdo se va confirmando poco a poco: el Virus R acaba con la vida de todos sus portadores y los revive convertidos en seres violentos y sedientos de carne humana&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;España parece uno de los países que más se ha preparado para controlar la enfermedad, pero no hay frontera que se le resista. Pedro es de los primeros murcianos en tener un encuentro con un zombie, su instalador de aire acondicionado, infectado días a&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;trás&lt;/span&gt; en el aeropuerto de Barajas. Aunque logra acabar con él, es acusado de asesinato por las autoridades, que tratan de ocultar la llegada de la infección a Murcia. Encerrado en los calabozos, es rescatado por un comando policial cuando el Virus R llega hasta la propia comisaría.&lt;br /&gt;Una vez de vuelta a casa, y con la epidemia aún controlada en Murcia, su familia le pide que les acompañe a una casa de campo que utilizarán como refugio, pero Pedro prefiere ir al periódico. Muy pronto se arrepentirá de su decisión, ni el despliegue del Ejército logra frenar a los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;zombies&lt;/span&gt; que asaltan en masa la ciudad. Pedro consigue refugiarse en El Corte Inglés, donde un grupo de policías, militares y civiles montan un campamento de emergencia que se convierte en su residencia definitiva, mientras la ciudad sucumbe al desastre.&lt;br /&gt;Sin embargo, la falta de agua potable les obliga a abandonar su encierro y Pedro opta por ir a casa de Marta, una chica que ha conocido a través de mensajes con cartel y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;prismáticos&lt;/span&gt; desde la terraza del centro comercial. Marta vive en un edificio cercano, junto a otros vecinos que se han organizado para subsistir sin necesidad de bajar a las calles, infectadas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;zombies&lt;/span&gt;.  Una vez más la falta de víveres (se produce una epidemia de cólera por la consumición de aguas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;contaminadas&lt;/span&gt;) lleva a nuestro protagonista a idear un nuevo plan de huida, aunque esta vez lo hará acompañado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7199933818825964644?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7199933818825964644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7199933818825964644&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7199933818825964644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7199933818825964644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/previously-en-levantate-y-anda.html' title='Previously en Levantate y Anda...'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6921838241671268599</id><published>2009-11-10T12:35:00.004+01:00</published><updated>2009-11-10T13:28:05.003+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Viernes 21 de agosto. Cólera</title><content type='html'>El virus R no sólo sesgó la vida de cientos de miles de murcianos, sino que condenó a los supervivientes a la vuelta a la edad de piedra en muchos aspectos. Uno de ellos fue la sanidad y el control de las enfermedades. La infección zombie era el verdugo que más &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;posibilidades&lt;/span&gt; tenía de encontrarse cualquier humano vivo, pero no el único.&lt;br /&gt;El cólera, un viejo conocido de la Huerta de Murcia, aprovechó el caos creado por la epidemia para volver a la ciudad. Y lo hizo a través del agua, como tantas otras veces  durante los siglos anteriores. Sólo había un médico entre los vecinos de los edificios en los que me había refugiado, y murió dos días después de mi llegada, en una incursión por las calles. Sin embargo, tuvo tiempo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;identificar&lt;/span&gt; la enfermedad, cuando al igual que me ocurrió a mí, la mitad de los miembros de esta particular comunidad desarrolló una especie de gastroenteritis agravada. Todos nosotros habíamos bebido de la misma fuente, un depósito subterráneo contaminado. Y como sucedía en las zonas subdesarrolladas de África o Asia, la mala calidad del agua había resultado más peligrosa que su escasez.&lt;br /&gt;Tardé dos días en mostrar signos de recuperación, y durante esas horas los sueños se mezclaban con la consciencia sin posibilidad de distinguir una cosa de la otra. Sabía que me habían retirado las ataduras porque aprovechaba las escasas fuerzas que tenía para ir al baño. Sabía que Marta seguía junto a mí, aunque también me pareció que la habitación se inundaba con el sonido de su llanto. Sentía además una sed abrasadora, que en realidad habría acabado conmigo muy pronto si no llega a ser por la misión que encabezó durante mi convalecencia. Ella, el médico y tres voluntarios más salieron en busca de agua embotellada y productos de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;potabilización&lt;/span&gt;. Sólo regresó mi anfitriona y dos de sus &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;acompañantes&lt;/span&gt;. Y en realidad, la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;participación&lt;/span&gt; de Marta en esa misión suicida no respondía a mi grave estado, al menos no &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;principalmente&lt;/span&gt;, sino al de su abuela, que también consumió agua contaminada.&lt;br /&gt;Para cuando pude mantener una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;conversación&lt;/span&gt;, la abuela nos había dejado, demasiado débil ya de por sí como para hacer frente a otra enfermedad. Fue incinerada en la terraza de su edificio, por razones obvias. Supongo que en esos momentos sí fui importante para Marta, pues cuidarme era un motivo para que mantuviera la cabeza ocupada y no la perdiera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;definitivamente&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;El agua y los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;medicamentos&lt;/span&gt; que trajo me salvaron la vida, pero el cólera, la gastroenteritis, las fiebres o cualesquiera fuesen las enfermedades que arrastró el depósito contaminado, pues ya no había médico que las pudiera diagnosticar, dieron un golpe certero al grupo de supervivientes de las azoteas del centro de Murcia. Pasaron de 30 a sólo 10 integrantes y, para colmo de males, se acusaban entre ellos de la responsabilidad de la epidemia.&lt;br /&gt;- Me voy contigo- me dijo sentada a los pies de mi cama, cuando abrí los ojos la primera mañana que pasé sin ganas de vomitar- Ya no puedo aguantar más esto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6921838241671268599?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6921838241671268599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6921838241671268599&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6921838241671268599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6921838241671268599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/viernes-21-de-agosto-colera.html' title='Viernes 21 de agosto. Cólera'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-2009934555564521847</id><published>2009-11-09T17:20:00.003+01:00</published><updated>2009-11-09T18:59:06.029+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Lunes 18 de agosto. ¿Infectado?</title><content type='html'>Desperté con un terrible dolor de cabeza, los músculos aletargados y un sudor frío a pesar del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;asfixiante&lt;/span&gt; calor que reinaba en la habitación. Estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;atardeciendo&lt;/span&gt;. Tenía la extraña sensación de no poder levantarme, como si hubiera pasado una semana postrado en la cama y ésta fuera un pozo sin fondo del que no podía escapar. Tampoco sabía dónde me encontraba, y los vagos recuerdos que persistían del día anterior, en el salón de la casa de Marta tras la alocada fuga, no me ayudaban a orientarme.&lt;br /&gt;Al tratar de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;incorporarme&lt;/span&gt; descubrí que mi ensoñación tenía ribetes muy físicos. Estaba atado a la cama de pies y manos, y desde luego el malestar que sufría no me permitía comprobar la verdadera resistencia de las cuerdas. El estupor se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;transformó&lt;/span&gt; pronto en miedo. El habitáculo en el que me encontraba no era muy grande y la decoración &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;prácticamente&lt;/span&gt; inexistente. Cuatro paredes, una pequeña ventana, una puerta, una anciana... &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Sí&lt;/span&gt;, tardé en darme cuenta pero había una mujer en el rincón más cercano a la ventana, cerca de las cortinas entreabiertas, por lo que en principio la confundí con las sombras que provocaba el contraluz. Era pequeña, flaca y muy blanca, apagada, aunque no tenía los enfermizos tonos y las manchas rosadas que caracterizaban a los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Me miraba fijamente y sonreía.&lt;br /&gt;- ¡Abuela! ¿Qué haces aquí?&lt;br /&gt;Marta apareció por detrás. Entró en la habitación sin prestarme atención y se la llevó haciendo caso omiso a mis peticiones.&lt;br /&gt;Me costaba hablar, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;sentía&lt;/span&gt; la boca pastosa, pero poco a poco fui recuperando la voz y aumentando el volumen de mis protestas, hasta que Marta volvió.&lt;br /&gt;- Bueno, bueno, ¡ya está bien!- me dijo, plantándose frente a mí, en el lugar en el que hasta entonces había estado su abuela- Al menos hablas, eso ya es buena señal.&lt;br /&gt;No entendí &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt; su último comentario, pero el revolver que sostenía en su mano derecha me ayudó a comprender. Ella también se dio cuenta.&lt;br /&gt;- &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Ah&lt;/span&gt;, esto- comentó señalando con la mirada su arma- Bueno, ya sabes, hay que protegerse. Además tienes que saber que he sido yo quien te ha defendido, si no ya estarías en la calle dando vueltas como esos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;atontaos&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;- ¡¿Qué mierda estás diciendo?!- grité e intenté sin éxito levantarme. Mis ataduras y un escalofrío &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;paralizante&lt;/span&gt; se opusieron- ¿Qué me ha pasado?&lt;br /&gt;Ella habló. Al parecer las últimas horas (36 exactamente) habían sido muy &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;entretenidas&lt;/span&gt; en Casa Marta, y yo no me había enterado de nada. Una vez cerré los ojos en el sofá de su comedor, agotado por la escape de El Corte Inglés, caí en una especie de inconsciencia que en los primeros momentos fue interpretada como cansancio, para más tarde comenzar a inquietar a mi anfitriona. Unas horas después empezaron los temblores, el sudor y los vómitos. Marta se alarmó y salió a pedir ayuda y claro, sus vecinos la acusaron de haber metido en la comunidad a un proyecto de zombie. La ausencia de heridas a la vista evitó que me pegaran un tiro allí mismo, mientras yo me debatía en sueños, pero decidieron atarme a la cama y sellar la puerta de la casa donde me había refugiado. Marta podía hacer lo que quisiese, quedarse conmigo encerrada o ser acogida en otra vivienda (y no faltaban vecinos interesados en que una chica joven se trasladara a vivir con ellos). Finalmente había declinado la 'desinteresada' invitación y optado por permanecer en su casa, añadiendo a su lista de pacientes, que hasta ahora sólo integraba su abuela, a un posible infectado por el virus R.&lt;br /&gt;- Me caes bien Pedro, y creo que ya te has hecho una idea de lo que me he jugado por ti- añadió a su explicación- No sé si tendré valor para dispararte si acabas... bueno, ya sabes. Pero incluso aunque lo hiciera, los de allá fuera no me volverían a mirar con buenos ojos. La verdad es que ya ha sido bastante difícil estar aquí sola todo este tiempo, así que por favor, no te transformes, ¿vale?&lt;br /&gt;La observé desde mi prisión acolchada. Esa mujer no dejaba de sorprenderme. Mostraba una tremenda seguridad en sí misma, y de hecho la había hecho valer durante dos semanas de apocalipsis en Murcia. Sin embargo, a la vez parecía frágil, como muy pequeña. Ella se dio la vuelta y miró por la ventana. Tenía el pelo castaño, o "rubio oscuro" como me dijo después, y le caía &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;con gracia&lt;/span&gt; por encima de las orejas, dándole ciertos aires de duende del bosque. Su piel era clara también y vestía unos pantalones cortos y una camiseta fina. Yo, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;evidentemente&lt;/span&gt;, no estaba en condiciones de experimentar ninguna excitación diferente a la fiebre que ya sufría, y estaba claro que era el insoportable calor y no una dudosa intención de atraerme lo que le había hecho elegir esa vestimenta.&lt;br /&gt;- Intentaré no defraudarte- acerté a decir, y me recosté tanto como permitían las cuerdas.&lt;br /&gt;Hice esfuerzos por recordar si algún muerto había estado tan cerca de mí como para morderme. Las horas siguientes fueron una tortura física y mental, pues no tenía claro si mis dolores provenían de una enfermedad común o del contagio de un zombie. Me decía a mí mismo que los infectados que había visto hasta entonces desarrollaban el mal en pocas horas, incluso algunos con heridas graves no tardaban más que unos minutos. Pero cada picor que sufría en la nuca o las piernas se me antojaba como los efectos de un rasguño del que no había sido consciente. Pronto volví a quedarme dormido. Soñé que mis padres estaban infectados y huía de ellos. Mi hermana estaba otra vez conmigo. Me entregaba una escopeta y me decía que los matara. Desperté envuelto en sudor y con nuevas ganas de vomitar. ¿Qué me estaba pasando?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-2009934555564521847?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/2009934555564521847/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=2009934555564521847&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2009934555564521847'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2009934555564521847'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/lunes-18-de-agosto-infectado.html' title='Lunes 18 de agosto. ¿Infectado?'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-2895345809513317916</id><published>2009-11-06T19:58:00.004+01:00</published><updated>2009-11-09T17:14:09.996+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Vida en las azoteas</title><content type='html'>Bueno, supongo que os preguntaréis por qué demonios cambié la aparentemente segura caravana de vehículos militar por el pequeño comando suicida que me llevó hasta el edificio de Marta. Todo se gestó días antes, durante la aburrida espera en la terraza de El Corte Inglés.&lt;br /&gt;Ya he comentado que conocí a Marta gracias a una pizarra y un par de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;prismáticos&lt;/span&gt;. Las dos semanas en la azotea del centro comercial pasaron muy lentas. Había muy poco que hacer excepto observar desde cuatro alturas como el mundo se iba al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;carajo&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Por tanto, la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;comunicación&lt;/span&gt; con los supervivientes en los edificios vecinos era uno de los entretenimientos más populares, tanto para conocer novedades como para distraerse &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;simplemente&lt;/span&gt;. Marta tenía mi edad, cercana ya a la treintena, y se encontraba sola con su abuela, una mujer enferma y dependiente, un término que ya había perdido todo su significado social. Se había atrincherado en su piso durante los primeros días y logró acumular suficientes víveres para ellas dos. Era divertida y lo cierto es que se tomaba todo lo que había pasado con cierta sorna. Según me comentó en una de nuestras primeras &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;conversaciones&lt;/span&gt; de cartel y prismáticos, hacía sólo un mes que había conseguido, tras casi cinco años de estudio, una plaza de funcionaria del Estado. Se preguntaba ahora si la Administración central guardaría su puesto de trabajo durante su excedencia por "razones &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;sobrevenidas&lt;/span&gt;".&lt;br /&gt;Marta contaba con comida y agua suficiente, pero las medicinas de su abuela comenzaban a escasear. Fue así como descubrió que algunos vecinos de su edificio y de otros cercanos habían organizado una especie de comuna entre ellos. El objetivo era no bajar a la calle más de lo estrictamente necesario, pues arriba estaba la seguridad, tras las rejas de casas y portales. Acotaban pasos francos entre las distintas torres de cada comunidad, e incluso fabricaron puentes peligrosamente endebles para cruzar entre las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;construcciones&lt;/span&gt; más cercanas. Habían logrado conectar una zona conocida antes del holocausto como el Triángulo de Murcia, unos veinte edificios entre la avenida de la Libertad, Constitución y Primo de Rivera, al norte de El Corte Inglés. Con todas las casas unidas de una u otra forma, comerciaban entre ellos, cambiando comida por agua, herramientas, armas, etc. Cuando faltaba algo bajaban en grupos o por separado, pero siempre asegurando las entradas para impedir que los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;zombies&lt;/span&gt; accedieran a su pequeño mundo.&lt;br /&gt;Le comenté a Marta que quería llegar a la avenida Juan de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Borbón&lt;/span&gt; y de allí a la autovía de Madrid, en dirección a la casa de campo de mi familia y ella me ofreció su coche, un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;todoterreno&lt;/span&gt; que conservaba en el aparcamiento y que ya nunca utilizaría. Yo, como el resto de mi equipo, ahora desaparecido, no tenía ningún interés en llegar a una base militar seguramente destrozada, y lo cierto es que la actitud dictatorial de los soldados en la tienda terminó por convencernos de tomar otro camino.&lt;br /&gt;Casi me bebo una botella de agua entera que me ofreció. Había pasado los últimos días con estrictas medidas de racionamiento ante la falta de bebida. Sentado en el comedor de su casa, me invadió la sensación, por primera vez en mucho tiempo, de que nada había pasado. Que abajo, en la calle, me esperaban atascos, ruido, prisas por llegar al trabajo, y no hordas de muertos en busca de su ración diaria. Si cerraba los ojos y me abstraía era posible incluso dejar de escuchar sus rujidos y lamentos. Me quedé dormido casi inmediatamente sobre su sofá, estaba rendido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-2895345809513317916?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/2895345809513317916/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=2895345809513317916&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2895345809513317916'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2895345809513317916'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/vida-en-las-azoteas.html' title='Vida en las azoteas'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7016283726981269372</id><published>2009-11-05T18:08:00.003+01:00</published><updated>2009-11-05T19:02:54.363+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Domingo 16 de agosto. La Escapada III</title><content type='html'>La fiesta que organizamos en el túnel de acceso a la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;&lt;/span&gt;nos salió cara. Apenas acabamos con el primer zombie que nos cerraba el paso aparecieron varios más, esta vez por detrás de nosotros, en la avenida de la Libertad. No sé si esos seres pueden sentir rabia, pero debíamos ser los primeros humanos vivos que veían en días y sus gestos parecían reflejar un odio infinito. Me fijé especialmente en un joven vestido con un traje de ejecutivo raído y bastante sucio. No tuve tiempo de ver en si tenía heridas, pero sus ojos y su tez blanquecina lo decían todo. Seguramente murió en los primeros días de la llegada de la epidemia del virus R a Murcia, de ahí su atuendo.&lt;br /&gt;Echó un vistazo a nuestro grupo, escogió su víctima y se lanzó a por el hombre más mayor que nos acompañaba, Manuel, situado a mi izquierda. Salimos corriendo en todas direcciones. Teníamos un objetivo, una ruta a seguir, pero en ese momento se acabó la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;planificación&lt;/span&gt; y comenzó una huida delirante por los jardines y paseos que circundaban los edificios frente a El Corte Inglés.&lt;br /&gt;Giré a la izquierda nada más terminar el túnel y seguí lo más rápido que pude. Me acompañaba Luis, un poco por detrás de mí, pero nadie más del grupo parecía haber tomado nuestra dirección. Atravesamos la plaza y nos metimos por otro túnel que llevaba a una estrecha calle de un solo sentido. Torcí hacia la derecha y paré allí junto a un coche aparcado. Luis me preguntó que hacia dónde íbamos. Por el momento todo hacía pensar ningún muerto nos seguía, así que nos apoyamos en el coche para recuperar la respiración.&lt;br /&gt;Entonces vimos a Roberto, otro del equipo, que surgió corriendo en otro punto de la misma calle, a unos 20 metros por delante. Lo seguía un buen grupo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;zombies&lt;/span&gt; y el muy cabrón vino hacia nosotros gritando auxilio. Dimos la vuelta y volvimos zumbando por donde habíamos llegado. De nuevo en la plaza atravesamos saltando los parterres resecos y un infectado se cruzó corriendo, puede que persiguiendo a otro miembro del grupo. Me pasó tan cerca que pude ver claramente su ojo clavado en mí, mientras su cuerpo trataba de frenar y girar para agarrame. Ahora ya sí que tenía varios muertos corriendo tras de mí. Crucé &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;completamente&lt;/span&gt; la plaza, apurando al límite mis fuerzas. No sé si solté la mochila o se me aflojaron los cordones a la carrera, pero el caso es que me la quité de encima y pude continuar más rápido. Llegué entonces a un pequeño callejón que giraba bruscamente y temí que terminara en un muro y me quedara atrapado, pero volvió a abrirse a otra plaza y tras una curva más a una calle bloqueada por los coches atascados. Pasé por encima de ellos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;jugándome&lt;/span&gt; un resbalón que me habría dejado a merced de mis &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;perseguidores,&lt;/span&gt; pero tuve suerte y a mi espalda se formó una montonera entre los vehículos.&lt;br /&gt;Gané unos segundo para mirar a mi alrededor y tratar de averiguar dónde estaba. Me pareció que el edificio que buscaba estaba justo enfrente de mí, así que fui hacia allí. Luis había desaparecido. Ningún miembro de mi grupo me seguía ni parecían haber llegado a la puerta donde debíamos encontrarnos. Fui hasta ella y golpeé con mi puño tal y como habíamos acordado. Dos toques rápidos y uno largo. Repetí la contraseña una vez más, sin obtener respuesta. Al otro lado de la calle aparecieron los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;zombies&lt;/span&gt; que había logrado dejar atrás.&lt;br /&gt;- ¡Abrid de una puta vez!- grité en dirección a la puerta, siguiendo con los golpes- ¡Abrid!&lt;br /&gt;Saqué la pistola y ventilé todo el cargador en dirección al grupo de muertos que se acercaba. Ni acertando en la cabeza con cada una de las balas habría frenado a mitad de ellos. Estaba acorralado y sin posibilidad alguna de escapar cuando la puerta se abrió y alguien me agarró desde dentro. Caí en una sala oscura mientras la puerta se cerraba de nuevo y bajaban una reja de refuerzo. Llegaron golpes violentos  desde fuera pero el engranaje parecía resistir. Entonces pude mirar desde el suelo a mi salvador. Las primeras luces del alba entraban por una rejilla superior. Descubrí con alivio el rostro sonriente de Marta:&lt;br /&gt;- Anda levanta- me dijo- me da grima estar &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;aquí&lt;/span&gt; abajo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7016283726981269372?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7016283726981269372/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7016283726981269372&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7016283726981269372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7016283726981269372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/domingo-16-de-agosto-la-escapada-iii.html' title='Domingo 16 de agosto. La Escapada III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4672845567373785288</id><published>2009-11-04T12:26:00.004+01:00</published><updated>2009-11-04T13:51:12.293+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Domingo 16 de agosto. La Escapada II</title><content type='html'>Mientras un grupo seguía armando follón desde la terraza de la tienda en la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt; (eran los compañeros de fatigas que había decidido quedarse en la tienda y evitar tanto la huida general de los militares como la nuestra), nuestro equipo se desplazó hasta la zona de salida, caminando sigilosamente por la azotea de la primera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;planta&lt;/span&gt; de El Corte Inglés, a tres metros de altura sobre la calle. Estábamos vestidos con prendas oscuras y embadurnados de negro en la cara y el cuello. A falta de maquillaje (descartamos el aceite de automóvil por el peligro que &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;suponía&lt;/span&gt; en caso de explosiones) utilizamos carbón, que por fortuna aún quedaba en la sección de Barbacoa de la cuarta planta. Llevábamos armas cortas (pistolas, machetes y un hacha) y varias lanzas fabricadas con pivotes de madera durante nuestro encierro. Cargar con fusiles o ametralladoras habría sido más &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;tranquilizador,&lt;/span&gt; pero ni los soldados nos las dejaron ni teníamos mucha idea de cómo usarlas. También nos habíamos metido en las mochilas víveres y herramientas, sólo lo imprescindible, para evitar ir demasiado cargados.&lt;br /&gt;Echamos un vistazo a oscuras desde la terraza, sin utilizar las linternas, intentando no llamar mucho la atención. No parecía haber rastro de muertos. A lo lejos se oían &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;acelerones&lt;/span&gt; y sonido de disparos, con toda seguridad procedentes de la escapada de la caravana militar. Debían tener problemas.&lt;br /&gt;Lanzamos dos cuerdas por las que bajaron los primeros miembros del equipo. Yo descendí en la segunda tanda. Tocar el suelo de la calle por primera vez en quince días fue extraño. Había aprendido a sentirme seguro en las alturas, como un animal arbóreo. El suelo, en esas &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;circunstancias&lt;/span&gt;, sólo podía provocarme problemas. Mientras descendía el último hombre, miraba hacia todos lados, temiendo encontrarme una figura que no fuera la de alguno de los miembros de mi equipo. Una vez todos en tierra avanzamos por la acera izquierda de la avenida de La Libertad, dejando los soportales de El Corte Inglés y la calle peatonal que se dirigía a la parte trasera de la tienda. Desde allí el ruido de las armas llegaba con más claridad, parecía que se estaba desarrollando una auténtica batalla campal. Seguimos hasta el primer edificio, siempre con el hueco de la obras del aparcamiento a nuestra derecha.&lt;br /&gt;Me preguntaba cuál sería la reacción de una de esas cosas si nos viera. ¿Podía detectarnos con el olfato? ¿Cómo nos distinguían de sus congéneres? ¿Podría fingir ser uno de ellos? Recordé con un risilla, que a mis compañeros debió parecer &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;esquizofrénica&lt;/span&gt;, la escena de Zombie &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Party&lt;/span&gt; en la que un grupo de personas logran atravesar una zona infestada de muertos vivientes imitando sus movimientos y gemidos.&lt;br /&gt;Llegamos al fin al paso hacia la otra acerca de La Libertad, hacia la derecha. Este acceso coincidía con otra calle peatonal hacia la izquierda (un &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;túnel&lt;/span&gt; bajo el edificio), la zona por la que escapaba la caravana militar. El tiroteo era muy intenso allí. No lo entendía. Los vehículos habían salido hace unos diez minutos, no tenía sentido que siguieran enfrascados en una batalla justo detrás de El Corte Inglés, algo &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;estaba&lt;/span&gt; saliendo mal. Entonces nos deslumbraron los faros de un automóvil que parecía dirigirse hacia nosotros desde el otro lado del túnel. La sorpresa nos dejó paralizados hasta que el vehículo se estrelló en plena la boca del túnel. Debía ser uno de integrantes de la caravana que se había desviado. El choque nos sacó de nuestro estado de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;catarsis&lt;/span&gt; y empezamos a correr en dirección contraria, atravesando la avenida por el paso peatonal. Después giramos a la derecha, otra vez calle arriba dirección a la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt;, ya que la entrada a los edificios se encontraba por ese lado, por mucho que nos acercáramos poco a poco a uno de los puntos calientes. Al llegar al pórtico de acceso a la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Junterones&lt;/span&gt; vimos al primer zombie, plantado delante de nosotros, en el túnel bajo los edificios. No tardó ni un segundo en darse cuenta de que éramos carne fresca y emprendió la carrera. Lo recibimos a balazos, pero nuestra armas, de bajo calibre, sólo podían frenarle si acertábamos en la cabeza. Lo teníamos a dos metros de nosotros cuando logré coger la lanza y plantarla &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;entre&lt;/span&gt; él y yo. Se clavó en ella como si no existiera, echándome hacia atrás, por lo que la solté, temiendo que pudiera llegar hasta mí mientras la madera le atravesaba el estómago. El muerto tropezó al quedar libre de mi freno y cayó trastabillado rompiendo la lanza. Antes de que pudiera levantarse lo remataron a quemarropa disparando directamente al cráneo.&lt;br /&gt;Era nuestro primer encuentro con un zombie y ya habíamos gastado la mitad de nuestras municiones y una de las lanzas, y apenas llevabamos recorridos 300 metros. No íbamos por buen camino.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4672845567373785288?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4672845567373785288/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4672845567373785288&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4672845567373785288'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4672845567373785288'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/domingo-16-de-agosto-la-escapada-ii.html' title='Domingo 16 de agosto. La Escapada II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6724464972268399921</id><published>2009-11-03T22:56:00.004+01:00</published><updated>2009-11-04T12:32:02.653+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Domingo 16 de agosto. La escapada</title><content type='html'>La madrugada apuraba sus últimas sombras cuando el primer &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;cóctel&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;molotov&lt;/span&gt; dibujó un arco &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;llameante&lt;/span&gt; y explotó contra el cristal de un coche abandonado en plena plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt;. Le siguieron tres más, todos ellos arrojados desde la terraza de la primera planta de El Corte Inglés, sembrando el fuego alrededor de la explanada. Ahora sí, la luz se hizo en la plaza, y cientos de muertos vivientes aparecieron a los ojos de los lanzadores, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;desorientandos&lt;/span&gt; por las llamas y quizás hasta sorprendidos tras días sin ningún humano al que hincar el diente. Desde todos los extremos de la plaza, decenas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;zombies&lt;/span&gt; más se unieron a la fiesta. Llegaban corriendo, esperando encontrarse un festín, pero fueron recibidos con granadas, petardos caseros y más &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;cócteles&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;incediarios&lt;/span&gt;. Yo lancé una de las botellas; prefería el calor de artefacto incendiario a la inquietante chispa de la mecha de los explosivos.&lt;br /&gt;La plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt;, situada frente a la puerta principal de la tienda, se llenó muy pronto de muertos. A mis ojos, se asemejaba a la perspectiva que debía tener una gran estrella de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;rock&lt;/span&gt; desde el escenario: miles de brazos en alto dirigiéndose hacia nosotros, entre explosiones, gritos y fuego. Sólo desentonaba la imponente figura de la Menina de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Valdés&lt;/span&gt;, situada en el centro, similar a una enorme careta de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Darth&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Vader&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Uno de los policías que mi grupo informó por &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;walkie&lt;/span&gt; a la caravana de que habíamos iniciado la fiesta. Al otro lado de El Corte Inglés, en la zona de entrada de mercancías, el grupo que iba tratar de escapar en vehículos (formado por la mayor parte de los 'habitantes' de la tienda y todos los militares, motados en cuatro furgonetas y un transporte &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;blindado&lt;/span&gt;), debía estar iniciando el plan de huida, que se resumía en abrir la puerta del almacén y salir disparados. Nosotros habíamos hecho de cebo para atraer hacia el otro lado de las galerías comerciales a la mayor parte de los muertos. &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Esperábamos&lt;/span&gt; que fuera suficiente.&lt;br /&gt;Sin embargo, ellos no serían los únicos en intentar la huida de la tienda esa noche. Un pequeño comando, si se podía definir a sí a cinco civiles con apenas dos semanas de experiencia &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;anti&lt;/span&gt;-zombie, tenía la intención de salir a pie de El Corte Inglés en dirección norte, hacia las galerías Princesa, situadas justo enfrente, cruzando la avenida de la Libertad, en el bajo de varias torres de viviendas. Y yo iría con ellos.&lt;br /&gt;Si la táctica de los soldados iba a ser sorpresa y velocidad, la nuestra era silencio y cautela. Pensábamos que entre el estruendo que habíamos armado frente a la puerta principal y el caos de la escapada militar en la zona de mercancías, la salida por la puerta oeste de El Corte Inglés debía se tranquila. Existían sólo dos puntos para cruzar la avenida de la Libertad, debido a las obras del aparcamiento. Uno era la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt;, descartado por razones obvias, y el otro el paso un poco más adelante de la puerta oeste, en dirección a la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;Díez&lt;/span&gt; de Revenga, cerca de donde se hundió el tanque el primer día de la epidemia, el lugar elegido.&lt;br /&gt;Tras dos semanas en el paraíso, tocaba volver al infierno.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6724464972268399921?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6724464972268399921/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6724464972268399921&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6724464972268399921'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6724464972268399921'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/domingo-16-de-agosto-la-escapada.html' title='Domingo 16 de agosto. La escapada'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4445733795158544904</id><published>2009-11-02T11:01:00.003+01:00</published><updated>2009-11-02T20:50:06.395+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Inglés. Operación salida</title><content type='html'>El problema más viejo de Murcia, el mal que ha acompañado esta tierra desde que se tiene memoria, fue el acicate que necesitábamos para abandonar ese pequeño paraíso en el que nos habíamos refugiado: la falta de agua. La última planta de El Corte Inglés de plaza Fuensanta fue nuestro refugio y hogar durante dos semanas, el tiempo que había transcurrido desde la llegada de la epidemia a mi ciudad. Pero si la muerte acechaba fuera, dentro de la tienda nos esperaba una seca agonía. El corte en el suministro del agua corriente nos dejó a expensas de las pequeñas reservas en agua embotellada. Antes de parapetarnos en la cuarta planta, los militares tuvieron la prudencia de subir todo el agua que pudieron del supermercado, ubicado en la planta baja, pero estábamos acabando con ella. Era posible que hubiera más botellas en el almacén, pero llegar hasta allí y volver a subir suponía sólo prolongar el calvario, 80 personas consumían demasiados víveres al día. La solución pasaba por abandonar el lugar, ya fuera en busca de provisiones para volver o con el objetivo de encontrar otro refugio, optativas sobre las que no había acuerdo. Tras muchas discusiones se impuso la tesis de quien tenía las armas, ofreciendo los militares, eso sí, la alternativa de que se quedara quien quisiera. La caravana se dirigiría a la base de la que procedían nuestra unidad, la de Javalí Nuevo, al oeste de la ciudad.&lt;br /&gt;El depósito de mercancías era el único lugar presumiblemente libre de zombies que disponía de vehículos y, por tanto, la mejor vía de escape. El garaje y el resto de la tienda, plagado de esas cosas, ya habían sido descartados; y el paso a otros edificios resultaba imposible dada la lejanía y la falta de material de escalada. Para llegar al almacén se colocó un sistema de cuerdas hasta la azotea de la primera planta. Una vez allí, se accedía a la zona de carga y stock por medio del sistema de refrigeración. Los militares realizaron una primera incursión para comprobar si el lugar estaba limpio de zombies y averiguar cuántos vehículos había. El resultado fue mejor de lo que esperábamos: cuatro furgonetas de reparto y la joya de la corona, un furgón blindado encargado del transporte de dinero y joyas. Además, ni un solo muerto viviente se había logrado colar.&lt;br /&gt;Sin embargo, escapar del centro de Murcia a la carrera sobre cuatro ruedas no parecía sencillo. Literalmente estábamos en el peor sitio para realizar una salida rápida, dado que la Gran Vía y la avenida de la Constitución estaban colpasadas por cientos de coches abandonados el día del gran atasco y la avenida de la Libertad resultaba impracticable por las obras. Ésas eran las calles que daban a la dos fachadas principales de la tienda pero, en realidad, el almacén estaba justo en el lado contrario, a la espalda del centro comercial, una zona mucho más residencial, con vías más estrechas pero a través de las cuales parecía posible abrirse paso. Los obstáculos serían los coches atravesados en la carretera y cientos de zombies que seguían deambulando. Era necesario atraer la atención de esas cosas hacia la puerta principal de El Corte Inglés, por ejemplo, para despejar la parte trasera. Estaba claro también que quien se encargara de esta labor no podría formar parte de la caravana de escape, pues resultaba necesario mantener los juegos de artificio el mayor tiempo posible. Aquellos que se quedaran contarían con provisiones suficientes para resistir algún tiempo más, dado que entonces habría menos bocas para repartir; aunque tendrían que lidiar con el catastrófico estado de la cuarta planta, donde insectos y ratas comenzaban a vivir a sus anchas entre los cadáveres. En cualquier caso no había sitio para todos en los vehículos disponibles.&lt;br /&gt;Llegó el momento de la gran decisión, ¿huir en busca de un destino mejor o quedarse en espera de tiempos mejores?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4445733795158544904?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4445733795158544904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4445733795158544904&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4445733795158544904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4445733795158544904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/11/encerrados-en-el-corte-ingles-operacion.html' title='Encerrados en El Corte Inglés. Operación salida'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-8228475210701018904</id><published>2009-10-31T11:51:00.002+01:00</published><updated>2009-10-31T12:30:43.005+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Inglés. Vacaciones</title><content type='html'>Si nuestro encierro había sido planeado como algo temporal, a la espera del rescate de los militares de Cartagena, nos equivocamos. Las comunicaciones con el cuartel general fueron debilitándose día tras día, hasta que a la semana dejaron de producirse.&lt;br /&gt;Yo no tuve mucha mejor suerte con mi familia. Mi móvil dejó de funcionar al segundo día por problemas de red. Algo me decía que Vodafone iba a tardar más de lo esperado en solucionar esa incidencia.&lt;br /&gt;Los primeros días el trabajo me impidió pensar en otra cosa. Teníamos que sellar todo posible acceso a la cuarta planta de El Corte Inglés, donde había conseguido atrincherarnos unas 80 personas. La endeble muralla de muebles y cadáveres que cubría el hueco de las escaleras mecánicas fue reforzada por tablas y vigas que encontramos en la propia exposición de la tienda. Por suerte, la cuarta planta tenía también la sección de ferretería, por lo que herramientas no nos faltaban. Sin embargo, la electricidad comenzó a fallar a mediados de la semana siguiente hasta que nos quedamos a oscuras. Y el problema no era sólo la falta de luz, sino el calor. Teníamos comida para un mes, medicinas y toda una sección de muebles para descansar y fingir que la vida continuaba como siempre, pero las altas temperaturas pronto provocaron un problema que no habíamos previsto, la putrefacción. Los cuerpos que habían quedado en las escaleras mecánicas comenzaron a apestar toda nuestra planta rápidamente. Supongo que como los zombies ya estaban muertos cuando cayeron bajo nuestras balas, el proceso era mucho más rápido. Si hubieramos contado con yeso o algún otro aislante habríamos taponado el acceso de olores, pero sólo contábamos con lo que había en exposición. Tuvimos que alejarnos poco a poco de las escaleras hasta pasar prácticamente todo el día en la terraza. Y la situación de los baños no era mejor.&lt;br /&gt;La información que llegaba del exterior por los medios de comunicación también fue extinguiéndose poco a poco. Al principio había imágenes de televisión de Madrid, Mallorca y Canarias sobre todo. En las islas duraron más. La situación no era diferente a la que habíamos vivido en Murcia, colapso total y lucha por la supervivencia en edificios y otras construcciones de fácil defensa. La Sexta dejó de emitir muy pronto, seguida de Telecinco. Cuatro, TVE 1 y Antena 3 duraron más. Cuando perdimos el suministro eléctrico aún emitían repetitivos mensajes de advertencia y cada vez menos novedades.&lt;br /&gt;La radio parecía más saludable. Nos enteramos por la Cadena Ser de Murcia de que un grupo de civiles se había hecho fuerte en el Castillo de Lorca. Habíamos vuelto a la edad media. Internet también funcionó hasta que se fue la luz. Había varios ordenadores portátiles en la tienda y solíamos entrar a consultar. La red se convirtió esos días en un enorme tablón de anuncios mundial donde cada internauta que aún podía colgaba las novedades de las que tenía conocimiento. Sidney ardiendo, París abandonada, un refugio seguro en la Islas Bahamas... Una tarde recibí incluso un correo electrónico de mi banco. Me informaba de los movimientos en mi cuenta. ¡Cuál fue mi sorpresa al comprobar que me habían cobrado la letra del piso de ese mes! Era consolador que la hipoteca no te abandonara ni en los peores momentos.&lt;br /&gt;Frente a la terraza de El Corte Inglés había edificios y algunas vivienda contaban aún con supervivientes. Nos comunicábamos a gritos o con carteles. Yo me hice amigo de una chica llamada Marta, que al parecer se había quedado sola con su abuela enferma. Me contó mediante mensajes que estaba segura en su casa y que tenía comida para meses, aunque le preocupaba su abuela.&lt;br /&gt;Mientras, en la calle, la procesión de zombies no terminaba. A veces estaban completamente parados, y otras se movían en alguna dirección, como siguiendo todos una orden general. De vez en cuando aparecía algún infeliz por la calle, seguramente acuciado por la falta de comida o simplemente demente, y los muertos se lanzaban a por él.&lt;br /&gt;Finalmente otro obstáculo con el que no habíamos contado nos hizo plantearnos el fin del encierro. Los grifos ya no daban agua y las reservas embotelladas estaban agotándose. Del cielo no podíamos esperar mucho más en pleno mes de agosto. Teníamos que hacer algo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-8228475210701018904?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/8228475210701018904/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=8228475210701018904&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8228475210701018904'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8228475210701018904'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/10/encerrados-en-el-corte-ingles_31.html' title='Encerrados en El Corte Inglés. Vacaciones'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4290938847460616129</id><published>2009-10-29T22:47:00.002+01:00</published><updated>2009-10-29T23:36:49.254+01:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Ingés. Estamos solos</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Al fin pude respirar&lt;/span&gt; tranquilo, por primera vez en toda la mañana. Sentado en un sillón &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;orejero&lt;/span&gt; de oferta, en la sección de Oportunidades de la cuarta planta de El Corte Inglés, observaba como todos se movían a mi alrededor. Soldados asegurando los huecos de las escalera, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;trabajadores&lt;/span&gt; de la tienda organizando la comida de la cafetería, una médico ayudada por varias personas montando una zona de urgencias en las camas de la sección Dormitorio.&lt;br /&gt;Con la novedosa sensación de no temer por mi vida durante los siguientes diez minutos, recordé a mis padres. Llevaba el móvil de mi madre y decidí llamar. Sin embargo no había cobertura en el lugar en el que me encontraba. Recorriendo los pasillos del centro comercial descubrí una salida a la terraza de la tienda, a la que en ese momento se dirigían unos militares cargando un baúl verde. Los seguí afuera. En la calle hacía mucho calor y los rayos del sol se me antojaron dardos ardientes en comparación con la luz artificial del interior. La terraza era un enorme espacio abierto al que se accedía desde una zona de oficinas. Estaba ocupado &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;principalmente&lt;/span&gt; por gigantescos aparatos de aire acondicionado.&lt;br /&gt;Llamé varias veces sin obtener respuesta. El móvil daba tono pero nadie lo cogía. Allí de pie, tratando de escuchar la voz de mis padres al otro lado del teléfono, tardé en darme en cuenta del caos que mostraba la ciudad mirara hacia donde mirara. Incendios, humo surgiendo de todos lados, gritos a lo lejos, el ya familiar sonido de la detonación de un arma. Murcia parecía haber sufrido un bombardeo y sólo hacía unas horas que la epidemia había llegado al centro de la urbe. Justo enfrente del edificio de El Corte Inglés se encontraba la mole del lujoso Edificio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Hispania&lt;/span&gt;, rodeado de una densa neblina que en realidad procedía del fuego generado en los bajos, que se extendía poco a poco hacia arriba.&lt;br /&gt;Los soldados estaban montando una antena junto al aparato de radio, se supone que para ponerse en contacto con alguna unidad. De pronto una explosión en la calle nos sobresaltó a todos. Nos asomamos a la avenida de la Libertad. Allí abajo había cientos, miles de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;zombies&lt;/span&gt; andando, parados o corriendo de repente en una dirección, como persiguiendo a alguien para después volver a quedarse quietos. El ruido provenía de un tanque que apareció por la plaza Diez de Revenga, en el extremo contrario de la avenida de la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt;, donde se encontraba la puerta principal por la que había entrado a la tienda. El estruendoso engranaje de metal atrajo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt; la atención de todos los muertos que pululaban por allí. Se dirigieron en tromba hacia el tanque, que con un disparo abrió una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;cortina&lt;/span&gt; de muerte frente a él. Los militares gritaron de alegría. Al menos treinta &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;zombies&lt;/span&gt; había sido destrozados por el tiro. Un artillero se asomó por la portezuela de la torre y comenzó a usar la ametralladora, llevándose por delante a todos los muertos que trataban de acercarse. Otra explosión del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;cañón&lt;/span&gt; volvió a abrir camino, decenas de cuerpos se derrumbaron. Nuevos vítores desde la azotea.&lt;br /&gt;Pero era imposible frenar a miles de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;zombies&lt;/span&gt; así. Rodearon el tanque, se subieron sobre él. El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;artillero&lt;/span&gt; tuvo que refugiarse en su interior. El vehículo siguió disparando y aplastando muertos, pero parecía ya viajar sin rumbo; seguramente el conductor no podía ver nada con tanto cadáver andante sobre él. La avenida de la Libertad estaba en obras, por la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;construcción&lt;/span&gt; de un aparcamiento subterráneo y el tanque, desorientado, cayó por el hueco, de cuatro alturas y quedó boca abajo, aparentemente intacto, aunque dejó de moverse. Los soldados se lamentaron, dijeron que un golpe así debía haber sido brutal para los tripulantes. El pesimismo se adueñó otra vez de todos.&lt;br /&gt;Los militares lograron al menos recibir una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;comunicación&lt;/span&gt;. Eran sus superiores, desde alguna parte del nuevo cuartel general situado en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Cartagena&lt;/span&gt;. El Ejército no podía entrar en esos momentos en Murcia. Las unidades se estaban &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;reagrupando&lt;/span&gt; en la ciudad portuaria, donde al parecer se había logrado parar la ola de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Había que resistir hasta que el rescate fuera factible. Por ahora estábamos solos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4290938847460616129?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4290938847460616129/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4290938847460616129&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4290938847460616129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4290938847460616129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/10/encerrados-en-el-corte-inges-estamos.html' title='Encerrados en El Corte Ingés. Estamos solos'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-1863558999606472403</id><published>2009-10-24T11:43:00.003+02:00</published><updated>2009-10-24T12:14:06.182+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Inglés. Hoy cerramos</title><content type='html'>Nunca me han hecho gracia los petardos ni los fuegos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;artificiales&lt;/span&gt;. Las  explosiones, por pequeñas que sean, me causan un miedo primitivo. El colmo de mi  pavor son las tracas o &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;mascletá&lt;/span&gt;, esas cadenas de artefactos explosivos que abren  las fiestas de tantos pueblos en Murcia y Alicante, colapsando las plazas con un  sonido estridente, humo y el olor a pólvora y papel quemado. Algo así se produjo  en la cuarta planta de El Corte Inglés, frente a las escaleras mecánicas, cuando  la primera línea de la improvisada defensa que habían montado los militares  lanzó su salva contra el grupo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;zombies&lt;/span&gt; que subían desde la tercera. Además,  el ruido de los proyectiles se multiplicaba en el estrecho hueco de la escalera,  al chocar no sólo contra los cuerpos de los muertos sino también contra el metal  del suelo y las paredes. Tras dos o tres oleadas seguidas el ataque finalizó, al  menos por el momento. Entonces los que estábamos en segunda línea pudimos ver  que había pasado. La escalera automática, hasta un poco más de la mitad, estaba  saturada de cadáveres, uno sobre otro, estirados o doblados sobre sí mismos,  formando un amasijo de carne y ropa quemada.&lt;br /&gt;Uno de los cuerpos pareció cobrar vida de repente, pero no era él sino otro zombie que llegaba por detrás. Me aparté justo a tiempo para que detrás de mí un soldado comenzará a disparar su fusil. De nuevo la escalera se llenó de esas cosas. Pero ahora cada vez disparábamos menos porque comenzaba a escasear la munición. Un par de soldados iban suministrando cartuchos a los fusileros, pero no daban a basto. Delante de mí había un policía que estaba cargando su escopeta y de pronto vi claro que por su ángulo de tiro iba a llegar un enorme zombie, gordo a más no poder, que se tambaleaba en su avance hacia nosotros. Apunté la vara de hierro que me habían dado hacia delante, aparté al agente y se la clavé en plena barriga. El metal atravesó parte de su cuerpo hasta que se frenó. Entonces el muerto, sin dar muestras de notar la vara, siguió subiendo echándome a mí para atrás.&lt;br /&gt;- ¡No puedo pararle!- dije, reclamando ayuda.&lt;br /&gt;El policía me sujetó por la espalda y otro hombre más lo cogió a él. Entre los tres a duras penas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;conseguíamos&lt;/span&gt; mantener al zombie a raya. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Afortunadamente&lt;/span&gt;, el gordo se convirtió en el blanco predilecto del resto de tiradores, conscientes del peligro, que ya disparaban sólo sobre él. No sé cuantos impactos recibió, pero cuando se desplomó su cabeza era sólo un trozo de carne &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;supurante&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Derribado éste, aparecieron nuevos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;zombies&lt;/span&gt; por detrás, y cada vez teníamos menos balas. Si al inicio de la tromba había una línea de diez fusileros, ahora sólo podían disparar tres o cuatro a la vez, mientras el resto recargaba o simplemente se quedaba sin munición. Otro de nosotros intentó hacer el mismo bloqueo que yo y falló con su hierro. Se fue para abajo tropezando en la escalera y allí mismo, delante de nosotros, lo devoraron.&lt;br /&gt;La situación era desesperada. Pero uno de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;trabajadores&lt;/span&gt; de El Corte Inglés tuvo una idea. Junto a otros dos hombres levantó un enorme sofá (estábamos junto a la sección de Oportunidades) y lo lanzaron por el hueco de la escalera. Entre la montaña de cuerpos que colapsaban la subida y el propio mueble, apenas quedaba un espacio de medio metro por arriba para pasar. Un muerto asomó la cabeza y fue recibido por los soldados, que ahora ya sabían dónde apuntar. Sin embargo, el militar les dijo que cesaran el fuego, algo que no entendimos al principio. El zombie escaló sobre el sofá y cuando estaba a punto de rebasarlo el oficial ordenó disparar y los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;acribillaron&lt;/span&gt; encima del mueble. Tras él fue otro, pero ya casi no había espacio. Igualmente esperaron a que estuviera a mitad de su camino y lo mataron. Un tercero que debía arrastrarse cual gusano entre los cadáveres fue interceptado de la misma forma. El militar era un genio. Había logrado que los mismos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;zombies&lt;/span&gt; bloquearan la entrada echándose los unos sobre los otros. Ahora contábamos con una barrera de carne putrefacta que nos protegía en la cuarta planta. Uno de los soldados reunió la sorna suficiente, pese al estado en el que nos encontrábamos, para decir:&lt;br /&gt;- Lo lamentamos señores clientes, hoy cerramos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-1863558999606472403?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/1863558999606472403/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=1863558999606472403&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1863558999606472403'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1863558999606472403'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/10/encerrados-en-el-corte-ingles-hoy.html' title='Encerrados en El Corte Inglés. Hoy cerramos'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3110755647327368360</id><published>2009-10-14T22:45:00.002+02:00</published><updated>2009-10-14T23:33:14.359+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Inglés 3. Vamos de compras</title><content type='html'>Iniciamos una carrera de locos hacia arriba, formando un embudo frente a la escalera mecánica. Ya no había ni civiles ni soldados, todos tratábamos de salir de allí como fuera y yo, particularmente, no era el más fuerte de aquellos hombres. Recibí codazos y agarrones pero al fin pude enfilar los escalones. Detrás de mí comenzaron a sonar disparos y gritos, pero no había forma de avanzar más rápido, pues estaba casi empaquetado entre hombros y espaldas; éramos un rebaño de ovejas perseguido por miles de lobos.&lt;br /&gt;Cuando logré llegar arriba me vi en la sección de entrada al Supermercado. La marea humana no sólo se dirigía al primer piso. Como se estaba formando otro embudo al inicio de las escaleras mecánicas había gente que tomaba otras direcciones, diciendo que los ascensores eran más rápidos, que conocía otras escaleras... Yo era capaz de perderme en El Corte Inglés incluso con todo el tiempo de mundo para encontrar la salida, así que seguí al gentío. La subida hacia el primer piso parecía más lenta todavía, hasta tal punto que llegamos a pararnos, avanzando a la ridícula velocidad de la cinta automática. Eso, y los rugidos que llegaban de la planta principal terminaron por volver locos a los hombres que iban tras de mí. Primero noté un agarrón, luego un golpe en la espalda y de repente una persona pasó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;literalmente&lt;/span&gt; por encima mío a gatas, pisando cabezas y todo lo que se encontraba. Otros le imitaron y con la tromba los más débiles se fueron abajo. Llegó un momento en que ya no andaba sino que trepaba entre cuerpos derribados, cuando el atropellado no era yo.&lt;br /&gt;Al alcanzar el primer piso ni siquiera eché la vista atrás. Fui al segundo y de allí al tercero. Cada vez había menos hombros con los que competir en las escaleras y la velocidad mucho mayor. En la tercera planta incluso se improvisó un equipo que indicaba a la turba hacía donde dirigirse para llegar a las escaleras del cuarto piso, situadas algo alejadas de las que proveníamos. Una vez arriba ya no había más lugares a los que huir, y en vez de guías salvadores encontramos un pelotón de soldados que iba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;entregando&lt;/span&gt; armas, tanto rifles como pistolas, palos o cuchillos. Los militares habían tenido la precaución de organizar un puesto en la cuarta planta, imaginando lo peor. Era normal, al fin y al cabo el tristemente famoso &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Murphy&lt;/span&gt; era del gremio.&lt;br /&gt;Un grupo fue hacia el hueco de los ascensores y las escaleras tradicionales, mientras que otro, en el que yo estaba incluido, se quedó en las mecánicas. Había aquí dos zonas que proteger, ya que los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;zombies&lt;/span&gt; no se limitarían a utilizar las escaleras de subida. En el reparto de armas me tocó un barrote blanco y alargado, procedente de una pérgola de la exposición de muebles de jardín. Como infantería &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;ligerísima&lt;/span&gt;, puesto al que parecía abocado, me tocaba la segunda línea. Delante soldados, policías y todo aquél que hubiera recibido armas de fuego.&lt;br /&gt;Cada vez llegaba menos gente, hasta que el goteo terminó. En algún lugar debajo de nosotros los hombres que aún quedaban con vida tenían que haber dado la vuelta y luchar hasta el final. Sin embargo ahora no se escuchaba nada, sólo el traqueteo de la escalera mecánica. Un viejo militar se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;situó&lt;/span&gt; delante de todos y golpeó el botón rojo de freno de emergencia. El automatismo paró y entonces se hizo audible un suave lamento, lejano aún, pero que cobraba fuerza poco a poco. El militar, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;gordo&lt;/span&gt;, casi sin pelo y apenas con dos botones abrochados en la camisa, miró al improvisado batallón y dijo algo parecido a un discurso para &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;envalentonarnos&lt;/span&gt;. En esencia nos dijo que si habíamos sido capaces de llegar hasta arriba eramos los hombres adecuados para frenar a los muertos, y que de todas formas no había a dónde ir. Al final soltó un ¡Viva España! que repetimos más desconcertados que patriotas, dado el escenario escogido.&lt;br /&gt;El primer &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;zombie&lt;/span&gt; asomó la cabeza desde abajo y fue recibido con una salva. El militar ordenó que esperáramos a que estuviera más cerca. Pronto la escalera se llenó de ellos. Era el fin.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3110755647327368360?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3110755647327368360/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3110755647327368360&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3110755647327368360'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3110755647327368360'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/10/encerrados-en-el-corte-ingles-3-vamos.html' title='Encerrados en El Corte Inglés 3. Vamos de compras'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7869857601609241967</id><published>2009-10-12T17:42:00.002+02:00</published><updated>2009-10-12T18:54:30.579+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Inglés. El Parking II</title><content type='html'>El calor era agobiante en el sótano de El Corte Inglés, y ahora el ambiente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;olía&lt;/span&gt; a pólvora. El guardia de seguridad se incorporó, ya libre de las garras del muerto. Tenía el cuello y la camisa llenas de sangre. Debió interpretar &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;acertadamente&lt;/span&gt; las miradas del grupo porque nos aseguró que no le habían llegado a morder, que la sangre procedía del zombie de la caseta. En cualquier caso no hubo tiempo para &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;comprobaciones&lt;/span&gt; ya que, con un estridente crujido, la puerta del garaje que teníamos enfrente comenzó a elevarse.&lt;br /&gt;- ¿Quién está abriendo eso?- preguntó el teniente.&lt;br /&gt;Uno de los militares entró en la caseta e informó de que había un panel de control &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;completamente&lt;/span&gt; destrozado por las balas, del que salía humo. La puerta metálica continuaba subiendo. Mientras, sobre el suelo del garaje y la rampa ya se podían divisar varias sombras. Algo obstaculizaba los rayos del sol. Parecían las piernas de un grupo de gente corriendo, y pronto sus pasos también fueron audibles.&lt;br /&gt;- ¡Dios! ¡Están bajando!- dijo uno de los policías.&lt;br /&gt;El teniente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Canellada&lt;/span&gt; activó el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;walkie&lt;/span&gt;-&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;talkie&lt;/span&gt; y lanzó el aviso al resto de equipos. El garaje no era seguro, había que volver a la tienda. Los tres militares y los dos policías formaron un círculo frente a la puerta. El teniente ordenó al resto del equipo que volviera al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;hall&lt;/span&gt; del centro comercial y preparara el bloqueo de las puertas de cristal. Sin embargo, no había terminado de darnos indicaciones &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;cuando&lt;/span&gt; alguien golpeó contra el metal de la puerta, que en su lento camino hacía arriba se encontraba ya a media altura. Era un hombre inmenso que había bajado corriendo y chocado de cabeza. Se desplomó y pudimos ver un sucio mono vaquero y una camisa de interior blanca chorreada de sangre. Sobre él, que intentaba incorporarse, empezaron a pasar más &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Fueron recibidos con una ensalada de balas que acabó al menos con cuatro.&lt;br /&gt;- ¡Vamos imbéciles!- gritó el teniente dándose la vuelta hacia nosotros- ¡Atrás!&lt;br /&gt;Salimos corriendo. A la primera oleada de muertos siguió otra y continuaron las detonaciones pero yo ya no miraba más que hacia delante. Solté la mochila de las herramientas y la linterna y me quedé únicamente con el mástil. Bernardo me seguía y el guardia de seguridad estaba a mi izquierda.&lt;br /&gt;De repente, de lo alto de un coche junto al que pasamos saltó una figura y derribó al guardia. Junto a él venía otra persona que apenas pude vislumbrar de reojo. Giré el mástil en dirección a ella y tropecé al frenarme bruscamente. Caí de costado y di varias vueltas antes de poder parar. Al darme la vuelta el extremo inferior del mástil se acercaba hacia mí arrastrándose por el suelo. Elevé la vista y me di cuenta qué lo movía. Una mujer &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;jóven&lt;/span&gt; lo tenía atravesado en el estómago. Era rubia, con el pelo largo, y tenía un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;top&lt;/span&gt; rasgado &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;cayéndole&lt;/span&gt; sobre el hierro. Donde debían estar las tetas surgían vísceras destrozadas y lo que creí serían las costillas. Su rostro, sin embargo, estaba intacto. Mostraba los dientes y rugía escupiendo una especie de espuma rojiza a la vez que trataba de avanzar pese al freno del mástil, que rozaba el pavimento. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Bernado&lt;/span&gt; apareció a mi espalda y bloqueó el hierro con su bota. Después alzó el brazo y dejó caer una estocada brutal con su enorme cuchillo de cocina, sesgando casi media cara de la mujer, que se derrumbó.&lt;br /&gt;Bernardo me ayudó a levantar y continuamos la carrera, dejando al guardia de seguridad atrás, con varios &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;zombies&lt;/span&gt; encima, y otro grupo corriendo muy cerca de nosotros. Nos dirigimos a una pequeña rampa que llevaba a la entrada a la tienda. Era una ligera elevación del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;parking&lt;/span&gt;. Sobre nuestras cabezas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;silvaron&lt;/span&gt; los proyectiles. Había tres soldados situados tras una valla al borde de la rampa que disparaban a nuestros &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;perseguidores&lt;/span&gt;. Ya podíamos ver la puerta, por la que entraban soldados y policías de los otros equipos. Llegamos hasta ella y pasamos, seguidos de los soldados que nos habían cubierto la retirada.&lt;br /&gt;- ¿Dónde está el resto de los hombres? ¿Y el teniente?- me preguntó uno de los militares.&lt;br /&gt;Yo ni siquiera podía balbucear por la falta de oxígeno después de la huida.&lt;br /&gt;- Hay que cerrar ya, están muy cerca- dijo por mí uno de los soldados que acababan de llegar.&lt;br /&gt;Un policía golpeó con un hacha de bombero una chapa de plástico que había junto a la puerta, que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;funcionaba&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;automáticamente&lt;/span&gt;, abriéndose cuando una persona se acercaba. Había cortado el suministro eléctrico, dijo. Ahora se tenían que cerrar los dos paneles de cristal manualmente. Nada más unirlos una cabeza se estampó contra el ventanal, restregando mandíbula, a la vista por un mordisco. Era un soldado, o lo que quedaba de él, y le siguieron más muertos. Estaban &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;aprisionándose&lt;/span&gt; unos a otros contra la puerta, a medida que nosotros nos alejábamos de ella. Desde el segundo sótano llegó el sonido de los cristales rotos.&lt;br /&gt;- ¡Arriba! ¡Arriba! ¡Van a entrar!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7869857601609241967?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7869857601609241967/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7869857601609241967&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7869857601609241967'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7869857601609241967'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/10/encerrados-en-el-corte-ingles-el_12.html' title='Encerrados en El Corte Inglés. El Parking II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-8961943711737179234</id><published>2009-10-05T21:54:00.003+02:00</published><updated>2009-10-05T22:45:54.158+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Inglés, El aparcamiento</title><content type='html'>&lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;Los aparcamientos han sido concebidos para almacenar  coches, al igual que los centros comerciales cobran vida con los clientes. Por  eso, cuando lugares así permanecen vacíos, toda la confianza, normalidad o  &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;intrascendencia&lt;/span&gt; que los caracteriza desaparece. A algunos les parecerán más  tranquilos y placenteros; a mí me provocan miedo. Eso fue lo que pensé mientras  descendía suavemente por las escaleras mecánicas, vislumbrando al otro lado de  la cristalera del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;hall&lt;/span&gt; del primer sótano el perfil desolado y oscuro del  &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;parking&lt;/span&gt;, apenas salpicado por una decena de vehículos. Demasiado espacio  libre.&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;Uno de los equipos siguió las escaleras al segundo sótano,  mientras que los otros dos nos quedamos en el primero. La misión abajo era hacer  una batida, ya que no contaba con más entradas que las que llegaban desde la planta superior. Nuestro objetivo, sin embargo, combinaba el repaso general con  la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;comprobación&lt;/span&gt; de las puertas de acceso de los automóviles.&lt;/p&gt; &lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;Mi equipo estaba formado por tres militares, dos policías,  dos guardias de seguridad y dos civiles, que dada la situación representábamos el  eslabón más bajo de la cadena. Yo cargaba con una enorme linterna empleada,  imaginaba, en exploración submarina o espeleología. También llevaba una mochila  con herramientas y como complemento, y sólo gracias a que me lo agencié por mi  cuenta, un mástil que hasta entonces había sostenido la bandera de la Comunidad.&lt;/p&gt;&lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;Muy pronto quedó claro que las linternas no eran necesarias, pues las luces seguían funcionando ahí abajo y la visibilidad era suficiente. Sin embargo, ni Bernardo, el carnicero del supermercado, que había optado por un gran cuchillo como arma de defensa, ni yo pudimos soltar lastre, en previsión de que fallara la corriente eléctrica. Así, entramos al aparcamiento en una fila en la que yo ocupaba el último puesto y que pronto se extendió en una línea, con los civiles, para mi &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;tranquilidad&lt;/span&gt;, en segundo plano. Resultaba evidente la formación de guerra de los militares, pertenecientes a la Brigada Paracaidista de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Javalí&lt;/span&gt; Nuevo. Con Alcázar en el centro, ocupaban la punta y los dos extremos de una flecha imaginaria. Los policías y guardias jurado, en las alas, mostraban una actitud mucho más tosca, sobre todo los agentes, mientras que los '&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;securatas&lt;/span&gt;' parecían más dispuestos a seguir las órdenes del teniente. La premisa principal era no separarse. La segunda era no disparar a no ser que lo ordenara Alcázar o la situación fuera tan peligrosa que no hubiera otra opción. La tercera: las heridas provocadas por &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;zombies&lt;/span&gt; eran &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;equivalentes&lt;/span&gt; a la muerte en combate.&lt;/p&gt;&lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;Nuestro equipo se dirigió a las dos entradas por coche al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;parking&lt;/span&gt;, compuestas por cuatro rampas, dos de salida y dos de ingreso, emparejadas a unos 50 metros las unas de las otras. Las primeras estaban cerradas con unas compuertas metálicas que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;afortunadamente&lt;/span&gt; evitaban la visión del exterior, y tampoco se escuchaba nada tras ellas. Con el otro par, sin embargo, no sería tan sencillo. Se nos heló la sangre al oír un crujido proveniente de las puertas norte. Era un ruido metálico, acompañado de algo parecido a una queja aguda y otra vez el sonido metálico. Los soldados dirigieron sus armas hacia el lugar de procedencia. Era la entrada norte, la única rampa que quedaba sin revisar, ya que desde donde estábamos se podía ver la bajada norte cerrada. Alcázar se puso en contacto por radio con los otros equipos y confirmó que nadie se encontraba en esa zona del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;parking&lt;/span&gt;. A través de indicaciones mudas, el teniente mandó a sus soldados acercarse detrás de él, manteniendo la flecha aunque sin el resto de hombres. Los policías aguantaron en su sitio unos segundos y decidieron seguir a los militares, tras ellos los guardias y nosotros tampoco quisimos quedarnos solos. Al girar para ver la entrada descubrimos el responsable del ruido. Era una barrera para vehículos que se levantaba y descendía sin cesar, cómo si unos coches invisibles la estuvieran atravesando. Los soldados &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;probaron&lt;/span&gt; a sostenerla pero sólo permanecía parada mientras ellos la agarraban, después continuaba su camino. Uno de los militares hizo el gesto de pegarle un tiro al mecanismo pero Alcázar le indicó que había que guardar silencio. El oficial nos pidió las herramientas y ordenó abrir la base de la barrera y desconectarla.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="ecxMsoNormal"&gt;En esas estábamos, mirando de reojo la puerta del garaje, cuando una explosión de cristales me sorprendió a mi espalda. La siguió un grito. Era uno de los guardias de seguridad, que estaba apoyado en una especie de caseta situada enfrente de la barrera con una puerta y una ventana de &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;vidrio&lt;/span&gt;. Al darme la vuelta pude ver al hombre echado hacia atrás sobre la ventana y a una figura que le agarraba el cuello. El guardia pedía ayuda pero nadie se atrevía a disparar, precisamente por no herirlo. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Escurriéndose&lt;/span&gt;, el hombre pudo liberarse y se alejó gateando de la caseta. Entonces Alcázar ordenó abrir fuego contra el zombie que ahora trataba de salir por la ventana. El tiroteo volvió a herir mis maltrechos oídos. Las balas alcanzaron tanto al infectado como al resto de la caseta, que fue poblándose poco a poco de agujeros. Cuando al fin los gritos del teniente lograron poner fin a la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;balacera&lt;/span&gt;, nada se movía dentro del habitáculo.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-8961943711737179234?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/8961943711737179234/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=8961943711737179234&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8961943711737179234'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8961943711737179234'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/10/encerrados-en-el-corte-ingles-el.html' title='Encerrados en El Corte Inglés, El aparcamiento'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4549176521310518489</id><published>2009-10-01T19:19:00.003+02:00</published><updated>2009-10-01T19:30:01.103+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Encerrados en El Corte Inglés</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;Tardé bastante en calmarme, más al menos que el niño. Cuando logré poner fin al sollozo nervioso que me dominaba, me di cuenta que el pequeño llevaba observándome un rato. Tenía cuatro años, según supe después, aunque a mí me parecía mayor. Era moreno y tenía el pelo lacio y negro como el betún, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;cayéndole&lt;/span&gt; por encima de los ojos. Me fijé en que estaba descalzo, aunque llevaba puesto un calcetín. Sus zapatos debían estar allá fuera, en medio del infierno.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;- ¿Dónde está mamá?- me preguntó.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;La pregunta me dejó descolocado. ¿Qué le podía decir? Opté por levantarme y decirle que me acompañara al interior de la tienda. Decenas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;zombies&lt;/span&gt; seguían aplastando sus caras contra la verja de El Corte Inglés y gimiendo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;cansinamente&lt;/span&gt;, lo que hacía de la entrada un lugar muy poco agradable. Tomé un pasillo flanqueado por la sección de joyería y la de perfumes. Llevaba al niño de la mano y él se distraía mirando los productos y a la gente que descansaba entre los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;stand&lt;/span&gt; y sobre las cajas registradoras. Yo, en cambio, buscaba a cualquiera con uniforme que me dijera si ése lugar era &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;verdaderamente&lt;/span&gt; seguro. Las luces de la galería comercial permanecían encendidas, al igual que las escaleras automática e incluso el hilo musical. Sin embargo no había ni &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;dependientas&lt;/span&gt; ni compradores, sólo refugiados echados por todas partes.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal"  style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Alrededor d&lt;/span&gt;el centro de la primera planta de la tienda, en la sección de marroquinería, las autoridades (o lo que quedaba de ellas) habían establecido una especie de cuartel general. Soldados y policías discutían sobre una mesa, alrededor de la cual se había liberado espacio apartando o tirando al suelo varias lejas de bolsos. Como yo, otros civiles se había acercado al lugar y escuchaban las deliberaciones. Al parecer, estaban confirmando que todas las entradas al enorme comercio, de cuatro plantas y dos sótanos, estaban bloqueadas. Las puertas de acceso desde la calle, cinco en total (tres para clientes, una para el personal y otra para carga y descarga), estaban cerradas. De hecho, la última en clausurarse fue por la que logré entrar yo, la principal, y sólo gracias a que los técnicos de El Corte Inglés tardaron más de la cuenta en conseguir desbloquear el programa automático y cerrarla antes de tiempo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" face="georgia"&gt;Junto a los militares había también varios guardias de seguridad del centro. Uno de ellos les dio una mala noticia. No había forma de saber si las puertas del garaje estaban cerradas si no era bajando al sótano, puesto que las cámaras de seguridad no funcionaban. Algunos propusieron olvidarse del garaje y bloquear las puertas que comunicaban el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;parking&lt;/span&gt; con la tienda, pero se consideró que eran demasiado frágiles para resistir una tromba de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Además, los militares pensaban que era necesario despejar todas las salidas por si una emergencia obligaba a utilizarlas.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-FAMILY: georgia"&gt;La solución era sencilla y evidente, había que bajar. El problema lo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;representaba&lt;/span&gt; el bajo número de efectivos, alrededor de treinta contando policías, soldados y sobre todo guardias jurado. El organizador de todos ellos, un teniente llamado Luis Alcázar, reclamó la ayuda de voluntarios, ya que parte del ‘contingente’ debía dedicarse a vigilar las entradas ya aseguradas, las terrazas exteriores y la seguridad interior del centro, sobre todo el supermercado, donde se encontraba la comida que habría que racionar. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Evidentemente&lt;/span&gt;, la plana mayor ya había llegado a la conclusión, antes de mi llegada, de que íbamos a pasar una temporada allí encerrados, dada la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;organización&lt;/span&gt; que se estaba programando.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-FAMILY: georgia"&gt;Como temía, fui reclutado para acompañar a una de las patrullas que bajarían al garaje, en funciones de apoyo, es decir, para llevar una linterna y herramientas. Una mujer, dependienta de la tienda, se hizo cargo del niño.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="FONT-FAMILY: georgia"&gt;- ¿Cómo se llama?- me preguntó al cogerlo en brazos.&lt;/p&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Se extrañó de que ignorara su nombre, ya que había pensado que sería familiar mío. La respuesta del niño resultó aún más curiosa. Se llamaba Pedro. Me despedí de ambos en las escaleras mecánicas, temblando mientras los peldaños descendían hacía el sótano.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4549176521310518489?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4549176521310518489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4549176521310518489&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4549176521310518489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4549176521310518489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/10/encerrados-en-el-corte-ingles.html' title='Encerrados en El Corte Inglés'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4923436899083587955</id><published>2009-09-30T22:41:00.005+02:00</published><updated>2009-10-01T17:41:04.286+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Ya están aquí II</title><content type='html'>Juan Carlos había desaparecido. Ni siquiera pude ver cómo acabaron con él. En el lugar donde antes estaba el coche en el que se refugió el fotógrafo y el militar había ahora decenas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;zombies&lt;/span&gt;, unos encima de otros, como peleando en una enorme &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;melee&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;rugby&lt;/span&gt;. La escuadra de soldados que se encontraba a unos diez metros de ellos inició un tiroteo brutal contra la montaña de carne muerta que debía estar sepultando a su superior. Las armas, diez a la vez, produjeron un sonido atronador, como nunca había imaginado. Al igual que en la comisaría, me llevé las manos a la cara para protegerme, un acto reflejo sin ninguna lógica pues no me disparaban a mí. Arrinconado en el extremo superior derecho de la escalinata, cubriéndome la cara, sólo pude escuchar el silbido y no ver, sin embargo, la ráfaga que generó el cohete lanzado por un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;bazooka&lt;/span&gt; muy por detrás de la línea de defensa. No se bien dónde &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;explosionó,&lt;/span&gt; pero tuvo que se muy cerca de mí porque me lanzó por encima de la barandilla y caí de bruces al suelo. El golpe fue seco y muy doloroso, me dejó balbuceando sobre la acera, con un pitido punzante en los oídos que anulaba mi contacto con el mundo exterior.&lt;br /&gt;Por fortuna se volvió a dibujar sobre mí el contorno protector de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Fran&lt;/span&gt;, que me obligó a levantarme y me ayudó a seguir retrocediendo por la Gran Vía, colgado a su hombro. Alrededor de la puerta de El Corte Inglés se amontonaba la gente, también había personal de emergencias, soldados, policía y médicos, haciendo gestos para que nos acercáramos. Yo apenas podía andar ni mantenerme erguido, dejaba toda esa responsabilidad a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Fran&lt;/span&gt; mientras a duras penas apoyaba un pie tras otro. Pero comenzaron a pasar hombres y mujeres corriendo junto a nosotros. Las primeras palabras que pude escuchar cuando se disipó el pitido fue un contundente "¡Corred!" de un joven que nos adelantó. La mirada de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Fran&lt;/span&gt; terminó de darme el impulso para tratar de moverme por mí mismo lo más rápido posible. Llegamos a los soportales de la galería comercial y sólo entonces nos atrevimos a mirar atrás, mientras seguíamos el camino que nos llevaba al interior de la tienda.&lt;br /&gt;La plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt; estaba repleta de esas cosas. Corrían como en manadas, lanzándose sobre toda persona que se encontraban a su paso. No distaban mucho de la gente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;normal&lt;/span&gt;, aunque la mayor parte de ellos tenía la ropa &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;desgajada&lt;/span&gt; y restos de sangre por todo el cuerpo. Una madre cargada de su niño en brazos logró &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;zafarse&lt;/span&gt; de uno de ellos y se dirigió hacia nosotros, aún en la puerta de El Corte Inglés. De &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;inmedianto&lt;/span&gt; un zombie siguió sus pasos emitiendo un grito salvaje, que alertó a varios más. A mi lado un policía disparó sobre los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;perseguidores&lt;/span&gt;. Uno de los muertos tropezó, puede que alcanzado en las piernas por los disparos, y otro cayó fulminado. A pesar de la gran puntería del agente, un tercero alcanzó a la mujer y la tiró al suelo. Parecía un bombero, al menos por el uniforme, pero tenía el cráneo literalmente abierto. El niño rodó hasta mí.&lt;br /&gt;- ¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Métalo&lt;/span&gt; dentro!- me dijo el policía al tiempo que se acercaba al zombie y a la madre derribada descargando su cargador.&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SsPaoZsQHBI/AAAAAAAAACg/RXa2Hyx2RKg/s1600-h/rebajas_toman_calles.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 229px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SsPaoZsQHBI/AAAAAAAAACg/RXa2Hyx2RKg/s320/rebajas_toman_calles.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5387389966891359250" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Cogí al pequeño de la cintura y lo arrastré tras el portal. Una verja de seguridad estaba ya descendiendo y por poco me da en la cabeza. Estaban cerrando las galerías, con cientos de personas aún fuera. La puerta crujió al tocar el suelo. Pero al otro lado quedaban civiles y soldados reclamando que se abriera. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;zombies&lt;/span&gt; se lanzaron sobre ellos y los que no murieron aún enganchado a los barrotes de la verja salieron corriendo de allí. Fue una escena dantesca que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;contemplé&lt;/span&gt; tan anonadado que ni siquiera me acordé de tapar los ojos del niño. Tras el festín, los infectados se dieron cuenta de que al otro lado de la puerta había decenas de personas refugiadas, como yo y el pequeño, y comenzaron a golpear y arañar la verja, tratando inutilmente de alcanzarnos,  mirándonos anhelantes. Entre ellos había varios chicos con el uniforme de colegio, aunque su rostro blanquecino y sus ojos igualmente muertos les conferían un aspecto tétrico.&lt;br /&gt;Apoyados sobre un puesto de perfumería, sentados en el suelo, el niño y yo agachamos la cabeza. Heridos, aterrados, sin una gota de energía en el cuerpo, ambos nos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;pusimos&lt;/span&gt; a llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4923436899083587955?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4923436899083587955/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4923436899083587955&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4923436899083587955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4923436899083587955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/ya-estan-aqui-ii.html' title='Ya están aquí II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SsPaoZsQHBI/AAAAAAAAACg/RXa2Hyx2RKg/s72-c/rebajas_toman_calles.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-2143353803010603785</id><published>2009-09-28T20:48:00.003+02:00</published><updated>2009-09-28T21:39:09.895+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Ya están aquí</title><content type='html'>&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La pobre empleada de  Zara se había clavado al menos tres cables de forja a lo largo del cuerpo,  quizás más. Al asomarme al agujero de las obras del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;parking&lt;/span&gt;, que empezada junto  a la puerta principal de El Corte Inglés y se extendía hasta la plaza &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Díez&lt;/span&gt; de  Revenga, a unos 200 metros, pude ver, como el resto de la multitud que se  arremolinó a la orilla del boquete, la mirada perdida de la joven. El gentío  hace sólo unos minutos alocado por los gritos permanecía ahora en silencio.  &lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;A mi derecha una mujer rompió  a vomitar y pronto le siguieron varias personas más. Pero eso no era  nada comparado con lo que nos esperaba. De repente la pierna derecha de la fallecida, que  colgaba atravesada por uno de los filamentos a la altura del muslo, se movió  bruscamente. Le siguió otro movimiento y después un temblequeo, similar a un  tic, que pronto se extendió por todo el cuerpo. La chica comenzó a mover lo  ojos, pues en realidad nunca los había cerrado, y los brazos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;alargándolos&lt;/span&gt; hacia  los que la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;observábamos&lt;/span&gt;, dos metros arriba.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Está viva!- dijo un  niño, situado entre las piernas de su padre.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No está viva, pensé  yo. El agente permanecía a mi lado, con la pistola aún desenfundada. La gente  empezó entonces a pedirle que le disparara en la cabeza, pero el policía, que no  tendría más de 25 años, seguía quieto, paralizado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Todo eso era demasiado  para mí. Me di la vuelta y casi me estrello con Pablo. Regresaba de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Díez&lt;/span&gt; de  Revenga, por donde había intentado salir del cuadrante de seguridad fortificado  por el Ejército. No había nada que hacer, ya había sido bloqueado. No se podía  salir ni entrar al centro de la ciudad. El anuncio de la llegada de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;zombies&lt;/span&gt;  por el sur, en la entrada de la autovía de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Cartagena&lt;/span&gt; al El Malecón, había  activado la alerta de todos los puestos militares. Era la señal para cerrar el  anillo de seguridad en torno al corazón de Murcia. ¡Estábamos  atrapados!&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Para ese momento ya  sólo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Fran&lt;/span&gt;, el fotógrafo, y Pablo estaban junto a mí. Pablo propuso intentar  escapar por alguna callejuela entre la plaza Circular y Juan &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;XXIII&lt;/span&gt;, dos puntos  unidos por la ronda de Levante, el límite nordeste del ‘muro’ de contención.  Para mí era la mejor opción, porque era la dirección en la que se encontraba la  casa de mis padres y la salida de la autovía de Madrid, que debía tomar para ir  a la finca da mis abuelos, donde mi familia se iba a refugiar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt; &lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Subimos por la Gran  Vía en dirección al río. Teníamos pensado girar hacia el norte una vez pasado el  nuevo centro de El Corte Inglés, situado sólo a una manzana del viejo en la acera  contraria. Los cuatro carriles de la avenida estaban ocupados por los coches,  que circulaban en dirección opuesta a lo habitual. En principio el carril de bus  y taxi debía ser utilizado sólo por vehículos de emergencias y militares pero  allí donde no había soldados estaba invadido por coches civiles. Y lo peor era  que ya no parecían moverse. Al fin y al cabo las salidas estaban cerradas, aunque  todavía no se hubieran dado cuenta. A mitad del centro comercial &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Fran&lt;/span&gt; se fijó en  algo. La gente ya no andaba sólo por las aceras, también lo hacía entre los  coches, y venían corriendo. Poco a poco, como si fuera un mensaje que se  transmitía entre turismos, padres, madres e hijos salían de los automóviles y  emprendían la carrera a pie dejando atrás bolsas y maletas. A pesar de los gritos y las bocinas, ya era fácil escuchar el sonido de los disparos, cada vez más cerca. Los conductores abandonaban sus vehículos por orden de los militares, que se replegaban poco a poco y a los que ya se podía ver en la parte más alta de la Gran Vía, justo antes de llegar al río.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Una figura conocida surgió de entre la muchedumbre. Era Juan Carlos, el otro fotógrafo, que volvía del 'frente'.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Ya están aquí!- nos dijo tremendamente excitado, con un tono de voz que no dejaba muy claro si estaba asustado o contento. Dio unas bocanadas y siguió- Han pasado las barricadas, son muchos, un montón, miles... Les han soltado de todo y no se han parado.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Justo en ese instante se escuchó una gran explosión procedente del río.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Veis&lt;/span&gt;- señaló- Había dos tanques ahí arriba y han pasado sobre ellos. Tenéis que ver las fotos.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Hizo ademán de enseñarnos las imágenes con el visor de su cámara, pero su compañero de profesión por poco se la tira al suelo de un golpe.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Déjate&lt;/span&gt; de fotos imbécil! ¿Dices que ya vienen?- le &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;inquirió&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Fran&lt;/span&gt; agarrándole de la camisa &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;hawaiana&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;No hizo falta que respondiera. Un policía nacional llegó hasta nosotros y nos ordenó retroceder. Varios agentes más intentaban &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;coordinarse&lt;/span&gt; para que los civiles abandonaran la Gran Vía. Apenas a cien metros de nosotros se observaba a un soldado subido al techo de un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;Hummer&lt;/span&gt; disparando hacia el suelo. Nos quedamos mirando y el propio policía también se giró. Junto al tirador había otro militar disparando con la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;metralleta&lt;/span&gt; del vehículo. De repente dieron un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;acelerón&lt;/span&gt; hacia atrás como huyendo de algo y las ruedas de la derecha subieron sobre un turismo hasta hacer volcar el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;jeep&lt;/span&gt;. Los policías volvieron a pedir que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;regresáramos&lt;/span&gt; hacia El Corte Inglés, pero Juan Carlos hizo caso omiso y salió disparado hacia el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;Hummer&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Eh tú! ¿A dónde coño vas?- le gritó el agente sin poder hacer otra cosa que seguir avanzando.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;La gente nos cerraba el paso y ya no podíamos coger la calle que habíamos previsto. Además, los militares debían estar ya a menos de 50 metros, y entre la maraña de refugiados y coches me pareció ver una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;marabunta&lt;/span&gt; que llegaba corriendo a la parte alta de la Gran Vía y comenzaba a avanzar como si de hormigas se tratara, entre los coches y sobre ellos si era preciso.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡Atrás, atrás!- exclamó un militar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Me fijé en él, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;posiblemente&lt;/span&gt; fuera un oficial, aunque no lo tenía claro. Fue hasta un soldado que disparaba y le agarró del cuello.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;- ¡He dicho que atrás mamón!- repitió.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="font-family: georgia;" class="ecxMsoNormal"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;El soldado se replegó junto a otros diez que formaban una línea a lo ancho de la avenida. El mando, sin embargo, se mantuvo en su puesto e incluso avanzó para subirse sobre un coche. Sacó una pistola del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;cinturón&lt;/span&gt; y comenzó a disparar. Junto a él apareció Juan Carlos, con el mismo objetivo que el oficial, pero utilizando la cámara de fotos. No tardaron en ser rodeados por un gran grupo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;zombies&lt;/span&gt;, ahora ya los podía ver claramente. Puede que lo único que impedía que se lanzaran a por nosotros (que apenas podíamos retroceder paso a paso debido a la acumulación de personas) fuera los improperios que el militar soltaba desde el techo del vehículo acompañados del plomo de su revólver. Juan Carlos también subió al coche pero ya estaban &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_26"&gt;completamente&lt;/span&gt; acorralados. Me di la vuelta y traté de abrirme paso entre los más lentos. Había gente por el suelo, que caía a empujones y no podía levantarse. Las detonaciones sonaban cada vez más cerca a mi espalda. Llegué hasta la escalinata del edificio de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;Cajamurcia&lt;/span&gt; y volví mi vista a atrás. Ya no había rastro de Juan Carlos o del militar. Se los habían comido.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-2143353803010603785?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/2143353803010603785/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=2143353803010603785&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2143353803010603785'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2143353803010603785'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/ya-estan-aqui.html' title='Ya están aquí'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6468031571237405753</id><published>2009-09-27T20:07:00.016+02:00</published><updated>2009-09-28T18:20:22.582+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Previously en Levantate y Anda...</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Como si de una serie de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;FOX&lt;/span&gt; se tratara, procedo a resumir lo esencial de la historia para aquellos que entran al blog por primera vez. Al fin he hecho los exámenes de la oposición, con funesto resultado (lo que me había llevado a dejar la historia aparcada unos días) y ahora retomo las peripecias de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Pedro&lt;/span&gt; de nuevo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sr_Atd2e16I/AAAAAAAAACY/yLv6OirXSvo/s1600-h/zombiescartel.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 262px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sr_Atd2e16I/AAAAAAAAACY/yLv6OirXSvo/s320/zombiescartel.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5386235566698190754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Previously&lt;/span&gt; en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Levantate&lt;/span&gt; y Anda:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Pedro es un joven periodista que trabaja en Murcia con más pena que gloria. De repente, la aburrida actualidad de esta ciudad se ve golpeada por un incidente en Estados Unidos. Lo que en principio parece una revuelta de pandilleros en Santa Ana (California) termina descubriéndose como una salvaje &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;pandemia&lt;/span&gt; que se extiende por todo el mundo. Su causante, un virus conocido popularmente como Virus R por su similitud a la rabia, aunque mucho más peligroso, ya que mata a sus víctimas y las revive como animales &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;enloquecidos&lt;/span&gt; en busca de carne humana.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;De nada han servido los controles, el virus ha llegado a España. Arrestado por homicidio tras matar a dos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;zombies&lt;/span&gt;, Pedro vive la extensión de la enfermedad por Murcia en la cárcel y es rescatado por un comando policial cuando los muertos vivientes invaden los calabozos. La epidemia ya no puede contenerse y sorprende a Pedro en el periódico. Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;zombies&lt;/span&gt; cercan la ciudad tomada por el Ejército, y su familia se ha refugiado en una casa de campo. Junto a varios compañeros de la redacción, se ve inmerso en una caótica huida por el centro de Murcia, con la muerte a sus espaldas.&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6468031571237405753?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6468031571237405753/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6468031571237405753&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6468031571237405753'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6468031571237405753'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/previously-en-levantate-y-anda.html' title='Previously en Levantate y Anda...'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sr_Atd2e16I/AAAAAAAAACY/yLv6OirXSvo/s72-c/zombiescartel.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4541244055754514801</id><published>2009-09-18T12:29:00.002+02:00</published><updated>2009-09-28T18:08:41.647+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, viernes. Ya vienen III</title><content type='html'>-¿Ya vienen?- preguntó Rosa- ¿Esos disparos son por ellos?&lt;br /&gt;- Tiene que ser en el río o en el Malecón, ha sonado por allí, donde estaban las barricadas- respondió &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Fran&lt;/span&gt;, que al igual que Juan Carlos había bajado del periódico con la cámara a cuestas.&lt;br /&gt;- Pero yo tengo allí mi coche, siempre lo dejo allí- Rosa se echó las manos a la cabeza.&lt;br /&gt;Yo, mientras tanto, pensaba cómo salir de allí. El &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Seat&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Ibiza&lt;/span&gt; de mi hermana había desaparecido, con toda seguridad robado, una práctica nada difícil con todos los agentes de la ley destinados a los parapetos de contención. Podía ir a pie, pero no sabía si tendría tiempo de llegar a las barricadas de la plaza Circular, y una vez allí debería seguir a pie hasta algún punto en el que pudieran recogerme mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiroteo se hacia más intenso, acompañado de explosiones. Volvimos a la Gran Vía, tomada en ese momento por decenas de coches que trataban de llegar hasta los puntos de control antes del fin del plazo del mediodía. Motos y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;ciclistas&lt;/span&gt; se colaban entre los vehículos, cuando no eran peatones, para los que no había ya sitio en las aceras. La ciudad entera parecía haber decidido bajar a la vez por la avenida y el colapso estaba servido. Que yo hubiera cometido el mismo error que todos ellos no me impidió preguntarme cómo tanta gente había esperado hasta el último momento para buscar refugio.&lt;br /&gt;Por otra parte, entre los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;pitidos de las bocinas&lt;/span&gt; y los gritos era complicado averiguar si los disparos había cesado ya o sólo estaban camuflados entre el tumulto. Juan Carlos dijo que no pensaba quedarse ahí parado y se lanzó en dirección contraria, calle arriba hacia el río, para fotografiar el tiroteo en las defensas del Malecón. Era una decisión estúpida muy propia de él, acostumbrado a meterse en problemas para conseguir las mejores imágenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El resto de nosotros se unió a la inmensa caravana que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;abandonaban&lt;/span&gt; el casco urbano. Bajamos hasta la plaza de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Fuensanta&lt;/span&gt;, frente a la puerta de El Corte Inglés. La tienda estaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;inexplicablemente&lt;/span&gt; abierta y mucha gente se colaba, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;probablemente&lt;/span&gt; buscando un camino menos concurrido hacia las afueras. Sin embargo, Fernando me señaló a una pareja que salía de las galerías comerciales cargando una televisión. ¡Pillaje! Con esas cosas pisándonos los talones y a alguien se le ocurría entretenerse en robar.&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Fran&lt;/span&gt; propuso tomar los callejones que se expandían entre la avenida de la Constitución y de la Libertad, para tratar de salir de allí cuanto antes. Cruzamos la plaza y nos disponíamos a adentrarnos cuando se oyeron unos gritos procedentes de una de las puertas de Zara. Dos chicas aparecieron soltando alaridos y se tropezaron contra los peatones que poblaban la acera. Tras ellas iban un guardia de seguridad que se dio la vuelta al cruzar el umbral. En las manos llevaba un extintor, del que salió un chorro de polvo blanco dirigido al interior de la tienda de ropa. Fuera lo que fuera lo que intentaba no resultó, porque se abalanzaron sobre él dos o tres figuras (poco podía distinguir ya) y lo echaron al suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese instante el caos que reinaba entre los miles de ciudadanos que circulaban por la zona se convirtió en una auténtica estampida. Las personas más cercanas al ataque salieron corriendo hacia atrás, tropezando con los que estaban a su espalda, y se produjo un efecto dominó. A un metro de mí, una mujer fue atropellada por una furgoneta al saltar corriendo a la carretera. Yo mismo casi caigo al suelo cuando tropecé con el bordillo de la acera, huyendo del lugar del ataque. Si lo hubiera hecho habría acabado como los pobres desgraciados que se desplomaron delante de mí, pisados y machacados por la turba. En cierto momento, ya en la pequeña placetuela que se abre ante la puerta principal de El Corte Inglés, noté como una mano me cogía del tobillo. Trastabillé y caí. Al darme la vuelta vi que se trataba de una anciana que trataba de levantarse, pero ni siquiera pude acercarme a ayudarla porque la rodilla de un hombre que pasaba corriendo a mi lado me golpeó la cara, dejándome &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;noqueado&lt;/span&gt;. Me salvó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Fran&lt;/span&gt;, que continuaba a mi lado. Me levantó y fuimos hasta una de las columnas de la entrada a la tienda. Yo entonces apenas me daba cuenta, pero la confusión de la carrera en ninguna dirección de cientos de personas causó más muertes en ese momento que los infectados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando me recuperé, apoyado en la columna, con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Fran&lt;/span&gt; haciendo de parapeto, asistí a una escena espantosa. Al parecer, no todo el mundo salió corriendo al ver a los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Un grupo de jóvenes los atacó con palos y piedras procedentes de las obras de un garaje subterráneo. No vimos como lo consiguieron, pero cuando se despejó el gentío, apareció el cadáver del guardia de seguridad junto a otros dos cuerpos, y un tercero apoyado en el escaparate de una tienda cercana, con parte de la cabeza espachurrada en el cristal. Unos diez chicos, que aun mantenían, sus ‘armas’ en las manos, se felicitaban por haber acabado con los infectados, pero no se habían dado cuenta aún que una joven vestida con el uniforme de Zara se arrastraba por el asfalto cojeando y pidiendo ayuda. La pierna derecha estaba desgarrada y, de hecho, no la apoyaba apenas. También tenía rastros de sangre en cuello y la cabeza, con el pelo rubio teñido de rojo. Pero estaba viva, sin duda, porque seguía hablando.&lt;br /&gt;En seguida se formó un corro alrededor de ella, no porque nadie quisiera acercarse, sino más bien porque la gente se apartaba asustada.&lt;br /&gt;- ¡Le han mordido! ¡Está contagiada!- advirtió un hombre.&lt;br /&gt;- Que no os toque- dijo otro.&lt;br /&gt;La joven estaba muerta de miedo, pero quedaba claro que ninguno de los que nos encontrábamos allí pensaba ayudarla. Con mucho esfuerzo logró incorporarse y extender las manos suplicando ayuda. Lo único que consiguió, sin embargo, fue que un agente de la Policía Local, que había acudido allí atraído con los gritos, la encañonara advirtiéndole que se mantuviera alejada. El rostro de la herida era para entonces un poema, rompió a llorar y tropezó, con tan mala suerte que cayó a las obras del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;parking&lt;/span&gt;. Cuando nos asomamos vimos su cuerpo clavado en los hierros de forja de la estructura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4541244055754514801?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4541244055754514801/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4541244055754514801&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4541244055754514801'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4541244055754514801'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-viernes-ya-vienen-iii.html' title='Segunda semana, viernes. Ya vienen III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7770564050916668350</id><published>2009-09-16T00:13:00.002+02:00</published><updated>2009-09-16T00:19:14.764+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, viernes. Ya vienen II</title><content type='html'>El grito de mi madre me heló la sangre. Fue como despertar de repente de una fantasía estúpida. ¿Qué demonios había &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;prentendido&lt;/span&gt; esa mañana? ¿Por qué había ido al periódico cuando lo más sensato era salir de Murcia con mi familia?&lt;br /&gt;Tras colgar el teléfono me quedé unos instantes sentado sobre la mesa, intentando pensar en una salida, pero en realidad con la mente en blanco. Los pocos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;trabajadores&lt;/span&gt; que habían ido ese día a la redacción se marchaban. Sólo se quedaron dos redactores, Pablo y Rosa; dos fotógrafos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Fran&lt;/span&gt; y Juan Carlos y los tres máximos responsables de la cabecera en Murcia en ese momento, Pepe, de Deportes, Fernando, el otro redactor jefe, y yo.&lt;br /&gt;- ¿Qué hacemos?- preguntó Pablo- ¿Hay periódico?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El timbre del teléfono atrasó la respuesta. Lo cogió Fernando. Llamaban de la redacción de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Cartagena&lt;/span&gt;, donde también habían estado viendo las imágenes de la marcha zombie a Murcia por La 7. Allí la situación también era caótica, pero el Ejército, con gran presencia en la ciudad portuaria, había sellado los barrios altos y del puerto, donde en ese momento comenzaban a acudir ciudadanos en busca de refugio. El despliegue militar infundía seguridad entre los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;cartageneros&lt;/span&gt; y ellos estaban dispuestos a publicar la edición del día siguiente.&lt;br /&gt;Y lo peor fue que la determinación de la delegación de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Cartagena&lt;/span&gt; contagió valor a Murcia. El pequeño grupo que quedaba en la redacción se convencía cada vez más de que era posible. Pablo dijo que la zona centro de la ciudad y, concretamente la Gran Vía, donde se encontraba El Faro, era el lugar más seguro. Las barricadas que había visto preparar camino del periódico cerraban un círculo alrededor de nosotros. Según informaba el 112, dibujaban un rectángulo de seguridad entre la Plaza Circular, Juan &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;XXIII&lt;/span&gt;, la antigua calle Correos y la ribera del río Segura. Allí estaban la sede del Gobierno regional, el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Ayuntamiento&lt;/span&gt; y la Delegación del Gobierno.&lt;br /&gt;- Nosotros estamos dentro y La Opinión y La Verdad fuera- añadió Fernando, en referencia a las sedes de los otros dos periódicos de la ciudad.&lt;br /&gt;- Claro, podemos hacer un periódico histórico- le secundó &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Fran&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Yo caminé unos pasos por la redacción intentando ordenar mi cabeza y les pedí calma. Estaba claro que no se daban cuenta de lo grave de la situación.&lt;br /&gt;- A ver chicos, no sé cómo habéis trabajado los días que he estado fuera, pero la cosa está ahora mucho peor- comencé a decirles- Pensáis que el centro de la ciudad es seguro pero yo creo que es precisamente lo contrario. Esos muertos que han salido por la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;tele&lt;/span&gt; se dirigen hacia aquí por algo, porque saben que hay gente, Murcia les atrae... nosotros les atraemos.&lt;br /&gt;- ¿Pero no has visto los soldados que hay allá fuera?- saltó Pepe.&lt;br /&gt;- Lo que he visto es a cientos de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;zombies&lt;/span&gt; que vienen hacia aquí y eso no lo paran ni los soldados ni nadie- respondí- Además, ¿de qué nos sirve lo que hagamos hoy si mañana no se puede imprimir en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Lorca&lt;/span&gt;? ¿y cómo van a distribuir los periódicos? ¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Joder&lt;/span&gt;! Y ¿quién mierda los va a comprar con la que hay montada? Mirad, soy el primero que quiere seguir trabajando, tenemos la puta noticia viniendo hacia nosotros y me encantaría sacarla mañana. Pero como esto diga así no hay ni mañana ni pasado, la ciudad entera se va a tomar por culo y nos va &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;allevar&lt;/span&gt; por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La redacción de El Faro es una especie gran &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;zulo&lt;/span&gt; situado en el entresuelo de uno de los edificios comerciales y de viviendas de la Gran Vía. Es un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;zulo&lt;/span&gt; porque sólo los despachos de los jefes (director, director general, etc) dan a la calle. Pero aún así escuchamos una potente voz que venía del exterior. Nos asomamos por una de las oficinas y vimos un camión militar que transportaba un enorme equipo de sonido. Transmitía un mensaje grabado que se repetía:&lt;br /&gt;- La Comisión Central de Seguridad de Murcia ha designado este sector como zona segura. El Ejército sellará este sector a las doce horas del mediodía. Los vecinos que quieran abandonar la zona tienen hasta las doce horas del mediodía para salir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miré mi reloj. Eran las doce menos diez. No lo podía creer. Debían haber estado pasando toda la mañana pero en la redacción no nos habíamos enterado hasta ahora. Salí disparado hacia la calle sin mediar palabra. Mis compañeros me siguieron, no sé si porque también querían marcharse de allí o por pura inercia. Había aparcado detrás de edificio, en un jardín en cuyo extremo sur se situaba el Palacio de San Esteban, la sede del Gobierno regional. Sin embargo, comprobé horrorizado que el vehículo no estaba allí. Había un hueco en el lugar donde lo dejé sólo una hora antes y trozos de cristal. ¿Me lo habían robado? Me devanaba los sesos buscando una explicación cuando escuché rafagas de disparos a lo lejos, en dirección al río.&lt;br /&gt;- Ya vienen- pensé en voz alta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7770564050916668350?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7770564050916668350/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7770564050916668350&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7770564050916668350'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7770564050916668350'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-viernes-ya-vienen-ii.html' title='Segunda semana, viernes. Ya vienen II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3838039393326808107</id><published>2009-09-15T12:21:00.002+02:00</published><updated>2009-09-15T12:27:24.095+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, viernes. Ya vienen</title><content type='html'>Pepe fue el primero en verlos. El jefe de Deportes del periódico había conectado la televisión para ver si La 7 (la televisión autonómica de Murcia) emitía el programa especial de deportes antes del informativo (llevaba toda la semana sin hacerlo) cuando se encontró con la imágenes.&lt;br /&gt;- ¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Joder&lt;/span&gt;! Venid a ver esto. Están por todas partes- dijo.&lt;br /&gt;El canal regional estaba emitiendo en directo una auténtica procesión de muertos. Eran cientos y estaban andando por una especie de polígono industrial y una vía rápida que pasaba un poco por detrás. Me di cuenta de que eran los alrededores de los estudios de La 7 en el Polígono Industrial Oeste. Al parecer, el cámara estaba en la azotea del edificio, junto a una periodista que a duras penas conseguía articular palabra, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;visiblemente&lt;/span&gt; asustada.&lt;br /&gt;Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;zombies&lt;/span&gt; andaban &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;tranquilamente&lt;/span&gt;, algunos pasaban de largo y otros se acercaban a la televisión, plantándose en las vallas del complejo y mirando hacia arriba. Eran hombres y mujeres de todas las edades, muchos de ellos vestidos con batas verdes y blancas, y con diversas manchas de sangre. Varios comentaristas de La 7 que se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;econtraban&lt;/span&gt; en un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;plató&lt;/span&gt; con el que la cadena conectaba de vez en cuando, manteniendo la imagen del terrado, informaron de que las autoridades habían perdido el contacto la noche anterior con el Hospital Virgen de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Arrixaca&lt;/span&gt;. A primera hora de la mañana comenzaron a verse los primeros infectados del Virus R bajando desde la ciudad hospitalaria y para esa hora eran ya una marcha continua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La televisión emitió una secuencia que tenían grabada, similar a la que llegaba en directo, en la que los muertos '&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;procesionaban&lt;/span&gt;' de igual forma. En cierto momento la cámara se fija en un niño en pijama. Se acerca a él y se puede ver que no tiene pelo, y tampoco mano izquierda, sólo un muñón sangriento. El pijama azul que lleva está también marcado por tonos rojizos. Cuando el cámara se acerca para centrarse en el rostro del pequeño, éste para de andar y gira la cabeza hacia la izquierda. De repente abandona el plano. La imagen se va ampliado a medida que el técnico abre el zoom y capta a otros &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;zombies&lt;/span&gt; que pasan corriendo, todos en la misma dirección. Se dirigen hacia la vía rápida. Se escuchan entonces unas detonaciones. Provienen de un coche de la Policía Local que está intentando dar marcha atrás llevándose a los muertos por delante. Si embargo son muchos y pronto el vehículo no puede moverse. Lo cubren por todas partes, como si fuera una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;marabunta&lt;/span&gt;. Ya no se escuchan los disparos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese suceso había sido captado hace unas horas. Desde entonces la población de infectados había aumentado, reptando en dirección a Murcia y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;acumulándose&lt;/span&gt; en los accesos a la televisión. La &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Arrixaca&lt;/span&gt; era un conjunto de instalaciones médicas enorme, en el que normalmente trabajaban miles de profesionales sanitarios. Además, desde el comienzo de la crisis había acogido centros de investigación de la infección, junto a los pacientes comunes ingresados en las diversas secciones del hospital. Si el virus se había &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;extendido&lt;/span&gt; por toda la zona, podía haber matado y revivido a más de diez mil personas, que ahora marchaban hacia Murcia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo tuve claro. Llamé a mis padres &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt; y les dije que abandonaran la ciudad evitando las salidas sur y oeste, a las que seguramente ya habían llegado los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Me dijeron que iban a venir a por mí y nada pude hacer por convencerles de lo contrario. El pánico se hizo con el periódico, los redactores llamaban a su familia y amigos para &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;alertarles&lt;/span&gt; de lo ocurrido. Algunos dijeron con las mismas que se marchaban con ellos y, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;evidentemente&lt;/span&gt;, no pusimos ningún reparo. ¿Que haría yo? Había llegado esa mañana a la redacción con la idea de sacar una edición informando a los lectores de la situación actual, de la medidas de precaución de podían tomar de las zonas seguras... Pero en ese momento no tenía claro que pudiéramos llegar a imprimir y distribuir un periódico al día siguiente. El móvil de mi madre sonó. Me lo había llevado porque había perdido el mío. Era mi padre. Me dijo que no podía acceder al centro. Los coches dejaban la &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;ciudad&lt;/span&gt; y policías y militares habían habilitado todos los carriles en dirección salida. En Murcia sólo estaba permitida la entrada de vehículos de emergencias. Mi padre sugirió tomar una vía alternativa, pero eso exigía acercarse a los accesos peligrosos y me negué en rotundo. Les dije que se marcharan y que yo les seguiría hacia la casa de campo en el coche de mi hermana. Lo último que escuché fue la voz de mi madre:&lt;br /&gt;- ¡Pedro, sal de ahí ya!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3838039393326808107?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3838039393326808107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3838039393326808107&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3838039393326808107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3838039393326808107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-viernes-ya-vienen.html' title='Segunda semana, viernes. Ya vienen'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3563013365531831773</id><published>2009-09-14T22:06:00.002+02:00</published><updated>2009-09-14T22:13:14.982+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, viernes III</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Recibí los primeros rayos del sol pegado al ordenador. No había podido conciliar el sueño tras dormir durante todo el día anterior. Las sirenas de emergencias, que sonaban una tras otra, tampoco ayudaron. Fue difícil convencer a mis padres de que me quedaba en la ciudad. Insistieron en que no le debía nada al periódico y la verdad es que tenían razón, pero me mantuve firme. Les expliqué que la situación en Murcia todavía estaba controlada y que ya tendría tiempo de refugiarme en el campo a lo largo del fin de semana si empeoraba.&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt; Personalmente&lt;/span&gt; era consciente de lo arriesgado de mi actitud y algo me decía que hacía mal. Sin embargo, me marché a la redacción. Cogí el coche de mi hermana, un &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Seat&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Ibiza&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;diesel&lt;/span&gt; que había dejado en casa de mis padres antes de partir hacia Argentina. Llené el depósito con la garrafa de gasóleo que habían comprado el día anterior y mi madre insistió en cargar el maletero con alimentos. Pensaba volver a casa de mis padres esa noche pero nunca se sabía qué podía ocurrir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa mañana sí, la ciudad tenía todo el aspecto de estar abandonada. Cogí la avenida Juan de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Borbón&lt;/span&gt;, una vía de tres carriles por sentido que se adentraba en la urbe por el norte y apenas había tráfico. Por dos veces me crucé con ambulancias precedidas de coches de la Policía. Los sindicatos sanitarios habían dejado muy claro que no dejarían los centros de salud y los hospitales si no era con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;guardaespaldas&lt;/span&gt;. Al llegar a la plaza Juan &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;XXIII&lt;/span&gt; giré hacia la Circular, siempre siguiendo grandes avenidas igualmente solitarias. En la Cadena Ser especulaban sobre la posibilidad de un ataque nuclear controlado en Rusia, en la zona de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Urales&lt;/span&gt;. La inteligencia británica y francesa sospechaba que el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Kremlin&lt;/span&gt; había desechado ya la opción de salvar &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Moscú&lt;/span&gt; y había ordenado un traslado general al este. La cadena de explosiones debía ser una forma drástica de frenar las oleadas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;zombies&lt;/span&gt; que campaban por la capital. Me parecía una salvajada, ya que nadie podía asegurar que no quedaba gente escondida en las zonas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;bombardeadas&lt;/span&gt;. Ésa era una opción que, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;afortunadamente&lt;/span&gt;, no tenía el Gobierno español. Me pregunté si Estados Unidos había optado por hacer lo mismo. Al fin y al cabo ninguna potencia extranjera podía sabes desde hace días lo que ocurría allí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la plaza Circular me encontré con una especie de cuartel general del Ejército en la zona central. Había tiendas de campaña y toda clase de vehículos militares y de emergencias aparcados en los carriles interiores, cerrados al tráfico. También vi enormes camiones y grúas cargando unos sacos que parecían de cemento. Sólo se podía circular por el carril más externo, y observado atentamente por soldados situados en las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;torretas&lt;/span&gt; de blindados ligeros.&lt;br /&gt;Desde allí tomé la avenida de la Constitución y entré en el centro de Murcia. A media altura de esta última calle había una decena de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;palés&lt;/span&gt; con sacos de arena en ambas aceras. Entonces comprendí que las grúas que había visto antes estaban distribuyendo ese material &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;probablemente&lt;/span&gt; para formar barricadas en los puntos neurálgicos de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve problemas de aparcamiento en el centro; no había ni gente ni coches. La puerta del edificio donde estaba la redacción de El Faro estaba cerrada, contrariamente a lo habitual. Llamé al &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;telefonillo&lt;/span&gt; del periódico y me respondió la administrativa, que se alegró de escucharme, y abrió. Una vez allí fui recibido como héroe. Durante mi estancia en la comisaría me habían perdido la pista e imaginaron lo peor. Sin embargo el jueves se enteraron por el fotógrafo que había sido puesto en libertad y de hecho habían incluido una imagen mía en la edición de hoy. Me enteré además de que ese día habían acudido a trabajar más por inercia que por otra cosa. Para empezar no había noticias del director desde el día anterior. Vivía en un pueblo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Cartagena&lt;/span&gt; pero no respondía ni al teléfono móvil ni al fijo de su casa. No era la única ‘baja’. La plantilla, que de por sí no era muy amplia, se había reducido a la mitad por &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;trabajadores&lt;/span&gt; que o bien anunciaron durante la semana que no irían a trabajar o simplemente dejaron de acudir. De esa forma, Fernando y yo habíamos ascendido sin verlas venir a máximos responsables del rotativo y la primera decisión del día no era baladí: ¿sacábamos el periódico?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3563013365531831773?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3563013365531831773/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3563013365531831773&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3563013365531831773'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3563013365531831773'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-viernes-iii.html' title='Segunda semana, viernes III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6586998556575140000</id><published>2009-09-10T19:42:00.002+02:00</published><updated>2009-09-10T19:59:36.489+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, viernes II</title><content type='html'>Hacia las cuatro de la madrugada dejé el ordenador desesperado con las malas noticias que aparecían por todas partes. Tenía algo de sueño, a pesar de las doce horas de descanso que había acumulado el día anterior, pero estaba demasiado nervioso para seguir durmiendo. Del exterior del dúplex de mis padres sólo llegaban sonidos &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;inquietantes&lt;/span&gt;, ya fuera en forma de sirenas, coches pasando a toda velocidad, ladridos e incluso gritos, o eso me parecía escuchar. La verdad es que no hacía falta mucha ayuda externa para &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;desquiciarme&lt;/span&gt;. Tres días infernales, primero a punto de morir en la terraza de mi casa y después en los calabozos de la Policía Nacional. Me había convertido en un ser muy susceptible: los sueños me arrastraban a las pesadillas y la realidad, penosamente, no resultaba más &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;tranquilizadora&lt;/span&gt;. Estaba seguro de que caminábamos hacia el desastre y que la epidemia que asolaba ya medio mundo sólo se estaba tomando con calma la llegada al último resquicio de vida civilizada, Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La casa de mis padres estaba protegida con rejas en cada ventana, como suele ocurrir en Murcia con las viviendas a pie de calle. Pensados contra el asalto de los ladrones, no tenía modo de saber qué seguridad aportarían los barrotes en caso de un ataque mucho más tenebroso. ¿Resistirían la fuerza de diez de esos monstruos tirando de ellas? Lo dudaba. En cualquier caso, mi familia había tomado ya una decisión acerca del futuro, gestada mientras ya estaba preso. Abuelos paternos, maternos, tíos y primos habían estado preparando una casa que tenían en el campo, en una población cercana. Se trataba de una pequeña finca de limoneros y algunos otros frutales, con piscina y habitaciones para alojar a un regimiento, el refugio veraniego y de fin de semana de la familia de mi madre. De hecho sus padres ya estaban allí, junto a uno de los hermanos, preparando la casa para alojar a toda la tribu a partir del sábado. Las medidas de seguridad eran contundentes, ya que si normalmente en la ciudad había peligro de robo, en el campo la violencia de las bandas de asaltantes procedentes del este de Europa había llevado a mis abuelos a reforzar puertas y ventanas y a contratar un sistema de vigilancia privado. No reinaba un consenso total sobre el refugio campestre, sin embargo. La hermana de mi madre, por ejemplo, consideraba que se estaba exagerando el peligro, y que la epidemia del Virus R se frenaría con los controles que habían puesto en marcha las autoridades. Por lo pronto, se llegó al acuerdo de pasar el fin de semana allí y ver cómo &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;evolucionaba&lt;/span&gt; la situación hasta el lunes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí, ésa era la intención de mi familia, no la mía. Por mucho miedo que me diera y, realmente, me daba muchísimo, quería volver al periódico, al menos ese fin de semana. Los periodistas seguían trabajando pese a todas las recomendaciones que el Gobierno había hecho a empresas y sindicatos. Si El Faro aún continuaba saliendo a la calle, yo quería estar allí para informar a los lectores. Ésa era mi obligación profesional, o moral, o yo que sabía. Terminé &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;lamentándolo&lt;/span&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6586998556575140000?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6586998556575140000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6586998556575140000&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6586998556575140000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6586998556575140000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-viernes-ii.html' title='Segunda semana, viernes II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-244575129644901511</id><published>2009-09-07T23:50:00.002+02:00</published><updated>2009-09-08T00:09:41.434+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, viernes</title><content type='html'>A medianoche volvió la luz y pude encender el ordenador para conectarme a Internet. El mundo no tenía mejor cara que cuando me asomé la última vez. Había malas noticias en todos los rincones del planeta, y al menos en ese caso quedaban periodistas para informar y un público para leer. De otras partes del globo no llegaba nada, sólo el silencio. Estados Unidos, por ejemplo, era una enorme nación a oscuras. Se suponía que el presidente Obama y su gobierno se habían refugiado y seguían dirigiendo los &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;desesperados&lt;/span&gt; intentos de su mermado ejército por recuperar el control. Pero sobre el terreno sólo había ordas de &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt; y soldados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En África el silencio era absoluto, así como en diversas partes de Asia. Parecía un milagro que Europa hubiera seguido su vida &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;tranquilamente&lt;/span&gt;, sobre todo la semana anterior, mientras la Tierra se iba &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;literalmente&lt;/span&gt; al &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;carajo&lt;/span&gt;. Cada país había seguido la política de 'el problema lo tienen los demás', hasta que se había extendido por todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volviendo a España, las comunidades con mayor grado de presencia del Virus R eran las del norte, por el paso de inmigrantes desde la frontera francesa. Llegaban refugiados europeos y de otras &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;nacionalidades&lt;/span&gt;, y aunque la norma era cerrar los pasos fronterizos, no había una ley que permitiera expulsar a los ciudadanos comunitarios. Algunas zonas del País Vasco habían sido abandonadas &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;completamente&lt;/span&gt; por las fuerzas de seguridad. Los efectos de la infección se había unido a una ola de ataques de guerrillas urbanas pro &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;etarras&lt;/span&gt; en Bilbao y San &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;Sebastián&lt;/span&gt;, y la Policía no podía hacer frente a todo. Madrid, por otro lado, había sufrido ya más de un millar de emergencias relacionadas con la infección, y en ese momento estaba decretado el segundo toque de queda nocturno de la semana. Patrullas ciudadanas recorrían las ciudades dormitorio a pesar de la prohibición de salir a la calle, no tanto por los &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt; sino por el incremento de la delincuencia. En total, se contaban treinta mil personas desaparecidas, en gran medida en las zonas de la frontera abandonadas, y unos cinco mil infectados abatidos de diversas manera. En comparación, Murcia parecía un remanso de paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En todo el país, la suspensión de los trabajos se iba ampliar aún más el viernes y la semana siguiente. Cierre de comercios no vitales, suspensión del transporte interno, controles en las entradas de todas las ciudades. La oposición había pedido que se movilizara a todos los hombres capaces de empuñar un arma, pero el Gobierno respondió que no aplicarían políticas que, ya se sabía, habían fallado en América. La estrategia del Ejecutivo de Zapatero, que pensaba explicar a fondo en el Consejo de Ministros del viernes, era evitar todo lo posible las concentraciones. Se había llamado a filas a los reservistas sí, pero sobre todo para ocupar puestos puestos &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;estratégicos&lt;/span&gt;, como transportes de mercancías o mantenimiento de estaciones eléctricas. Las patrullas de vigilancia e intervención, formadas por diversos cuerpos policiales, por un lado, y militares, por otro, actuaban en grupos de cinco o seis hombres y se retiraban ante cualquier contratiempo. Nunca se arriesgaban, nunca se metían en callejones sin salida. Lo política era: mejor un hombre vivo que cinco &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt; muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta forma de afrontar la crisis no sólo provenía de la funesta experiencia &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;yanqui&lt;/span&gt;. También había circulado entre los gobiernos europeos un estudio científico &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;presentado&lt;/span&gt; meses antes de la aparición del Virus R por la Universidad de Otawa, en Canadá. Era un experimento matemático que había calculado cuáles eran las esperanzas de la raza humana si se producía una epidemia zombie. Cuando las &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;universidades&lt;/span&gt; canadienses lo realizaron sólo era un curioso modo de combinar fórmulas para resolver ecuaciones. Sin embargo, la oscura realidad de la infección lo había puesto de moda. Sus conclusiones eran que sólo se podía frenar el virus mediante ataques rápidos y contundentes. Ni vacunas ni zonas de cuarentena. La única solución era la lucha concienzuda e implacable. El estudio estaba en la red y se podía consultar: &lt;a href="http://www.mathstat.uottawa.ca/~rsmith/Zombies.pdf"&gt;http://www.mathstat.uottawa.ca/~rsmith/Zombies.pdf&lt;/a&gt;. Ésa era ahora la hoja de ruta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-244575129644901511?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/244575129644901511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=244575129644901511&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/244575129644901511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/244575129644901511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-viernes.html' title='Segunda semana, viernes'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7391899542735124563</id><published>2009-09-07T22:57:00.003+02:00</published><updated>2009-09-07T23:49:49.489+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, jueves, control IV</title><content type='html'>Dormí alrededor de doce horas, pues cuando puse el pie en el suelo de mi habitación ya había &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;anochecido&lt;/span&gt;. Eso sí, el sueño fue de todo menos tranquilo. Me desperté decenas de veces y tuve multitud de pesadillas, cada una una variación de la anterior pero lastradas por igual por los terribles sucesos que había vivido desde el ataque en la terraza. A veces toda mi familia había muerto y resucitado, en otras ocasiones mis amigos huían de mí o me encontraba en lo alto de un enorme rascacielos con otra persona que no hablaba ni se movía.&lt;br /&gt;Al final, logré encadenar unas horas de sueño y al despertar estaba bastante repuesto. La oscuridad absoluta reinaba en mi cuarto. A lo lejos se oían sirenas y ladridos de perros, pero nada más. Ni gente en la calle, ni coches. Recordé entonces que el sonido de las ambulancias o los coches de Policía me había acompañado durante toda la jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lampara de mi habitación no funcionaba y al bajar me imaginé que algo no iba bien, ya que la única luz que había en el comedor era la de las velas que había &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-corrected"&gt;encendido&lt;/span&gt; mi madre.&lt;br /&gt;- Se ha ido la luz hace dos horas- me dijo- lleva toda la tarde fallando.&lt;br /&gt;Mi padres habían salido a comprar comida. Les dije que era necesario &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;aprovisionarse&lt;/span&gt; por lo que pudiera pasar y que esperan a que me levantara para &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;acompañarles&lt;/span&gt;, pero no quisieron despertarme. Fueron a un &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;Carrefour&lt;/span&gt; cercano donde al parecer se había reunido todos los murcianos que no estaban por la calle. Estantes vacíos, empujones, colas interminables en las cajas, fallos con el suministro eléctrico y una curiosidad: Como el pago con tarjeta se interrumpía de vez en cuando por cortes de la línea telefónica, aparecieron carteles recién imprimidos que señalaban cajas donde sólo se podía comprar con dinero en efectivo.&lt;br /&gt;Llenaron la despensa de productos básicos, así como de material que sólo llevarías a una acampada pero que ahora parecía vital, como linternas, &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;camping&lt;/span&gt;-gas, carbón. También se pasaron por una tienda especializada en bricolaje, donde precisamente trabajaba mi amigo Pablo, y se hicieron con un generador eléctrico de combustible. La situación en las gasolineras era similar, pero tras pasar por tres estaciones lograron llenar el depósito de su coche y dos garrafas extra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la cena me di cuenta que por muy contenta que estuviera mi madre por mi regreso, la situación de mi hermana estaba acabando con ella. Argentina estaba totalmente colapsada, así lo había dicho ella la última vez que lograron contactar y así lo confirmaban los informativos españoles, que situaban el país entre las naciones infectadas. El sur era el último remanso de paz, lo que había llevado a la &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;Patagonia&lt;/span&gt; a millones de emigrantes. Le había mandado mensajes de móvil y electrónicos, pero el jueves no respondió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7391899542735124563?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7391899542735124563/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7391899542735124563&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7391899542735124563'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7391899542735124563'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-jueves-control-iv.html' title='Segunda semana, jueves, control IV'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-1468698476481927205</id><published>2009-09-04T21:25:00.004+02:00</published><updated>2009-09-06T20:12:02.645+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='murcia'/><title type='text'>Segunda semana, jueves, control III</title><content type='html'>El delegado del Gobierno me invitó a sentarme en un cómodo sillón de cuero, bastante más acogedor que el camastro de felpa de los calabozos, y me preguntó si quería algo de desayunar. Sobre su mesa se acumulaban vasos de café y bandejas de una confitería cercana. Rechacé la invitación con toda la educación que me permitía el odio que sentía hacia ese hombre, &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-corrected"&gt;responsable&lt;/span&gt; de mis estancia en la comisaría.&lt;br /&gt;- Me alegro de que no te ocurriera nada allí abajo, me han dicho que os rescataron por los pelos- sonrió y abrió una carpeta depositada frente a él- Siento lo que te ha ocurrido y acepto mi responsabilidad. Pero ha llegado el momento de compensarte. No sé si te han explicado ya los acuerdos alcanzados en la cumbre de Madrid pero si aceptas mi proposición no sólo los conocerás sino que serás parte activa en ellos.&lt;br /&gt;- ¿Proposición?- pregunté totalmente descolocado. Esperaba de ese hombre no una disculpa, más bien que clamara por su vida mientras le pisaba el cuello. Pero una proposición...&lt;br /&gt;- Claro que sí. El Gobierno ha ordenado la creación de unas comisiones de crisis en cada región de España que agrupen a los mandos de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, es decir, a nosotros; a los servicios sanitarios y de emergencias de la Comunidad Autónoma, a los cuerpos locales de Policía y a &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;representantes&lt;/span&gt; militares. Tenemos que dirigir y canalizar toda la estrategia de respuesta contra la crisis. De momento parece que hemos conseguido atajarla, pero hay que seguir alerta, ya que otras regiones no han tenido la misma suerte. Yo dirigiré la comisión y necesito a varios periodistas que sean capaces de comprender el problema al que nos enfrentamos, que huyan de sensacionalismos y entiendan la prioridad del interés general. Tú puedes formar parte de este equipo, tendremos todo el poder.&lt;br /&gt;Atendió una llamada que pasaron a su despacho con respuestas cortas y contundentes. Su semblante &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-corrected"&gt;cambió&lt;/span&gt; durante la &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;conversación&lt;/span&gt;, pero al colgar volvió a &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;sonreírme&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;- Bueno, ¿qué te parece?- preguntó.&lt;br /&gt;- Me parece que tengo que rechazar la oferta. No creo que me interese trabajar en su equipo- le respondí.&lt;br /&gt;- ¡Por favor Pedro! &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;Háblame&lt;/span&gt; de tú. ¿Estás seguro de lo que dices? Desde Madrid se preparan planes menos &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;publicitados&lt;/span&gt; por si la situación empeora. Si eso llega a ocurrir, te ayudará estar junto a los que tienen el mando. Ya me entiendes.&lt;br /&gt;- Si eso llega a ocurrir, la última persona que querría tener cerca de mí es a usted- dije escandalizado- Y ahora si es posible me gustaría volver con mi familia.&lt;br /&gt;El delegado comenzó a reírse.&lt;br /&gt;- ¡Claro, claro! No hay nada contra ti, puedes marcharte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salí de la Delegación evitando la dirección en la que estaban mis compañeros de la prensa. Necesitaba hablar con mis padres y contarles que me encontraba bien, pero no sabía dónde estaban y mi teléfono móvil había muerto durante el episodio de la terraza. Cogí la avenida del río Segura camino de su casa, esperando que estuvieran allí.&lt;br /&gt;Eran las nueve de la mañana y la ciudad despertaba. Pero no era la misma que había dejado antes de mi particular descenso a los infiernos. La Gran Vía tenía muy poco tráfico y apenas había peatones por las aceras. Según me explicaron en la Delegación, las clases habían sido suspendidas temporalmente y casi todos los empleados de la Administración habían recibido vacaciones obligatorias. Estado, Comunidad y Ayuntamiento sólo mantenía los servicios esenciales (seguridad, sanidad, emergencias, ...).&lt;br /&gt;Al llegar a la altura de la Plaza de Santa Isabel, en las cercanías de mi periódico, vi a un par de agentes de la Policía Local equipados con escopetas. La gente dibujaba un gran círculo en la acera al &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;cruzárselos&lt;/span&gt;, se quedaban &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;mirando&lt;/span&gt; con curiosidad e incluso les hacían fotografías con el móvil. Encontré otras dos patrullas similares hasta que salí del centro de la ciudad. Mi padres vivían en un tranquilo barrio residencial de las afueras, que hacía varios años que estaba &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;completamente&lt;/span&gt; integrado en la ciudad.&lt;br /&gt;Al llegar a casa los vi en la puerta. Mi madre me comió a besos y abrazos. Había oído en la radio lo ocurrido en la comisaría y en ese momento se dirigían allí en mi busca. Les conté todo lo ocurrido frente al primer desayuno como dios manda que probaba en mucho tiempo. Me duché y pillé mi antigua cama como un niño pequeño. Estaba exhausto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-1468698476481927205?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/1468698476481927205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=1468698476481927205&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1468698476481927205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1468698476481927205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-jueves-control-iii.html' title='Segunda semana, jueves, control III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-5644287007904917797</id><published>2009-09-04T00:11:00.003+02:00</published><updated>2009-09-04T00:23:18.135+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, jueves, control II</title><content type='html'>- Habíamos batido ya cuatro casas de huerta y matado a cuatro de esas cosas. El cerco se cerraba en un almacén de frutas abandonado tan aprisa esa mañana que las cintas de transporte aún estaban en marcha. El jefe nos distribuyó en equipos de tres hombres. Según habían contado &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;trabajadores&lt;/span&gt; y familiares, cuatro mujeres no habían salido. Mi equipo encontró a la primera en una sala frigorífica. La puerta estaba llena de rastros de sangre, pero dentro todo estaba limpio. La mujer, una sudamericana bastante joven, estaba sentada en un rincón, con la cabeza baja y tiritando. Comenzó a gritar en cuanto aparecimos y eso les atrajo. El jefe nos había dejado muy claro cómo entrar: dos hombres vigilando delante, el otro, la retaguardia. Pero la mujer no dejaba de gritar y corría por la cámara pensando que eramos unos de ellos. Nos despistamos y mordieron a Paco por detrás. Él mismo consiguió soltarse y acabar con ella con una ráfaga. No tuvimos que decirle nada. Paco se alejó por el pasillo y se pegó un tiro en la cabeza, al girar la esquina. Sabía lo que iba a pasar. No nos habían informado bien... la verdad es que todos los políticos son unos cabrones. Pero llevábamos ya dos días cazando &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt; y lo habíamos aprendido por nuestra cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luis hablaba con una &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;tranquilidad&lt;/span&gt; pasmosa, como si me estuviera contando lo que había hecho el fin de semana. El joven agente de Policía tiró la colilla al suelo, la pisó y prosiguió su relato, encendiéndose otro cigarrillo. &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Estabamos&lt;/span&gt; en el recibidor de la primera planta de la Delegación del Gobierno, pero la gravedad de los acontecimientos había ensombrecido normas como la Ley &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;Antitabaco&lt;/span&gt;. Al fin y al cabo, estos hombres llevaban casi 48 horas matando a infectados.&lt;br /&gt;- El miércoles por la tarde llegó una circular del ministerio que la Delegación estaba distribuyendo por todas las comisarías. Era un decreto del Consejo de Ministros que autorizaba a los Cuerpos de Seguridad a matar a personas afectadas por el Virus R si éstas &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;representaban&lt;/span&gt; un peligro para la ciudadanía. El jefe cogió la hoja y la tiró a la basura. ¿A qué venía eso? Mi grupo se ha cargado ya a veinte bichos de esos, la mayor parte antes del decreto. El jefe dijo que era algo que tenía que hacer el Gobierno para darle fuerza legal... Ahora apretamos el gatillo más seguros.&lt;br /&gt;Luis esbozó una sonrisa. Era un chico que apenas llegaba a la veintena. Se había quitado el chaleco y el casco, que descasaban a los pies del banco donde estábamos sentados. Era rubio, de ojos marrones y tez oscura. Venía de &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;Almería&lt;/span&gt;, sólo unos meses en la Policía Nacional y ya estaba pegando tiros a diestro y siniestro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El subinspector Ignacio Sala lo 'reclutó' el martes por la tarde, junto a otros diez hombres. Se había perdido el rastro de una patrulla a mediodía, tras un accidente en la circunvalación de la ciudad. Dos agentes más, éstos de la Guardia Civil, estaban en paradero desconocido. Todos habían acudido una llamada del 112 por el vuelco de una ambulancia en la Ronda Oeste, camino del Hospital Virgen de la &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;Arrixaca&lt;/span&gt;. Según se supo después, era el vehículo que había recogido al portero de mi edificio, &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;. Los sanitarios lo encontraron en un jardín a más de dos kilómetros de casa, con múltiples fracturas (posiblemente por haber saltado desde décimo piso, en la terraza de mi edificio), arrastrándose. Lo recogieron y lo inmovilizaron en una camilla. Eso les salvó por el momento. Pero una vez en la ambulancia, algo debió salir mal. El vehículo se fue contra la mediana de la autovía que rodea el oeste de Murcia y volcó en el carril contrario. Cuando llegó la patrulla de Policía, que casualmente circulaba por el lugar (la Policía Nacional no tenía competencias en la vigilancia del tráfico) informó de dos sujetos que paseaban por los tres carriles de la calzada en una actitud suicida. Tuvieron que parar el tráfico, ayudados por los motoristas de la Guardia Civil, y cuando lograron acercarse a los hombres, resultó que eran los sanitarios, o lo que quedaba de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ese momento ni la Benemérita ni la Policía Nacional tenían instrucciones claras sobre cómo actuar contra la infección del Virus R. Habían llegada protocolos para hacer frente a manifestaciones o disturbios similares a los de Estados Unidos, pero nadie esperaba que los &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt; aparecieran en medio de una autovía. No está muy claro lo que pasó pero hubo un tiroteo y un gran accidente. Un camión cisterna arrolló a varias personas (no se sabe si sanos o no), chocó y explotó. Una decena de coches se unieron al desastre. Antes de la &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;deflagración&lt;/span&gt; uno de los agentes informó de la actitud hostil de los médicos y las mordeduras a su compañero. Pese a lo violento de la explosión, algunos &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt; tuvieron que escapar porque a partir de las cinco de la tarde, desde ese punto se inició una ola de llamadas al 112, que se fue extendiendo hacia la ciudad, dirección este, y la huerta, en sentido contrario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se estableció un cinturón de seguridad que, se suponía, había logrado contener la infección a la afueras de Murcia, pero la huerta era otra cosa. Allí había estado trabajando sin descanso el equipo del subinspector desde entonces. Hubo cacerías entre los limoneros, numerosas bajas e incluso un tiroteo con un grupo de gitanos en un villorrio de la zona. Joaquín, el joven que llegó a los calabozos, había participado. Lo más extraordinario era que el miércoles por la mañana, cuando las potencias mundiales iniciaron en Madrid la cumbre para elaborar una estrategia contra la pandemia, oficialmente no se había declarado ningún caso de infección por Virus R en Murcia, ni en ningún otro lugar de España. Las tapaderas había sido variadas: operaciones antiterroristas, redadas contra el narcotráfico, ajustes de cuentas entre bandas...&lt;br /&gt;Tras una hora de espera al fin salió uno de los ayudantes del delegado del Gobierno y me invitó a pasar. Tenía tantas ganas de ver a &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;Martínez&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;Andújar&lt;/span&gt; como de volver a la comisaría, pero no había otra opción. Me recibió sentado tras su escritorio caoba:&lt;br /&gt;- ¡Hombre Pedro! Me alegra que estés bien. Ya me han contado lo de tu aventura en los calabozos. Parece que los problemas te persiguen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-5644287007904917797?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/5644287007904917797/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=5644287007904917797&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5644287007904917797'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5644287007904917797'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-jueves-control-ii.html' title='Segunda semana, jueves, control II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-8476277227754390243</id><published>2009-09-02T22:14:00.001+02:00</published><updated>2009-09-02T22:17:25.919+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, jueves, control</title><content type='html'>El líder del grupo de agentes que irrumpió en los calabozos se llamaba Ignacio Sala, subinspector Ignacio Sala. Se presentó a todos los que quedábamos vivos allí abajo antes de abrir las puertas:&lt;br /&gt;- Esta es vuestra noche de suerte- explicó, caminando por la sala mientras hacia un repaso de los presos- No tenemos suficientes hombres para mantener la vigilancia de los calabozos... Se puede decir que en estos momentos hay otras prioridades. Así que con la autorización de la Delegación del Gobierno, voy a proceder a la puesta en libertad de todos los detenidos.&lt;br /&gt;Los presos irrumpieron en gritos de celebración. Sin duda, la situación tenía que ser muy difícil para que las autoridades tomaran esa clase de medidas.&lt;br /&gt;- ¡Antes!- exclamó Ignacio, reclamando silencio- Antes, debo informar del programa de seguridad aprobado por el Gobierno tras la cumbre de Madrid, ya que seguramente aquí dentro no se han enterado de nada. En primer lugar, el Gobierno recomienda a los ciudadanos que permanezcan en casa mientras las fuerzas de seguridad controlan la situación. En segundo lugar, deben evitar el contacto con los infectados y llamar a las autoridades si descubren algún enfermo- En ese momento echó un vistazo alrededor de la sala y sonrió- Supongo que no tendrán ningún problema en identificar a los enfermos (recalcó con sorna esa palabra) y saben qué hay que hacer con ellos. En tercer lugar está prohibido que los civiles actúen contra los enfermos si no es en legítima defensa. Lo que es por mí pueden saltarse este último punto.&lt;br /&gt;- ¡&lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;Tenlo&lt;/span&gt; claro guapo!- respondió una de las prostitutas.&lt;br /&gt;- De lo demás se irán enterando en la radio o la televisión, no hablan de otra cosa- prosiguió- Y una cosa más, casi lo olvido. No vayan por ahí asaltando tiendas y robando a &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;viejecitas&lt;/span&gt; aprovechando la situación, porque ya han visto que ahora tenemos el gatillo fácil. Hoy ha sido un día bastante difícil y creo que he ya he roto bastantes reglas... no me gustaría tener que &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;disparán&lt;/span&gt; también contra los vivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de sus hombres pulsó el botón de apertura de las puertas y todas las rejas se abrieron al mismo tiempo. Los presos salieron rápidamente y fueron abandonando los calabozos escaleras arriba. Pero el subinspector salió a mi paso cuando me disponía a marcharme.&lt;br /&gt;- Usted no periodista- me dijo cogiéndome del hombro- antes debe acompañarme a ver al delegado del Gobierno.&lt;br /&gt;La orden me heló la sangre. No sabía hasta dónde podía llegar el delegado del Gobierno en su deseo de ocultar información. Y los hombres de Ignacio lo tenían muy fácil para acabar conmigo, les bastaba con decir que habían matado a un zombie más.&lt;br /&gt;Sin embargo, el subinspector no tuvo que dar un salto más en su carreras de pruebas morales. Salí de la comisaría escoltado. Antes tuve que ver la masacre que había tenido lugar en la planta principal, cuando el médico abrió las puertas del infierno. Sangre por todas parte, cuerpos destrozados, quién sabe si de infectados o sanos, aunque qué más daba ya eso. Alguien había volcado un par de mesas a modo de barricada, en los accesos a la planta superior. ¿Cuánta gente habría muerto allí arriba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la salida me deslumbraron los &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;flashes&lt;/span&gt;. Decenas de fotógrafos, cámaras y periodistas se habían concentrado a las puertas de la Jefatura de Policía, seguramente alertados por el tiroteo que se vivió dentro. Eran las seis de la mañana y cada relampagueo de las cámaras me descubría a un compañero mío, aunque esta vez yo estaba al otro lado de la noticia. Todos querían hablar conmigo. Algunos presos estaban haciendo ya declaraciones, pero a mí no me permitieron ni pararme a saludar. Fuimos a la Delegación del Gobierno, que se encontraba a menos de un minuto a pie de la comisaría. Allí pude tomarme mi primer café en dos días, en el rato que esperaba a que el delegado hiciera un hueco en su &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;agetreada&lt;/span&gt; agenda para atenderme. También escuché el relato de las 'aventuras' del grupo de Ignacio durante esa sangrienta jornada, de boca de uno de los agentes que los acompañaba, un joven llamado Luis del Río, el único hombre del subinspector que parecía tener ganas de hablar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-8476277227754390243?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/8476277227754390243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=8476277227754390243&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8476277227754390243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8476277227754390243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-jueves-control.html' title='Segunda semana, jueves, control'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4383457586374280698</id><published>2009-09-01T18:32:00.003+02:00</published><updated>2009-09-01T22:04:39.281+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, noche del miércoles III</title><content type='html'>La sangre, la persecución, los gritos... todo lo que ocurría en los pasillos del calabozo me hizo olvidar a los traficantes argelinos de al lado. De repente, una enorme mano me agarró el brazo y lo arrastró hacia la serie de barrotes que hacían de pared entre las dos celdas. De nada sirvió el salto instintivo que traté de dar al verme apresado. Al girarme en dirección a mi atacante vi la cara de uno de los inmigrantes, en la que el miedo y el dolor habían dibujado una extraña mueca. El hombre caía al suelo y me soltaba gradualmente. Entonces pude ver como &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt;, el &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;magrebí&lt;/span&gt; que había muerto minutos antes desangrado al perder el brazo, le mordía la espalda con furia. Detrás, apoyado en el camastro, estaba el otro argelino, con la barriga abierta y sus entrañas esparciéndose por el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt; levantó la vista de su presa, que ya no respiraba, y me miró curioso. Quizás le sorprendía que a diferencia de sus dos antiguos compañeros de celda, yo no tratara de huir. Dejó caer al infeliz inmigrante y cambió el gesto por un terrible rugido, un sonido al que no lograba acostumbrarme. Tenía la boca llena de sangre y trozos de carne colgados de los labios. En cambio, su cara ofrecía un color más pálido, lo que unido al anterior color moreno de su piel le daba el aspecto de un hombre enfermo. Sus ojos también habían perdido tonalidades, no parecía haber diferencia ya entre la parte blanca y el iris, y sólo la pupila permanecía oscura, más si cabe ahora por el contraste con el resto, completando un cuadro tenebroso en su rostro.&lt;br /&gt;De repente, obviando la existencia de los barrotes, se lanzó hacia mí golpeándose brutalmente con los hierros y cayendo después hacia atrás. Se incorporó apoyándose en su único brazo y volvió a por los cadáveres de los dos inmigrantes. Yo observaba la situación atónito. El Virus R despertaba en los muertos una furia incontenible, que les hacía atacar a todo ser viviente y no parar hasta matar a cuantos estuvieran a su alcance, incluso con más fuerzas que en su etapa anterior. El endeble gitano había arrancado el brazo al argelino, y éste ahora, sirviéndose de una única extremidad, había matado a otros dos hombres. Pronto ellos también se levantarían e intentarían ir a por los demás. Estábamos protegidos por nuestras particulares habitaciones en el motel Comisaría de Policía Nacional, pero ¿serían capaces de echar los barrotes abajo? ¿o de pulsar los botones que abrían las puertas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve tiempo de comprobarlo porque un desdichado médico eligió ese momento para abrir la puerta que daba acceso a los calabozos. Le seguía un policía joven, el primero que había llegado junto al inspector &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Marín&lt;/span&gt; y al agente. Sus antiguos compañeros, ahora muertos y resucitados, les dieron una bienvenida sangrienta. Agarraron al médico, que intentaba retroceder, y tiraron de él hasta que los tres inmigrantes de mi celda contigua lo apresaron también. Todos ellos a la vez se pusieron a morderle con lo cual al menos tuvo una muerte rápida. El policía, que todavía se encontraba en la puerta, sacó su pistola y vació el cargador sobre el &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;enjambre&lt;/span&gt; de &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt;, de una forma tan alocada e imprecisa que incluso yo tuve que apartarme para evitar las balas. El silencio se adueñaba poco a poco del sótano de la comisaría y en ese momento las explosiones que provocaba el arma para lanzar los proyectiles retumbaron en la sala &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;formidablemente&lt;/span&gt;. Pero todo era un espectáculo circense, el agente no acertó si un sólo tiro en la cabeza de los muertos y los dos que no estaban encerrados se lanzaron a por él escaleras arriba.&lt;br /&gt;Entonces los gritos y los disparos se trasladaron a la planta principal, siguiendo la espiral que al parecer sin remedio llevaba a esa salvaje infección a extenderse poco a poco. Abajo quedábamos una decena de presos en cuatro celdas, así como tres &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt;, por fortuna apresados, pero que sacudían las rejas sin cesar. Ya lo daba todo por perdido, fallecer a manos de mis vecinos muertos por un despiste o morir de inanición mientras el mundo entero se iba al &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;carajo&lt;/span&gt;. Sin embargo, el estruendo de un tiroteo continuo me sacó de mis oscuras &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;cavilaciones&lt;/span&gt;. Parecían ráfagas de ametralladoras y disparos de escopetas, aparentemente dirigidos o siguiendo un ritmo repetitivo. Primero silencio, después un grito potente e &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt; una algarabía de tiros. De nuevo el silencio y vuelta a empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las detonaciones finalizaron y escuchamos pasos en las escaleras. Lo primero en entrar no fue un hombre sino la punta metálica del mástil de una bandera. Lo llevaba un agente corpulento, provisto de casco, chaleco &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;antibalas&lt;/span&gt; y un escudo &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;antidisturbios&lt;/span&gt;. Tras él iban cuatro policías más, armados hasta los dientes. El más bajo de ellos, equipado con un &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;subfusil&lt;/span&gt;, echó una ojeada a la sala y dijo:&lt;br /&gt;- El que no quiera morir aquí abajo que me diga ahora mismo su nombre.&lt;br /&gt;Respondimos todos a la vez. Bueno, no todos. Los tres argelinos rugieron y continuaron su lucha contra los barrotes ahora con más ahínco. El agente se acercó a ellos, los observó un rato y se dio la vuelta. Con un gesto indicó a sus compañeros que iniciaran la fiesta del plomo. Cuando sus cuerpos dejaron de balancearse por las balas y se desplomaron echando humo, el médico, que permanecía sentado alrededor de un charco de sangre junto a su celda, levantó la cabeza y mostró sus ojos blacos. El agente del mástil se adelantó y se lo clavó en el pecho, inmovilizándolo. Mientras, el líder del grupo se acercó y le colocó el fusil en la cabeza. El médico le echó una mirada salvaje y soltó un gruñido.&lt;br /&gt;- Respuesta equivocada- dijo &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;reventándole&lt;/span&gt; el cráneo con una bala.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4383457586374280698?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4383457586374280698/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4383457586374280698&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4383457586374280698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4383457586374280698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/09/segunda-semana-noche-del-miercoles-iii.html' title='Segunda semana, noche del miércoles III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6096000027074689681</id><published>2009-08-31T21:00:00.003+02:00</published><updated>2009-09-01T00:15:37.653+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, noche del miércoles II</title><content type='html'>A la tempestad no siguió la calma, como se suele decir, sino una tormenta aún mayor. Eran las dos de la madrugada y había tres cadáveres en los calabozos de la Jefatura Central de la Policía Nacional de Murcia. Dos de ellos estaban en la celda abierta, el del inspector José Marín y el del joven gitano, Joaquín. El otro, el del traficante argelino, Tarem, se encontraba en la estancia contigua a la mía, en la que aún seguían encerrados otros dos inmigrantes magrebíes.&lt;br /&gt;El agente joven, todavía con la porra en la mano, estaba tirado junto al inspector, llorando, aunque no sabíamos si a causa de la muerte de su superior, por haber reventado el craneo de una persona o debido a ambas razones. El griterío alrededor del desmoronado policía era atronador, similar, supongo, al de una jaula de monos en la que se hubiera colado un tigre. En la celda de las prostitutas dos mujeres se habían desmayado, otra estaba llorando y el resto ladraba, como los argelinos de mi lado, que sin saber nada acerca de su incierto destino si se quedaban junto al cuerpo de su compatriota, algo parecían presentir si se observaba los golpes que propinaban a las rejas. El resto de reclusos, desde ladrones a sospechosos de homicidios (en esa categoría entraba yo), intentaba situar su voz por encima de la de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bajo este concierto de gaitas era normal que el agente no escuchara mis advertencias. Repetí una y otra vez que debían sacar el cadáver del argelino desmembrado y meterlo junto a de los otros dos fallecidos en la celda del gitano. Así no habría riesgo de que al cobrar de nuevo vida, y estaba seguro de que eso ocurriría al menos en los casos del inmigrante y del inspector, infectaran a más presos. Pero el joven policía no atendía a los reclamos de nadie. La situación era desesperada y yo no hacía más que pensar en la extraña concatenación de circunstancias que me había llevado allí; desde la contratación del técnico del aire a la llamada de su mujer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Apenas cinco minutos después de que el inspector Marín falleciera, sus extremidades comenzaron a pegar sacudidas. A los diez levantó la cabeza, que se erguía sobre un cuello desgajado. Desde mi celda no se podía precisar bien, pero un líquido negruzco y espeso surgía de su garganta, mientras se levantaba. Su compañero al fin reaccionó, pero no del modo correcto.&lt;br /&gt;- Inspector, ¡está vivo!- exclamó acercándose a abrazarlo.&lt;br /&gt;El cadáver del veterano policía ni siquiera esperó a que lo rodeara con los brazos. Lanzó una fiera dentellada a la mano izquierda del incauto joven, seccionándole al instante un trozo de carne. Éste se apartó con un alarido y al fin pudo oír los gritos que llegaban de las celdas.&lt;br /&gt;- ¡Dispara! ¡Cárgate a ese cabrón! ¡Es un puto zombie!&lt;br /&gt;El inspector se tragó el pellejo recién conseguido, que aún colgaba de su boca, y dio un paso hacia él. Éste retrocedió y sacó su arma, pero la debía coger con una sola mano y no parecía el tirador más diestro del Cuerpo Nacional de Policía. Además, el zombie rugía, alentado quizás por nuestros gritos, apabullando aún más a su víctima. El agente erró su primer tiro. Debía estar a menos de dos metros del inspector pero falló. El segundo le dio en algún lugar de las piernas, según me pareció, aunque no sirvió para nada, pues el cadáver continuaba andando. El policía se estaba quedando sin escapatoria, y al notar la puerta de las escaleras a su espalda inició una balacera contra el cuerpo de su adversario, que sin embargo, sólo se refrenó un poco. Angustia e incredulidad se mezclaban en el rostro del joven.&lt;br /&gt;- ¡Tírale a la cabeza!- gritamos varios presos al unísono.&lt;br /&gt;El policía levantó su pistola y colocó el cañón prácticamente tocando el cráneo del zombie. Pulsó el percutor y un débil crujido fue lo único que escapó del arma. Se había quedado sin balas. El inspector abrió la boca y le pegó un bocado tremendo en la cara, llevándose la nariz por delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La escena que vino después fue lo más triste y asqueroso que había visto en mi vida. El joven policía, con media cara levantada, intentó huir del zombie, desplazándose por la pequeña sala del calabozo. Estaba desorientado, quién sabe si podía ver, y soltaba sangre hacia todas partes. El inspector lo seguía, sin embargo, con toda la agilidad del mundo, dando mordiscos cuando lo alcanzaba y deteniéndose sólo unos segundos a comer. Cuando el agente no pudo más, cayó al suelo y, aún vivo, tuvo que soportar el sufrimiento de la voraz mandíbula del inspector engullendo su estómago.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6096000027074689681?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6096000027074689681/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6096000027074689681&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6096000027074689681'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6096000027074689681'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-miercoles-por-la-noche.html' title='Segunda semana, noche del miércoles II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-560447832724955101</id><published>2009-08-30T19:40:00.002+02:00</published><updated>2009-08-31T21:05:19.674+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, noche del miércoles</title><content type='html'>Al anochecer, como había previsto el desquiciado Joaquín, detenido dos celdas a mi izquierda, el diablo llegó a los calabozos. Nada grave hubiera ocurrido si la comisaría hubiera contado con su dotación de agentes habitual, pero ésa no era una noche normal. A las ocho de la tarde el vigilante llegó con la cena y nos anunció que tenía que subir a la planta principal. Advirtió que no armáramos lío y se marchó.&lt;br /&gt;Para entonces los delirios del joven gitano se habían convertido en sollozos y gemidos. Permaneció arrinconado junto a su camastro y, si eso se puede tomar como un signo de valentía, no recuerdo que pidiera ayuda ni una sola vez. Debían ser las once de la noche cuando &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt;, un argelino detenido por tráfico de drogas, empezó a preguntarle qué le pasaba. &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt; estaba &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt; a mi izquierda, en la celda contigua a la de Joaquín, junto a otros dos compatriotas que acababan de llegar y no conocía.&lt;br /&gt;- ¡Agente! ¡Agente! ¡Este chico está mal, no se mueve!- gritó el argelino en dirección a la puerta que daba paso a las escaleras.&lt;br /&gt;De arriba llegaba el continuo sonido de las sirenas, pero no hubo respuesta. Desde mi celda no podía ver gran cosa, ya que los tres emigrantes estaba pegados a los barrotes mirando al gitano. Las peticiones de ayuda chocaron además con las quejas del resto de presos, que ya estaban tumbados en sus camas y reclamaban silencio. Así siguió la cosa hasta que los argelinos comenzaron a excitarse de nuevo.&lt;br /&gt;- ¡Eh chico! ¡Amigo! ¿Cómo estás?- dijo uno.&lt;br /&gt;- ¡Oh vaya cara! Drogas, &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;je&lt;/span&gt;, mala cosa- comentó otro.&lt;br /&gt;Yo me había recostado pero no conseguía conciliar el sueño. Al escuchar el diálogo de la celda vecina me puse en alerta. Me levanté y miré a mi izquierda. Joaquín parecía estar &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;levantándose&lt;/span&gt;, aunque los cuerpos de los tres argelinos ocupaban mi campo de visión.&lt;br /&gt;- Oh, vomita, ¡qué asco!- maldijo uno de ellos y soltó una algarada de insultos en árabe.&lt;br /&gt;Escuché el líquido estrellarse contra el suelo y una serie de profundos tosidos. Entonces percibí un sonido familiar que me heló la sangre. Era un rugido.&lt;br /&gt;- ¡Eh cabrón! ¡&lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;Suéltame&lt;/span&gt;!- exclamó &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Ahora sí lo pude ver claramente. El joven gitano se había &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;avalanzado&lt;/span&gt; sobre las rejas en las que estaban situados los argelinos y agarraba el brazo de &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt;. Sus compañeros de celda habían retrocedido asustados y ahora miraban la escena.&lt;br /&gt;- ¡Que no te muerda! ¡Saca de ahí el brazo!- grité.&lt;br /&gt;Pero era demasiado tarde. Joaquín clavó sus dientes en el antebrazo del árabe y éste lanzó un grito ensordecedor. Los otros dos argelinos reaccionaron y se pusieron a tirar de &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt; hacia ellos.&lt;br /&gt;- ¡Suelta loco cabrón! ¡Suelta!&lt;br /&gt;La fuerza de tres hombres debería haber bastado para liberar al preso, pero Joaquín parecía tener bien hundida la mandíbula en la carne del argelino porque al minuto de la trifulca, con patadas incluidas dirigidas al cuerpo del gitano, los tres emigrantes se fueron al suelo y el gitano se quedó con el brazo.&lt;br /&gt;- ¡&lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;Joder&lt;/span&gt;!- soltó una de las prostitutas situadas en la celda de al lado.&lt;br /&gt;La sangre salía a chorros del muñón que había quedado en el cuerpo de &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt;, que había caído en el centro de la celda. Sus compañeros trataban de tapar la hemorragia con una sábana pero no lo conseguían. Ahora sí, todas las celdas eran un clamor que reclamaba ayuda de la Policía. Excepto el joven gitano, que había vuelto a su rincón y devoraba allí &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;tranquilamente&lt;/span&gt; el brazo del argelino.&lt;br /&gt;El barullo llegó al fin a la planta de arriba y un agente con cara de pardillo se asomó entreabriendo la puerta.&lt;br /&gt;- ¿Qué mierda &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;pa&lt;/span&gt;...?- dejó la frase a medias al observar la escena de la celda de los argelinos y regresó escaleras arriba gritando "motín".&lt;br /&gt;Al poco volvió con dos agentes más, otro joven y uno mayor, el inspector José Marín, equipados con porras.&lt;br /&gt;- ¡Silencio!- mandó el veterano a todos los presos, golpeando la mesa del vigilante con su porra- ¡Callaos la boca de una vez y apartaros de las rejas!&lt;br /&gt;Se dirigieron a la celda de los argelinos y vieron a &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt; echado en el suelo, dando sus últimas bocanadas de aire.&lt;br /&gt;- Avisa a un médico- le dijo a uno de los policías.&lt;br /&gt;Una vez se marchó, y todavía sin abrir la reja, preguntó a los compañeros de celda qué había pasado.&lt;br /&gt;- Ha sido ése loco- le explicaron, señalando a Joaquín.&lt;br /&gt;- Dios bendito- reaccionó el inspector al ver al gitano masticar la carne desgajada del brazo de &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;Tarem&lt;/span&gt;. De inmediato se lanzó hacia su celda y comenzó a golpear los barrotes exigiéndole que lo soltara.&lt;br /&gt;El policía joven que seguía en los calabozos no pudo reprimir las arcadas y se puso a vomitar.&lt;br /&gt;Su superior se dio la vuelta y le pidió las llaves de la celda de Joaquín.&lt;br /&gt;- ¡&lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;Ábreme&lt;/span&gt; esta puerta que se va enterar!- bramaba.&lt;br /&gt;En realidad la puerta se abría mediante un cerrojo mecánico que se operaba desde la mesa del vigilante. El policía fue hasta allí y le dio al botón. Con un &lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;chirrido&lt;/span&gt; metálico la puerta se abrió.&lt;br /&gt;- No entre ahí, le va a morder- le advertí, pero Marín no tenía oídos para nadie.&lt;br /&gt;Se abalanzó sobre Joaquín y empezó a pegarle una paliza con la porra, &lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;gritándole&lt;/span&gt; que soltara el brazo. El gitano recibió más de veinte golpes por todo el cuerpo, hasta que el agente se cansó y, apenas se apoyó en la pared para recuperar el aliento, se lanzó a su cuello con una mirada asesina. Los dos cayeron al suelo y pese a los porrazos que el gitano recibía en la cabeza, nada lo hacía soltar el gaznate del agente. Su compañero reaccionó y fue a hasta la celda, prosiguiendo la mansalva de palos sobre la cabeza de Joaquín hasta que ésta, &lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-error"&gt;literalmente&lt;/span&gt;, se quebró. El gitano quedó echado sobre cuerpo del inspector herido que ya no se pudo levantar, pues tenía la garganta abierta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-560447832724955101?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/560447832724955101/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=560447832724955101&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/560447832724955101'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/560447832724955101'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-noche-del-miercoles.html' title='Segunda semana, noche del miércoles'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6746785645748396132</id><published>2009-08-30T12:14:00.000+02:00</published><updated>2009-08-30T12:15:19.302+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, miércoles</title><content type='html'>La noche fue relativamente tranquila en los calabozos de la Jefatura de Policía de Murcia. A instancias del delegado del Gobierno, me dejaron una celda individual, aunque tan húmeda y calurosa como el resto. No es que tuviera un descanso placentero pero, dadas las circunstancias, no me podía quejar. Sobre las dos de la madrugada entraron varios ladrones y un toxicómano, y desde entonces apenas pasó nada. Sin embargo, por la mañana, corrió el rumor entre las celdas de que se había perdido el contacto con una patrulla y media comisaría se lanzó a la calle en su busca.&lt;br /&gt;- Tu amigo Blas no aparece- me dijo el inspector Marín al comenzar su turno, al otro lado de los barrotes y con un apetitoso café en la mano- Supongo que estás de suerte. Pero el espectáculo de la terraza ya no te lo quita nadie.&lt;br /&gt;- ¿Os han dicho desde arriba lo que estáis buscando o también os mienten a vosotros?- le pregunté.&lt;br /&gt;El inspector, que estaba un poco rechoncho, me observó con gesto serio unos segundos y después se puso a reír.&lt;br /&gt;- Claro imbécil, tenemos instrucciones muy precisas, buscamos un hombre de tres metros con dientes afilados y una capa detrás.&lt;br /&gt;Y siguió tronchándose mientras se alejaba hacia la planta de arriba.&lt;br /&gt;Más tarde pude hablar con mis padres y el abogado. Me dijeron que la investigación iba lenta porque Sanidad había reclamado los cadáveres para hacer las autopsias en unas instalaciones especiales. Lo normal, pensé, si seguían el protocolo del que me había hablado la mujer de Marcos el día anterior, era que me llevaran también a mí. Aunque claro, eso dependía de la información que hubiera proporcionado la Delegación del Gobierno y, con la cumbre en marcha en Madrid, supuse que no tendrían mucha prisa por colaborar.&lt;br /&gt;Pregunté por novedades del exterior y me confirmaron lo que había escuchado de boca del delegado, que la infección seguía su curso, ahora también por Europa. En este momento todos miraban a España, pues se esperaba que los líderes mundiales adoptaran un plan internacional que frenara la crisis. Por contra, los responsables sanitarios tenían muy poca información sobre la naturaleza del Virus R, que apenas llevaba díez días entre nosotros, y las insvestigaciones más avanzadas, las que se iniciaron en Estados Unidos, parecían haberse paralizado ante nuevos brotes en la costa este, la única zona que había permanecido a salvo en todo el país.&lt;br /&gt;La verdad es que en ese momento imaginé que todo estaba perdido y que la infección se extendería por España, como estaba ocurriendo ya con medio mundo. Así que les dije a mis padres que buscaran un lugar seguro y aislado y se prepararan para lo peor. Mi madre, que se había pasado la mayor parte de la entrevista llorando, como el día anterior, me dijo que no tenían intención de dejarme allí solo, y nada pude hacer por convencerles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La visita no duró mucho y en todo momento estuvo vigilada por un agente, para que no se me ocurriera dar alguna instrucción acerca del cuerpo de Blas. El resto del día, lo pasé aislado, como si la Policía hubiera perdido ya el interés en mi testimonio, aunque no fue un día tan tranquilo como anterior. Cada vez eran más abundantes los gritos de alarma en el piso de arriba y el sonido de las sirenas alejándose de la Jefatura. Por la tarde, el agente que estaba vigilando la zona de calabozos fue llamado por el comisario, según nos contó después, para colaborar en la apertura y el reparto de armas del almacén. Se trataba de armamento de gran calibre que los agentes sólo utilizaban cuando intervenían en operaciones contra bandas organizadas o en los dispositivos de seguridad de importantes visitas a la ciudad. Eran escopetas, subfusiles e incluso pequeñas ametralladoras. Nuestro guardia, según reconoció, no había usado nunca ninguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ambiente en los calabozos iba caldeándose según avanzaban las horas. Allí abajo había delincuentes de todas las categorías, así como algunas prostitutas, y no paraban de preguntar acerca de lo que ocurría y dar la tabarra al vigilante. Pero la situación llegó al cénit cuando, ya al anochecer, dos agentes equipados con chaleco, coderas y rodilleras llegaron a las celdas cargando con un joven gitano. Todos ellos estaban recubiertos de sangre y el detenido, de nombre Joaquín, gritaba como un poseso que el demonio andaba suelto. Mantuvo este alocado discurso durante toda la noche, sin que hiciera caso a las advertencias de los policías ni a las preguntas de los presos curiosos.&lt;br /&gt;A mí la celda cada vez me parecía más pequeña.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6746785645748396132?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6746785645748396132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6746785645748396132&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6746785645748396132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6746785645748396132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-miercoles.html' title='Segunda semana, miércoles'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6027321524346236413</id><published>2009-08-29T13:14:00.003+02:00</published><updated>2009-08-29T13:22:20.321+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, martes</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SpkPFba0xTI/AAAAAAAAACQ/0NELhbDvG_Q/s1600-h/comisaria.jpg"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 0px 10px 10px; WIDTH: 190px; FLOAT: right; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5375344216177427762" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SpkPFba0xTI/AAAAAAAAACQ/0NELhbDvG_Q/s320/comisaria.jpg" /&gt;&lt;/a&gt; Las cosas no salieron como esperaba, aunque debía haberlo previsto. El martes por la noche cambié la calurosa habitación de mi apartamento y la inhóspita morada de mis abuelos por un catre húmedo y oscuro, los calabozos de la Jefatura Superior de Policía de Murcia. La razón: estaba acusado de dos homicidios, el de Marcos y de &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;Fini&lt;/span&gt;. ¿Y qué paso con &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;? Lo descubrí durante el interrogatorio, ya en la comisaría.&lt;br /&gt;- Mira joven, pensarás que la estúpida historia que me estás contando es original- me dijo el &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-corrected"&gt;capitán&lt;/span&gt; Luis Alfonso &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Rodríguez&lt;/span&gt;, un hombre ya entrado en años, que llevaba la camisa fuera del pantalón y se rascaba incesantemente su barriga a través de los botones de la prenda- pero estoy acostumbrado a los &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;piraos&lt;/span&gt; como tú. Primero se inventan lo primero que se les ocurre para que se los tome por locos y al final, chaval eso &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;tenlo&lt;/span&gt; muy claro, al final se desmoronan y largan toda la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era ya la tercera vez que hablaba con el mismo Policía, con otros tantos pasos por la celda, a la que había sido &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;defenestrado&lt;/span&gt; desde mi primer destino, un banco de madera en la zona de inspectores de la Jefatura, al acabar el primer interrogatorio. La clave, el tercer cuerpo.&lt;br /&gt;- Mira, no digo que sea normal pero es la verdad. Marcos y &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;Fini&lt;/span&gt; atacaron a &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt; y después fueron a por mí- finalicé mi primer relato de los hechos ante la mirada del capitán &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;Rodríguez&lt;/span&gt; y del inspector José &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;Marín&lt;/span&gt;, unas horas antes al llegar a comisaría.&lt;br /&gt;El inspector dio un golpe sobre la mesa que me dejó mudo y me miró fijamente.&lt;br /&gt;- No te inventes &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;gilipolleces&lt;/span&gt; que va a ser peor para ti. Acaban de decirme que en la terraza de tu edificio sólo hay dos cuerpos, el de un hombre con mono de trabajo y el de una mujer seccionada desde la cintura, tú me explicarás lo que has hecho con las piernas- aquí hizo una pausa y se acercó más a mí- Así que no te &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;jodas&lt;/span&gt; más la vida añadiendo una tercera víctima que no existe para liarnos.&lt;br /&gt;- ¿Cómo que no está &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;? ¿Vi como lo mataban (eso no era realmente cierto, había huido) y quedaba tirado en el segundo bloque (eso sí)? ¿No está en la terraza?- pregunté asustado.&lt;br /&gt;- No &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;atontao&lt;/span&gt;, eso te he dicho. Borra a &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt; de tu lista de monstruos 'zombis' y &lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;déjate&lt;/span&gt; de &lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;gilipolleces&lt;/span&gt; de una vez- respondió el inspector.&lt;br /&gt;Me quedé unos instantes dándole vueltas a la cabeza.&lt;br /&gt;- Pero eso significa que se ha levantado y anda por ahí atacando a la gente...&lt;br /&gt;El cabreado inspector &lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;Marín&lt;/span&gt; golpeó de nuevo la mesa y me advirtió que me callara. Después salió del despacho. Media hora más tarde volvió y me cogió del cuello de la camisa, &lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-error"&gt;levantándome&lt;/span&gt; de la silla.&lt;br /&gt;- Mira mamón, hemos confirmado que &lt;span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;, el portero de tu edificio, ha desaparecido. Seguramente te lo has cargado también en tu &lt;span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error"&gt;fiestecita&lt;/span&gt; sangrienta y no te voy a decir que tu condena se vaya a reducir por decirnos dónde coño está, pero te aseguro que te bajo ahora mismo al calabozo si no empiezas a hablar.&lt;br /&gt;Mi explicación sobre la naturaleza violenta de los &lt;span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt; y el Virus R no debía haberle gustado pues ya &lt;span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error"&gt;anochecía&lt;/span&gt; y todo apuntaba a que pasaría la noche entre rejas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediodía había conseguido hablar por teléfono con mis padres y les dije lo que me había pasado. Vinieron desde la playa con un abogado amigo de la familia que no logró sacarme de allí, aunque me dijo que la falta de causa para el asesinato y la ausencia de antecedentes harían posible una salida bajo fianza cuando terminara la investigación. Hablar con mis padres y notar que a pesar de su apoyo, no creían lo que les estaba contando, fue &lt;span id="SPELLING_ERROR_24" class="blsp-spelling-error"&gt;frustrante&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo realmente desalentador fue lo que ocurrió por la tarde, tras un día entero de interrogatorios. Tuve la visita de un político al que conocía por mi trabajo, el máximo responsable en la Región de Murcia de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, el delegado del Gobierno, &lt;span id="SPELLING_ERROR_25" class="blsp-spelling-error"&gt;Martínez&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_26" class="blsp-spelling-error"&gt;Andújar&lt;/span&gt;. Resultó muy raro verlo en ese escenario, del que yo, &lt;span id="SPELLING_ERROR_27" class="blsp-spelling-error"&gt;lamentablemente&lt;/span&gt;, ya formaba parte. Vestido de traje gris y corbata roja, tuvo el gesto de cortesía de pedir que abrieran la celda y sentarse frente a mí en un taburete que le trajeron.&lt;br /&gt;- ¡Pedro!- me dio la mano- ¿qué ha pasado?&lt;br /&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_28" class="blsp-spelling-error"&gt;Andújar&lt;/span&gt;, como se le conocía en los medios, tenía gracias a su cargo &lt;span id="SPELLING_ERROR_29" class="blsp-spelling-error"&gt;institucional&lt;/span&gt; contacto directo con el Gobierno central en Madrid y era la persona adecuada para alertar a las autoridades de que el virus había llegado a Murcia. Le conté con todo lujo de detalles lo ocurrido, así como mis teorías acerca de los efectos de la infección en las personas y la necesidad de dar la voz de alarma. El delegado del Gobierno me escuchó atentamente mientras estuve hablando. Después pidió que me trajeran un vaso de agua y que se alejaran de la celda, para charlar a solas conmigo.&lt;br /&gt;- &lt;span id="SPELLING_ERROR_30" class="blsp-spelling-error"&gt;Escúchame&lt;/span&gt; atentamente Pedro y te irá mejor. No voy a decirte que esto que te voy a contar es &lt;span id="SPELLING_ERROR_31" class="blsp-spelling-error"&gt;confidencial&lt;/span&gt; porque nadie te va a creer de todas formas... ya has podido comprobarlo. Puede que tengas razón y puede que no, ¿quién sabe? Pero debes tener altura de miras y comprender la situación en la que se encuentra nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_32" class="blsp-spelling-error"&gt;Andújar&lt;/span&gt; hablaba &lt;span id="SPELLING_ERROR_33" class="blsp-spelling-error"&gt;tranquilamente&lt;/span&gt;, en voz baja pero clara.&lt;br /&gt;- Sabrás que mañana miércoles Madrid acoge la conferencia europea para hacer frente a la crisis. Al final tendrá carácter internacional porque acudirán &lt;span id="SPELLING_ERROR_34" class="blsp-spelling-error"&gt;representantes&lt;/span&gt; de todas las potencias, incluidos los Estados Unidos, que han aceptado en el último momento participar. Y España ha conseguido este gran honor, ser el centro del mundo en este momento, gracias al impulso de nuestro presidente Zapatero y al duro trabajo del Gobierno. La infección ya ha llegado a Europa, se están dando casos desde ayer en Francia, Inglaterra, Alemania, Italia... Y mientras tanto España permanece limpia, un ejemplo de eficacia sanitaria. Por eso Madrid celebra la cumbre, porque somos el camino a seguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El delegado hizo una pausa y me miró, esperando mi reacción. Yo había comprendido ya el mensaje y razonado que nada de lo que hiciera entonces me serviría, así que esperé a que terminara.&lt;br /&gt;- Entenderás pues que tu historia no nos viene nada bien en este momento. Mañana vendrán los presidentes de medio mundo, habrá reuniones, decisiones, fotos y discursos, y al día siguiente, cuando todo haya pasado, volveremos a tratar tu asunto. No hay razón para que esto no termine bien si dejas de contar historias. Bastante difícil ha sido ocultar la &lt;span id="SPELLING_ERROR_35" class="blsp-spelling-error"&gt;escenita&lt;/span&gt; de la terraza. Si colaboras y olvidas todo lo que te he dicho el miércoles será otro día. ¿De acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_36" class="blsp-spelling-error"&gt;Andújar&lt;/span&gt; se despidió de mí y solicitó a los agentes que me dieran bien de cenar. "Hay que cuidarlo, es periodista", dijo &lt;span id="SPELLING_ERROR_37" class="blsp-spelling-error"&gt;sonriéndome&lt;/span&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6027321524346236413?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6027321524346236413/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6027321524346236413&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6027321524346236413'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6027321524346236413'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-martes.html' title='Segunda semana, martes'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SpkPFba0xTI/AAAAAAAAACQ/0NELhbDvG_Q/s72-c/comisaria.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-4361560304341826109</id><published>2009-08-27T18:06:00.003+02:00</published><updated>2009-08-28T10:25:46.789+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, la terraza IV</title><content type='html'>Decir que no tenía salida no era del todo correcto. A mi derecha e izquierda, con sólo subir al alféizar, estaba el vacío, que cada vez se me antojaba más atractivo. Las únicas escapatorias que no implicaban estrellarse contra el suelo en una caída de unos 30 metros estaba bloqueadas por Marcos a un lado y Fini, al otro. El primero parecía haberse recuperado de la inserción de las llaves en su ojo. Habían caído, no sé donde, y ahora un tejido sanguinolento le colgaba de la cavidad derecha. Su ojo izquierdo, el único que le quedaba, estaba fijo en mí. El torso animado de la mujer de la limpieza, por su parte, se arrastraba lentamente agarrándose a las baldosillas con las manos. Y aunque yo no sabía si ese engendro era capaza de volver a saltar como cuando se enganchó al cuello de Blas, era con toda seguridad mi rival más débil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Di la espalda al técnico de aire acondicionado y golpeé con todas mis fuerzas la cabeza de Fini, que en ese momento abría la boca con una mirada ansiosa. La mujer por poco me agarra la pierna con un rápido movimiento de brazos, pero la patada la tiró contra la pared, a mi izquierda, y me dejó vía libre. Inicié entonces una loca carrera hacia el segundo bloque, donde permanecía el cadáver de Blas y probé la puerta, igualmente cerrada. Apenas tuve tiempo para quejarme porque Marcos se me echaba encima. La carrera siguió alrededor de la caseta del segundo bloque, bajo los aparatos de aire, rodeándola como si de un juego se tratara. Sin embargo Marcos cada vez corría más rápido y yo, en cambio, comenzaba a cansarme de verdad. Tenía que hacer algo o no tardaría en alcanzarme. La solución la vi en forma de cable. Uno de los aparatos parecía estar a medio conectar y tenía varios filamentos colgando a mi altura. El problema era que si los agarraba y empezaba a subir trepando con tan poca distancia entre Marcos y yo, él me agarraría sin remedio. Pero, ¿había otro camino? En cualquier caso no tenía tiempo para pensar así que elegí una de las vueltas y con las pocas fuerzas que me quedaban pegué un brinco y me agarré a los cables todo lo alto que pude. Por fortuna Marcos, quizás azorado por la inercia del continuo tiovivo alrededor de la caseta, pasó de largo al principio, y sólo cuando yo ya había logrado enganchar un tubo metálico a la altura de los aparatos de aire, paró, se dio la vuelta y se abalanzó sobre mis piernas, que aún colgaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su empujón me lanzó hacia arriba y aterricé sobre una de las máquinas, que con mi impulso se soltó de sus raíles. El golpe, primero en la cabeza y después en el costado, me dejó sin respiración, y con un dolor que, unido a los batacazos anteriores, no me permitía siquiera comprobar si estaba fuera de peligro. Cuando al fin recuperé el aliento me asomé y vi que Marcos se encontraba bajo la caseta, mirándome con furia y tratando de agarrar los cables para subir. Sin embargo, algo no debía funcionar bien en su cabeza porque los tocaba pero no lograba cerrar la mano sobre ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aproveché para sentarme, descansar un rato y tratar de pensar en una forma de salir de allí. Lo único que impidió que me volviera loco durante los minutos que estuve sobre la caseta de máquinas fue que buscaba una salida. Ese instinto me había hecho dejar a su suerte a Blas cuando necesitaba mi ayuda y ahora impedía que pensara en otra cosa que no fuera seguir viviendo. Sin embargo, una idea dejaba de palpitar en mi mente. Mi teoría tenía todos los visos de haberse confirmado. De hecho parecía encontrarse a unos metros abajo intentando acabar conmigo. No sabía qué le había ocurrido a Marcos. Me atacaba como un poseso y apenas había reaccionado al reventón de su ojo. Esto sólo demostraba que se le había ido la cabeza. En cambio, la mujer de la limpieza no daba lugar a dudas. Se había quedado sin piernas quién sabe cuando, su sangre estaba esparcida por toda la terraza y a pesar de todo seguía moviéndose e intentando matar a cualquiera que se encontrara. No tenía ninguna duda de que ella sí era un zombie y el hecho de que no se enfrentara a Marcos indicaba que él también debía serlo, pues uno tenía que haber contagiado al otro. Suponía que todo estaba relacionado con el incidente de Barajas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De cualquier forma, de nada servía lo que razonara, pues mi objetivo debía ser salir de allí como fuera. Entonces recordé que tenía un móvil, con el que había llamado a Marcos unos minutos antes. Al sacármelo del bolsillo descubrí horrorizado que se había partido como un puzzle. Impotente y realmente cabreado me levanté y se lo lancé a Marcos a la cabeza. El impacto no le hizo inmutarse, pero eso me dio una idea. Junto a mí había al menos una decena de aparatos bastante pesados. Aplastaría la cabeza de ese loco antes de darme por derrotado. Al intentar levantar el primero, sobre el que había aterrizado, me di cuenta de que pesaba realmente mucho. Sólo pude arrastrarlo y después hacerlo volcar sobre el bordillo de la caseta. Ni siquiera me preocupé de si Marcos estaba debajo y la máquina cayó a un metro a su derecha. Fui a por el siguiente, buscando ahora el más ligero. A base de patadas le solté los enganches del suelo y, éste sí, pude levantarlo unos centímetros.&lt;br /&gt;- Marcos, pedazo de cabrón, ven aquí- mascullé, pues el esfuerzo apenas me permitía resoplar.&lt;br /&gt;El técnico se situó debajo de mí y comenzó a saltar para tratar de alcanzarme. Cuando ya no podía más solté el aparato, que reventó contra la cabeza de Marcos. El hombre se fue al suelo con la cabeza abierta. Una vez recuperé las fuerzas repetí la estrategia con Fini.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después me acerqué a Blas. Estaba tirado boca arriba, con la cara desfigurada por los mordiscos de Fini y Marcos. Un charco de sangre se extendía desde su cuello hacia uno de los sumideros. Busqué sus llaves en los bolsillos, temiendo que en cualquier momento se incorporara y saltara sobre mí. Sin embargo no lo hizo, así que las cogí y salí disparado a llamar a la Policía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-4361560304341826109?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/4361560304341826109/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=4361560304341826109&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4361560304341826109'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/4361560304341826109'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-la-terraza-iv.html' title='Segunda semana, la terraza IV'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7711662081577136411</id><published>2009-08-26T21:03:00.002+02:00</published><updated>2009-08-26T21:13:41.894+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, la terraza III</title><content type='html'>Giró la cabeza muy lentamente, cómo si le costara, hasta que ya no pudo volverse más. En ese momento sólo acertaba ver la mitad izquierda de su rostro. La cara de Marcos estaba pálida, incluso blanquecina. Con un paso igualmente ralentizado comenzó a darse la vuelta, girando sobre sí mismo y sin abandonar su posición. Entonces nos miró fijamente y perdí el poco valor que me podía quedar. Un marco de sangre ennegrecida flanqueaba sus labios, desde la nariz a la barbilla. Sus ojos parecían haber perdido todo color, pero en un segundo se inyectaron en sangre, mientras nos observaba. El mono de trabajo lucía también una gran mancha negruzca en el pecho y las rodillas. Pero lo peor de todo era su silencio. Nos miraba de frente y movía los labios lentamente, pero no decía nada.&lt;br /&gt;&lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt; y yo actuamos casi al unísono y dimos otro paso atrás. Sin embargo tropecé con algo y tras intentar apoyarme con el pie contrario y agarrar una manivela imaginaria en el aire me caí de espaldas.&lt;br /&gt;- ¿&lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;Fini&lt;/span&gt;?- preguntó el portero antes de que pudiera incorporarme.&lt;br /&gt;Al levantar la vista descubrí que había tropezado con una mujer, o lo que quedaba de ella. Estaba boca arriba, en medio del pasillo por el que había llegado, y era &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;literalmente&lt;/span&gt; un torso con brazos y cabeza. Unos pequeños muñones señalaban el lugar donde algún día hubo piernas. Llevaba un delantal gris sobre una camiseta verde, ambas prendas igualmente cubiertas de sangre.&lt;br /&gt;- &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Joder&lt;/span&gt;, es la chica que limpia en el ático del doctor Luis- se lamentó &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt; agachándose para verla mejor.&lt;br /&gt;Un temblor que sacudía mis huesos me recorría el cuerpo desde que vi al técnico del aire acondicionado plantado ante el alféizar, pero sólo cuando intenté levantarme si éxito me di cuenta. Ni los brazos ni las piernas parecían lo &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;suficientemente&lt;/span&gt; fuertes para mantenerme. No sé cómo en ese momento de tensión pude conectar las neuronas suficientes para preguntarme qué hacía allí &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-corrected"&gt;en medio&lt;/span&gt; el &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-corrected"&gt;cadáver&lt;/span&gt; de &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;Fini&lt;/span&gt; si nosotros habíamos pasado por ese pasillo sólo un minuto antes sin verla.&lt;br /&gt;La mujer de la limpieza respondió a mi pregunta con un movimiento rápido. Abrió la boca, se &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;impulsó&lt;/span&gt; con las manos y se enganchó al cuello de &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;, que la recibió con sorpresa. &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;Fini&lt;/span&gt; estaba viva, podía moverse y demostró también que podía morder con fuerza. Clavó sus dientes en la nuca del portero. Éste gritó y, ahora así, intentó quitársela de encima.&lt;br /&gt;Justo en ese instante Marcos inició una carrera fulminante, emitió un rugido seco y se abalanzó sobre &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;, echándo a los dos contrincantes al suelo.&lt;br /&gt;- ¡Dios!- grité fuera de mí.&lt;br /&gt;Pese al temblor logré incorporarme y salí corriendo sin preocuparme del portero ni de sus gritos de auxilio. No digo que no fuera un &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;comportamiento&lt;/span&gt; cobarde, sino que no era yo quien corría sino un antiguo instinto de supervivencia que afloró de repente en mí. Recorrí de vuelta el pasillo, giré al llegar al primer bloque resbalando levemente en la sangre, aunque conseguí mantenerme en pie, y tiré del pomo de la puerta metálica. Sin embargo, estaba cerrada. El mismo impulso que me había sacado de la situación de peligro inició una rabiosa pataleta sobre la puerta, con tal fuerza que casi me destrozo los pies. Los alaridos de &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt; llegaban desde el otro lado de la terraza y yo sólo me rasgaba los dedos arañando los resquicios de una salida que se resistía a ceder.&lt;br /&gt;No me calmé lo suficiente para darme cuenta de que tenía las llaves en mi pantalón. En su lugar, las noté clavándose en el muslo en una de las &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;envestidas&lt;/span&gt; contra la puerta. Metí la mano en el bolsillo, palpé el llavero de cuero y al sacarlas descubrí que los gritos de &lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt; habían cesado. Me di la vuelta y allí estaba, como no podía ser de otra forma, Marcos, a menos de dos metros de mí, enseñándome violentamente los dientes de los que escapaban &lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;chorretones&lt;/span&gt; de sangre. Gruñía como si fuera un perro rabioso y su mirada me mantenía petrificado. Ignoré que tenía a Marcos tan cerca no había tiempo para abrir la cerradura y comencé a pasear mis dedos por las llaves, buscando la cabeza cuadrada indicada para abrir la terraza comunal. Mi oponente reaccionó ante el movimiento y saltó sobre mí, de una forma tan brusca que sólo pude protegerme con los brazos y recibir su &lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;ataque&lt;/span&gt;. Me aplastó contra la puerta y sentí como la manivela se clavaba en mi costado. Él se apartó rápidamente soltando un rugido aún mayor que el anterior, aunque ya no me miraba, sino que se movía a tientas. Al girar la cabeza acerté a ver que tenía mis llaves clavadas en su ojo derecho. El metal de aquéllas que no se encontraban alojadas en la cavidad ocular colgaba sobre su mejilla.&lt;br /&gt;Sin embargo, la pausa no duró mucho. Volvió a lanzarse sobre mí, pero esta vez sí que pude apartarme y salí corriendo de vuelta a lugar donde habían atacado a &lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;. Al enfrentarme de nuevo al pasillo que llevaba al segundo bloque me encontré lo que quedaba de &lt;span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-error"&gt;Fini&lt;/span&gt; sobre el cadáver de &lt;span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error"&gt;Blas&lt;/span&gt;, &lt;span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error"&gt;royéndole&lt;/span&gt; la nariz. Traté de frenar espantado pero la sangre que había en el suelo me hizo resbalar y me desplomé otra vez. La mujer de la limpieza me percibió y abandonó a su presa, arrastrándose con su brazos hacia mí. La espalda me dolía por el último golpe y no pude sino pegarle una patada en la cabeza, mientras trataba de levantarme. Al hacerlo, escuché el rugido de Marcos a mi espalda. Se acercaba corriendo a torpes zancadas y con los brazos hacia delante, como si no tuviera claro hacia dónde iba. Al verme en el centro del pasillo, con &lt;span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error"&gt;Fini&lt;/span&gt; bloqueándome el paso desde el suelo, paró y me echó una ojeada final. Estaba atrapado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7711662081577136411?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7711662081577136411/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7711662081577136411&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7711662081577136411'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7711662081577136411'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-la-terraza-iii.html' title='Segunda semana, la terraza III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3804074806184555098</id><published>2009-08-26T00:24:00.002+02:00</published><updated>2009-08-26T00:27:15.561+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, la terraza II</title><content type='html'>Blas, el portero, se me adelantó en el último momento, ya en el pasillo final antes de llegar a la terraza, y metió su llave en el cerrojo de la puerta metálica. Lo hizo dando una larga zancada, impulsándose con su pierna mala y ofreciéndome su hombro como muestra de triunfo. Estaba molesto por lo que consideraba la intromisión de un vecino en sus sagrados dominios. Y además ese vecino le había contado una historia ridícula.&lt;br /&gt;- ¿Cómo va a pasar un hombre cinco días en la terraza sin que nadie se entere?- criticaba.&lt;br /&gt;Le dio una vuelta a la llave y después golpeó la puerta, para seguidamente intentar darle otra vuelta y finalmente pegarle una patada. Se abrió suavemente, con un rugido metálico, y Blas dijo sin mirarme:&lt;br /&gt;- Está abierta la condenada, otra vez se han olvidado de cerrarla.&lt;br /&gt;El portero franqueó la entrada y echó un vistazo, mientras yo le seguía. Frente a nosotros había un muro que parecía abrirse a la derecha hacia otra parte de la terraza.&lt;br /&gt;- ¡Marcos!- grité.&lt;br /&gt;- ¿Cómo que Marcos? Aquí no hay nadie- respondió Blas.&lt;br /&gt;Avancé por el pasillo descubierto, que nos llevaba a otra zona con dos alturas por encima, una de ellas llena de aparatos de aire acondicionado y la superior coronada por una antena de telefonía móvil. Pensé que ése era el mejor lugar para encontrar al técnico y, efectivamente, a los pies del bloque de las máquinas había un maletín de herramientas y tras la esquina asomaba una consola, tirada en el suelo, similar a las que ya había colocadas arriba.&lt;br /&gt;- Marcos- dije ahora más suavemente, como temiendo encontrarlo espachurrado al girar.&lt;br /&gt;Sin embargo allí no había nadie.&lt;br /&gt;- Pero ¡qué demonios!- exclamó Blas a mi espalda.&lt;br /&gt;Entonces levanté la vista del aparato y me encontré dos enormes manchurrones negruzcos, aunque con ciertos tonos rojos, sobre la pared. Eran rastros que iban desde arriba al suelo y se perdían tras otro de los bloques de aparatos de aire.&lt;br /&gt;- ¿Marcos?- repetí en esa dirección, aunque esta vez lo hice incluso más bajo que la anterior, perdiendo la llamada toda su eficacia- ¿No deberíamos llamar a alguien?- propuse después a Blas.&lt;br /&gt;En cambio, él seguía observando los manchurrones, que para mí eran obviamente de sangre pero en los que el portero sólo parecía ver horas de duro trabajo.&lt;br /&gt;- Marcos- mascullé el nombre del técnico y únicamente yo me escuché.&lt;br /&gt;Blas se había acercado a la pared y rascaba con las llaves una parte especialmente espesa de la mancha, evaluando los daños para las arcas de la comunidad de vecinos. Estaba claro que el portero no me iba a ayudar lo más mínimo y algo dentro de mí (más bien todo) me decía que no era bueno seguir un rastro sangriento en una terraza solitaria.&lt;br /&gt;Saqué el teléfono móvil del bolsillo y busqué el número de Marcos. Lo marqué deseando que no sonara, como método de prueba, a mi parecer definitivo, de que no se encontraba tras el segundo bloque de máquinas, donde se extinguía la vereda negruzca. Sonaron tres tonos en mi teléfono y cuando estaba a punto de pulsar el botón de cortar llamada oí un zumbido a lo lejos acompañado del sonido de unos tambores. La sintonía se hizo poco a poco más fuerte y reconocí la voz de Macaco, cantando su popular Moving.&lt;br /&gt;- ¿Qué es eso?- preguntó Blas, que por fin había dejado la mancha y miraba, como yo, hacia el lugar del que parecía proceder la música.&lt;br /&gt;- La canción de un móvil, creo- respondí.&lt;br /&gt;- ¿Está allí?&lt;br /&gt;- Creo que sí.&lt;br /&gt;El portero no tenía dos toneladas de terror en sus pies y pudo emprender la marcha hacia la dichosa canción, desapareciendo de mi vista tras el bloque. Durante unos instantes, que se me antojaron muy largos, no escuché nada, pero entonces surgió la voz de Blas.&lt;br /&gt;- ¡Oye tú! ¡Oye!- repetía.&lt;br /&gt;Seguía al portero intentando no pisar el rastro de sangre y sobrepasé el muro. Blas estaba al final de otro pasillo descubierto y una figura se encontraba unos tres metros por delante de él, de espaldas y como asomado al final de la terraza, aparentemente mirando la calle, diez pisos más abajo. Fui hasta Blas y le pregunté:&lt;br /&gt;- ¿Es Marcos?&lt;br /&gt;- ¿Cómo demonios voy a saberlo? No lo conozco.&lt;br /&gt;Al menos lo parecía desde detrás. Tenía el mono de trabajo puesto y su característico pelo grasiento. Los brazos le colgaban como inertes, apoyados a medias en la barandilla de la terraza y en las mangas había más manchas negruzcas, aunque el rastro se había perdido y no llegaba hasta él.&lt;br /&gt;- ¿Marcos?- pregunté.&lt;br /&gt;Como respuesta sólo obtuve el estribillo de Macaco, que seguía sonando mientras Blas y yo contemplábamos la escena.&lt;br /&gt;- ¡¡¡Marcos!!!- exclamé después y me llevé la mano a la boca sorprendido de la fuerza de mi voz.&lt;br /&gt;De repente, su cabeza, que hasta entonces había estado inclinada hacia abajo, se enderezó lentamente y comenzó a girar hacia nosotros.&lt;br /&gt;No sé si Blas estaba tan asustado como yo, pero ambos dimos un paso hacia atrás.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3804074806184555098?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3804074806184555098/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3804074806184555098&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3804074806184555098'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3804074806184555098'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-la-terraza-ii.html' title='Segunda semana, la terraza II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-1665939525090333140</id><published>2009-08-25T00:16:00.003+02:00</published><updated>2009-08-25T11:09:35.345+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, la terraza</title><content type='html'>El martes terminó con todas mis dudas, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;lamentablemente&lt;/span&gt;. La jornada comenzó bien, con una llamada a Argentina en la que mi hermana me dijo que ella y sus compañeros de viaje habían sido invitados por una amiga española que trabajaba allí a una casa de montaña, en una estación de esquí venida a menos que haría las veces de refugio si la situación de complicaba por esos lares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La siguiente &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;conversación&lt;/span&gt; telefónica que mantuve, también antes de ir al periódico, bajando en coche desde el monte, no fue tan esperanzadora. Me llamó la mujer de Marcos, el técnico del aire acondicionado. Al principio pensé que me iba a ofrecer &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;explicaciones&lt;/span&gt; por la marcha de su marido, del que no había sabido nada desde el pasado viernes, cuando se quedó instalando un aparato en mi casa mientras me iba a trabajar. Yo había reventado su móvil a llamadas y también el teléfono de su oficina, sin éxito. Pero su esposa no me ofreció respuestas, sino más preguntas. Me contó que no sabía nada de Marcos desde el viernes, y que no sólo lo buscaba ella, sino que la Consejería de Sanidad también se había interesado al saber que estuvo en Barajas durante el incidente. Según le dijeron, estaban realizando controles rutinarios a las personas que estuvieron en contacto con infectados o con posibles transmisores de la &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;enfermedad&lt;/span&gt; que no la habían desarrollado. Su hermana, de hecho, permanecía desde el sábado en cuarentena en un pabellón especial del Hospital Virgen de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Arrixaca&lt;/span&gt;, el centro hospitalario más grande de Murcia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pobre mujer, tras pasarse el fin de semana llamando a otros familiares, compañeros y amigos de su marido, acudió el lunes a la oficina y comenzó a ponerse en contacto con todos los clientes de Marcos, hasta que &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;dio&lt;/span&gt; conmigo al día siguiente. Sin embargo, yo le tuve que decir que ignoraba dónde se encontraba y que igualmente le buscaba por marcharse sin terminar su trabajo. Con los lamentos de fondo de su esposa, cavilé sobre qué podría haber pasado. Recordé que las máquinas extractoras de aire acondicionado (los aparatos que captan el aire de la calle) debían colocarse en la terraza superior de mi edificio, ya que el inmueble contaba con &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;preinstalación&lt;/span&gt;. Estaba situada cinco pisos por encima de mi apartamento, en espacio con varias alturas y, según me habían contado (pues realmente nunca había subido), de acceso bastante peligroso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con un escalofrío recorriéndome el cuerpo imaginé que Marcos hubiera tenido un accidente allí arriba y no encontrara la forma de bajar o pedir ayuda. Sin decirle nada a su mujer, para no &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;preocuparla&lt;/span&gt; más, me dirigí a mi edificio, a pesar de tener el coche ya aparcado junto a la redacción. El portero me dijo que no había nadie en 'su' terraza, imposible que sufriera un percance allí sin que se enterara. El portero de mi edificio era bajo, regordete y con el pelo claro, que caía sobre su frente. Cojeaba desde niño y ese problema le había supuesto burlas durante toda la vida. No era un hombre al que las bromas le sentaran muy bien. Me costó convencerlo, pero al fin conseguí que abriera la puerta de la terraza. Insistió en acompañarme y los dos entramos al ascensor que nos llevaría hasta el último piso.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-1665939525090333140?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/1665939525090333140/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=1665939525090333140&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1665939525090333140'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1665939525090333140'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-la-terraza.html' title='Segunda semana, la terraza'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3514115718592521100</id><published>2009-08-23T20:17:00.001+02:00</published><updated>2009-08-23T20:19:43.694+02:00</updated><title type='text'>Segunda semana, lunes II</title><content type='html'>&lt;p&gt;Principales datos del reportaje resumen de la infección del Virus R en todo el mundo:&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estados Unidos&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Prácticamente la mitad oeste del país se encuentra a oscuras. Se desconoce si  responde a la política de censura informativa de la Casa Blanca o es que el caos  se adueñado ya de toda esa zona. Varios distritos sanitarios de Nueva York,  Washington, Atlanta, Boston y Filadelfia han sido declarados en cuarentena. En  la mitad este la ciudad de Chicago se encuentra en estado de sitio, como le  ocurrió a Los Ángeles. &lt;/p&gt; &lt;p&gt;El Gobierno de Obama ha decretado una movilización general de todas sus  reservas militares y el reclutamiento de los ciudadanos entre 18 y 45 años que  no trabajen en algún sector de primera necesidad, como sanidad o energía. Con  contadas excepciones, todos los soldados americanos desplegados en el exterior  están volviendo a Estados Unidos, tanto los que trabajan en bases en lugares  como Kuwait o Corea del Sur como los que forman parte de las operaciones en  Afganistán e Irak. La razón, los disturbios que provoca la infección. El  Ejecutivo americano ha aprobado un decreto de emergencia que permite a  militares, policías e incluso milicias vecinales a disparar contra la infectados  violentos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;La Casa Blanca rechaza las ofertas de ayuda médica internacionales por  razones de seguridad nacional. Tampoco ofrece datos sobre la naturaleza del  Virus R, por las mismas razones.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se desconoce el número de infectados. La cifra de desaparecidos alcanza ya  los 50 millones de habitantes.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;México&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El tráfico de viajeros entre California y México disparó el número de casos  de infección por el Virus R durante la primera semana de la crisis. Actualmente  la frontera está cerrada pero el Gobierno mexicano ya no controla el tercio  norte del país, por lo que el bloqueo es sólo virtual. Ciudad de México,  Monterrey, Guadalajara y la región turística de Cancún están en estado de  sitio.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Se desconoce el número de infectados y desaparecidos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Canadá&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Sufrió un problema similar a México la primera semana. Además, el intenso  tráfico aéreo entre la mitad norte y sur del país ha extendido la infección  desde Vancouver a Montreal. De hecho, las autoridades americanas ya han  comenzado a abatir refugiados canadienses que trataban de burlar los controles  fronterizos en Michigan, Maine y New Hampshire bajo el paraguas del decreto de  emergencia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Rusia&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El virus ha sido detectado en las principales ciudades del país, así como en  los puertos comerciales en contacto con Estados Unidos y China. El avión  americano que se estrelló la pasada semana en Moscú ha resultado ser el primer  foco de infección. Los equipos médicos y de emergencias que se desplazaron al  lugar del choque certificaron primero la existencia de supervivientes pese a la  violencia de accidente, aunque las autoridades rusas perdieron pronto el  contacto con los hospitales de campaña instalados en el lugar. Varias horas  después se decretó la movilización de las unidades con base en Moscú ante el  anuncio de disturbios en una extensa zona de 50 kilómetros a la redonda al  suroeste de la capital rusa, donde se había estrellado el avión.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;China&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El gigante asiático ha movilizado a su ejército en las principales ciudades  del país, donde la infección del Virus R ha causado disturbios importantes. Las  zonas rurales y menos desarrolladas han escapado por ahora.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Australia&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Al igual que en China, la infección se extiende por la zona litoral de la  gran isla continente, mientras la población busca el refugio del inmenso  desierto interior.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;África&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El Virus R se extiende con fuerza por el continente africano, azuzando y  sirviendo además de excusa para las operaciones militares de limpieza étnica de  caudillos locales. En Ruanda, Etiopía, Congo o &lt;span class="squiggly" title="Para ver las sugerencias ortográficas, haz clic en esta palabra" splc="splc" state="new" word="Zimbawue"&gt;Zimbawue&lt;/span&gt; han estallado graves  conflictos entre grupos rivales, y las matanzas indiscriminadas, de infectados y  sanos, generan oleadas de refugiados.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Europa&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Europa occidental es en estos momentos un oasis de calma en medio de la mayor  epidemia de la que existe constancia. Los estrictos controles fronterizos han  posibilitado que el Virus R no se haya introducido en la Unión Europea. Sin  embargo, preocupa la llegada de refugiados desde Europa del Este y de emigrantes  africanos a través del Mediterráneo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;　&lt;/p&gt; &lt;p&gt;El reportaje también incluía una ficha a modo de resumen con todos los datos  que se tenían en ese momento (no eran muchos) sobre el Virus R. El principal  problema aducido por los expertos para reunir información fiable residía en la  negativa de Estados Unidos a colaborar en el seno de la Organización Mundial de  la Salud. Cada vez eran más los que señalaban que la Casa Blanca actuaba así  porque el virus formaba parte de las investigaciones en guerra bacteriológica  que llevaba a cabo el Pentágono.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;El virus&lt;/span&gt;: Conocido como Virus R, el virus no tiene todavía un nombre oficial  debido a la falta de cooperación internacional. Su denominación proviene de las  semejanzas sintomáticas con el tradicional virus de la rabia.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Cómo se transmite?&lt;/span&gt; Las investigaciones realizadas por los institutos  sanitarios designados de la UE señalan que el Virus R se transmite mediante el  contacto sanguineo y posiblemente de la saliva y otros fluidos corporales entre  infectados y persona sanas. Se descarta que pueda &lt;span class="squiggly" title="Para ver las sugerencias ortográficas, haz clic en esta palabra" splc="splc" state="new" word="transmitirse"&gt;transmitirse&lt;/span&gt; por el aire tras  &lt;span class="squiggly" title="Para ver las sugerencias ortográficas, haz clic en esta palabra" splc="splc" state="new" word="comprobarse"&gt;comprobarse&lt;/span&gt; que en los vuelos  procedentes de Estados Unidos y otros países afectados, sólo los pasajeros  atacados por algún infectado desarrollaban la enfermedad, y no el resto.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Es mortal?&lt;/span&gt; Lamentablemente resulta mortal en todos los casos estudiados  hasta ahora. &lt;/p&gt; &lt;p&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;¿Existe una vacuna?&lt;/span&gt; La elaboración de una vacuna basada en el remedio contra  la rabia es ahora la principal vía de estudio&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3514115718592521100?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3514115718592521100/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3514115718592521100&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3514115718592521100'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3514115718592521100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-lunes-ii.html' title='Segunda semana, lunes II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6676256408319854840</id><published>2009-08-21T16:42:00.001+02:00</published><updated>2009-08-21T16:44:16.692+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segunda semana, lunes</title><content type='html'>La vuelta a la rutina en Murcia me resultó extraña. Todo parecía igual en la ciudad. Ya era agosto y como cada verano la urbe tenía pocos habitantes y muchas obras. Al igual que la semana anterior, bajé en coche desde la casa del monte al periódico escuchando la radio y aparqué muy cerca de la redacción. Abrían los comercios del centro, los camareros sacaban a las terrazas mesas y sillas, había jóvenes de compras en las tiendas de moda. Pero para mí algo había cambiado. Tras el triste domingo que pasamos en la playa, intentando calmar a mi madre y pensando cómo conseguir que mi hermana pudiera volver de Argentina pese al cierre de las fronteras, el regreso a la ciudad y al trabajo se me antojaba difícil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al dejar el coche en una de las plazas de aparcamiento, que en esa época siempre abundaban, un basurero pasó cerca de mí, con su carrito y su lento caminar. Observándolo me recorrió una ridícula sensación de añoranza, como si fuera a echar de menos la presencia de ese limpiador, en el que nunca me había fijado realmente. Imaginé que se trataba de un sentimiento similar al de los reclutas que, en los tiempos del servicio militar obligatorio, apuraban las últimas horas de descanso sentados en un banco, fumando y viendo pasear a la gente. Algo me decía que todo estaba a punto de irse al carajo y me sorprendía idolatrando las escenas más cotidianas del día a día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez en el periódico, las noticias se acumulaban. Poco a poco la crisis del Virus R había ido acorralando al resto de temas y se podía decir que saturaba la agenda informativa. Los pocos asuntos locales que nos interesaban eran aquellos que tenían alguna relación con este suceso, como testimonios de murcianos que lo había vivido, medidas sanitarias que se estaban barajando, … Sin embargo, el grueso de la información llegaba de fuera. Así que decidimos preparar un reportaje especial. Consistía en un mapa del mundo en el que se señalaban los puntos más calientes, porque el virus se extendía ya prácticamente por todos los continentes. Sólo Europa occidental se salvaba, por ahora. La idea era utilizar el mapa como base de un gráfico a doble página en la apertura del periódico, con la última hora en cada país, dedicando, eso sí, un espacio destacado a Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coloreamos, gracias a un programa de infografía, cada país según el grado de alerta en el que estaba inmerso. Verde era sin rastro de infección, y gradualmente, a través del azul el amarillo, se indicaban los avances del virus. El rojo estaba destinado a las naciones o grandes regiones sumidas en el caos. Tras una dura jornada de recopilación a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, las embajadas y sobre todo de las ediciones digitales de periódicos extranjeros, completamos el mapa de la infección. El resultado fue tan atractivo como desolador.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6676256408319854840?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6676256408319854840/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6676256408319854840&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6676256408319854840'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6676256408319854840'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segunda-semana-lunes.html' title='Segunda semana, lunes'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-8990621221411143041</id><published>2009-08-20T12:48:00.002+02:00</published><updated>2009-08-20T12:51:37.059+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>El último fin de semana III</title><content type='html'>El domingo se produjo la decisión que más temía. El Gobierno español decidió cerrar &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;completamente&lt;/span&gt; las fronteras comunitarias. Eso suponía el bloqueo de los puertos, de las vallas de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Ceuta&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Melilla&lt;/span&gt; y de los aeropuertos. Por lo que respecta a estos últimos, se permitirían salidas y llegadas de aviones &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;provenientes&lt;/span&gt; de los países miembros de la Unión Europea, aunque aumentando las medidas de seguridad. Sin embargo, no podrían tomar tierra ni vuelos procedentes del extranjero ni los que viniendo de fuera hicieran escala en alguna nación comunitaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi madre estaba desolada. Mi hermana estaba en Argentina y no podía volver. No paraba de repetir que la había avisado, que le dijo que regresara cuando aún podía. Mi padre fue el encargado de llamarla. Le dijo que se dirigiera de inmediato a la embajada española en Buenos Aires y se informara allí. También le hizo un traspaso electrónico a su cuenta para que pudiera hacer frente a los gastos necesarios para prolongar su estancia en Argentina, que en ese momento no sabíamos cuánto duraría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentados en el salón del apartamento de La Manga, con los graznidos de las gaviotas y el suave rumor de las olas de fondo, mis padres y yo vimos la rueda de prensa de la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Fernández&lt;/span&gt; de la Vega, en la que confirmó y explicó el cierre de las fronteras:&lt;br /&gt;- El Gobierno se ha visto obligado a tomar esta decisión ante la falta de garantías por parte de Estados Unidos. Sólo las medidas de seguridad tomadas por el Ejecutivo nos permitieron frenar a tiempo un posible foco de infección iniciado en el aeropuerto de Barajas. Nos podíamos consentir que siguieran llegando vuelos a nuestro país con viajeros infectados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Preguntada por los periodistas acerca del estado de los ciudadanos españoles residentes en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Norteamérica&lt;/span&gt;, la vicepresidenta reconoció que el Ministerio de Asuntos Exteriores había perdido el contacto con varios consulados, entre ellos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;evidentemente&lt;/span&gt; el de Los Ángeles, aunque también se desconocía la suerte de las oficinas consulares de San Francisco y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Chicago&lt;/span&gt;. El Ministerio había iniciado a mediados de semana un programa de evacuación de la población española hacia el este del país y de regreso a España, aunque la nueva política de cierre de fronteras lo cancelaba. El Gobierno tampoco podía garantizar la seguridad de las colonias españolas de México y Canadá, donde el Virus R ya golpeaba con fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa misma tarde, mi hermana nos llamó para decirnos que el país austral era un caos, al menos en su extremo sur, en la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Patagonia&lt;/span&gt;. Al parecer, casi todos los países de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;Sudamérica&lt;/span&gt; habían tomado medidas similares a las de España, aunque con plazos, y los aeropuertos eran en ese momento el punto de encuentro de todos los emigrantes de Argentina, a la sazón varios millones. La Embajada española le había recomendado, tras casi dos horas de llamadas, que se mantuviera en algún lugar seguro y aislado mientras llegaban más noticias. Eso en la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Patagonia&lt;/span&gt; no resultaría complicado, bromeó mi hermana por teléfono. Su buen humor tranquilizó a todos excepto a mi madre, que no dejaba de llorar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-8990621221411143041?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/8990621221411143041/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=8990621221411143041&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8990621221411143041'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8990621221411143041'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/el-ultimo-fin-de-semana-iii.html' title='El último fin de semana III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-1334388233628370017</id><published>2009-08-19T13:37:00.001+02:00</published><updated>2009-08-19T13:38:29.627+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>El último fin de semana II</title><content type='html'>El sábado por la tarde tomé una decisión. Se acabaron las noticias, llevaba una semana entera siguiendo los informativos minuto a minuto. Bueno, en realidad llevaba ya casi diez años, los que estaba trabajando como periodista, pero en los últimos días mi dependencia informativa se había acentuado y opté por darme un respiro. Por otro lado la situación de Estados Unidos y la epidemia del Virus R (la verdad es que el nombre me sonaba cada vez peor) me empezaba a preocupar seriamente. Puede sonar poco humanitario, pero si trabajas en un medio de comunicación y se produce un suceso, la regla es ‘cuanto más grave, mejor’. Es así de crudo. Al fin y al cabo era nuestra labor de cada día y, como le ocurre a un médico en la UCI de un hospital, el sufrimiento ajeno se convierte en una rutina. Así había sido desde el principio con la crisis de Los Ángeles, pero algo estaba cambiando. Ahora, cuando sintonizaba la radio para escuchar la última hora una parte de mí decía, que esto se acabe ya, que sólo haya sido un gran susto. Y el problema radicaba en que la situación no mejoraba sino que inevitablemente iba a más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cogí un libro y me planté en la playa. Estaba bastante cansado por la falta de sueño de días anteriores, lo que me llevó a dormirme sobre la toalla, algo que en la vida me había sucedido. Lo cierto es que me cuesta mucho dormir si no estoy en una cama, los ojos se me abren involuntariamente cuando viajo en tren o avión, y la televisión o la pantalla del cine son como la cafeína para mí. Pero el sueño me venció y pasé la tarde echado en la playa, con una fina película de arena cubriéndome poco a poco a causa del viento. Cuando una llamada del teléfono móvil me despertó estaba atardeciendo y el cuerpo me ardía. No tenía sombrilla ni me había puesto protector solar, así que el sol me había quemado como a una salchicha. La llamada era de mis amigos, que querían salir esa noche de fiesta por una playa cercana. Quedé para cenar con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eran Pablo, Quique y Javi, mis amigos de toda la vida, con los que últimamente quedaba menos de lo que quería. Ninguno, afortunadamente, era periodista; otro incentivo. Lo que no pude evitar fue que desde que comienzo la cena me preguntaran qué sabía de Estados Unidos. Y la verdad es que aunque entonces les hubiera mandado a la mierda diciendo que esa noche no se hablara del tema, un avispado vendedor nos lo puso literalmente en la cara. &lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoviMMK-lXI/AAAAAAAAACI/fVIY0ts8eLk/s1600-h/mask19.jpg"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, cuando terminamos de cenar nos acercamos a una zona de bares de Los Alcázares (en la ribera del Mar Menor) y cuál fue nuestra sorpresa al ver a un montón de gente, sobre todo extranjeros, con mascarilla. La llevaban grupos que paseaban por la calle, aunque abundaba más dentro de los bares. Preguntando descubrimos que un joven subsahariano había tenido la genial idea de hacerse con un cargamento de mascarillas médicas y venderlas en el paseo al grito de “¡Virus Protección!” por un euro. Seguro que el primero que compró uno lo hizo de broma, pero la idea triunfó como si se tratara de abalorios luminosos en Nochevieja. Algunos estaban personalizados por los propios compradores con letras o dibujos hechos con pintalabios. Otros se limitaban a llevarlos sobre el pelo a modo de sombrero o colgados del cuello. Hasta vimos a un borracho cantando en plena pista de baile con dos mascarillas, una en cada oreja. Y todo sin que las autoridades hubieran dicho nada, sin advertencias ni consejos sobre cómo combatir la extraña enfermedad. Era demencial.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-1334388233628370017?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/1334388233628370017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=1334388233628370017&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1334388233628370017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/1334388233628370017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/el-ultimo-fin-de-semana-ii_19.html' title='El último fin de semana II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-298354511969500269</id><published>2009-08-18T13:33:00.002+02:00</published><updated>2009-08-18T13:36:04.087+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>El último fin de semana</title><content type='html'>&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El sábado me desperté temprano, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;maldiciendo&lt;/span&gt; al técnico del aire, al calor, al sol y a todos los elementos. A las nueve de la mañana comencé a llamar por teléfono a Marcos, pero no lo cogió. Llamé también a su empresa y me &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;respondieron&lt;/span&gt; que no sabían nada de él. Por un momento llegué a pensar que me había podido robar y escapar con el botín, pero tras hacer un breve recorrido por el apartamento me puse a reírme mí mismo. ¿Qué me iba a quitar?&lt;br /&gt;Salí a la terraza a refrescarme. Si algo bueno tenía mi pequeña casa era su terraza, de tamaño equivalente a la vivienda, unos cincuenta metros cuadrados, en el quinto piso de uno de los dos bloques de edificios de un recinto. Había colocado un pequeño toldo, varias tumbonas, sillas, una gran mesa redonda y la inevitable barbacoa que apenas utilizaba. Era el lugar perfecto para pasar la mayor parte del año en Murcia, aunque en verano reducía &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;considerablemente&lt;/span&gt; el horario, y su uso sólo era apto desde las ocho de la tarde a las 11 de la mañana. Además, estaba totalmente descubierta y tenía otros cinco pisos por encima, por lo que no proporcionaba mucha intimidad. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;Mientras me fumaba un cigarrillo vi pasar al portero por el recinto de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;urbanización&lt;/span&gt;. Iba de aquí para allá arreglando los jardines. Bajé rápidamente a preguntarle por el técnico del aire pero me dijo que no lo había visto. Había estado hasta las nueve de la noche trabajando por culpa de la rotura de una de las vallas, se quejó, y nadie vino a entregarle las llaves de mi casa.&lt;br /&gt;Perplejo, pero sin posibilidad de saber qué había pasado, ya que Marcos seguía sin contestar, decidí olvidar el tema al menos durante el fin de semana, que tenía libre, y marcharme a la playa. Me fui a La Manga del Mar Menor, donde tienen mis padres su casa de veraneo. Se trata de una profunda legua de arena que parte desde el sur, en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Cartagena&lt;/span&gt;, y recorre unos veinte kilómetros hasta hundirse finalmente en el agua muy cerca del municipio de San Pedro del &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;Pinatar&lt;/span&gt;, en la frontera con la provincia de Alicante. Así, encierra una laguna salada conocida como el Mar Menor, y permite que los miles de turistas que la invaden en verano disfruten de dos mares por el precio de uno, el Menor y el &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Mediterráneo&lt;/span&gt; (conocido allí, como no podía ser de otra forma, como el Mayor). Muchos la consideran un engendro de hormigón y como atentado a la naturaleza no tiene precio (las casas están &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;literalmente&lt;/span&gt; pegadas al mar), pero a mí me gusta por esa misma razón, por lo absurdo de su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;planificación&lt;/span&gt; y sobre todo por el aspecto que tiene en invierno, cuando apenas residen un centenar de propietarios de comercios y tiene un aspecto fantasmal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De camino, escuchando la radio en el coche, la crisis de Los Ángeles parecía sobrepasar ya los límites geográficos de su nombre. Como había confirmado el Ejército, la ciudad había sido arrasada pero los problemas seguían en su interior, con bandas que, pese al fuego de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;pomposamente&lt;/span&gt; denominada Operación Castigo Divino, surgían de las ruinas para proseguir su enconada e incomprensible lucha contra los soldados. Además, los focos de la infección del Virus R se extendían por todo el país. La oscuridad informativa, como denominaban los medios de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;comunicación&lt;/span&gt; a la política de censura informativa del Gobierno americano en las zonas afectadas, se había extendido a los estados de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Washington&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Oregón&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;Idaho&lt;/span&gt;, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Utah&lt;/span&gt;, Nevada y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Arizona&lt;/span&gt;. También habían surgido focos importantes en Texas y otros aislados en hospitales y bases militares de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;York&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Washington&lt;/span&gt;. Acerca de esos lugares no se podía informar. El Ejecutivo de Barack Obama ya no utilizaba la excusa de la seguridad de los periodistas, sino que afirmaba que la crisis se había convertido en un asunto de seguridad nacional. Los agentes del Gobierno habían actuado en las sedes de diversas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;televisiones&lt;/span&gt; en Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;York&lt;/span&gt;, por la difusión de imágenes prohibidas. La dificultad para difundir los vídeos era extrema pues los servicios &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;gubernamentales&lt;/span&gt; se habían esforzado especialmente por interrumpir el tráfico en Internet y bloquear el envío de mensajes multimedia a través de móviles. La postura de la Casa Blanca era calificada como muy &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;preocupante&lt;/span&gt; por parte del resto de líderes mundiales y la Unión Europea era especialmente crítica, pues España no había sido el único país en recibir viajeros americanos infectados antes del fin de los vuelos a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;Norteamérica&lt;/span&gt;. Reclamaban información sobre la naturaleza del virus y su forma de propagación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El informativo de mediodía de la Cadena Ser, que escuché en la playa, adelantó que el paciente infectado descubierto en Barajas había fallecido en el hospital, lo que lo convertía en la primera víctima mortal del Virus R en España. El resto seguía en cuarentena.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-298354511969500269?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/298354511969500269/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=298354511969500269&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/298354511969500269'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/298354511969500269'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/el-ultimo-fin-de-semana.html' title='El último fin de semana'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7928410047446471419</id><published>2009-08-16T16:02:00.003+02:00</published><updated>2009-08-18T13:43:36.641+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Quinto día, la duda III</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoqT13h2iNI/AAAAAAAAAB4/fvIEcQToS_c/s1600-h/risk.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5371268059241023698" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 240px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoqT13h2iNI/AAAAAAAAAB4/fvIEcQToS_c/s320/risk.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;La noche del viernes, una de esas tórridas y solitarias veladas murcianas de finales de julio y comienzos de agosto, quedé con varios amigos para jugar una partida de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;Risk&lt;/span&gt; tomando unas copas. Jugaríamos en casa de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;Juanjo&lt;/span&gt;, y vendría Pepe, el jefe de Deportes de mi periódico y mi compañero Fernando. El propietario de la vivienda era el único de nosotros que no trabajaba en El Faro, aunque lo había hecho hace unos años, y eso hacía prever una partida cargada de comentarios sobre la profesión, ya que los periodistas somos conocidos por nuestra dificultad para desconectar del trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, esa noche el tema estrella, muy a mi pesar, fue el espectáculo que armé en el periódico con mi teoría sobre los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Para empezar, me llevé un susto de muerte al llegar a casa de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Juanjo&lt;/span&gt;. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Vivía &lt;/span&gt;en un pequeño apartamento cercano al mío, ubicado en un bloque de casas sociales, aunque recientemente reformado. Cuando subí las escaleras del primer piso obervé que la puerta estaba abierta pero no había ni luz ni ruido alguno en su interior. Al cruzar la entrada se produjo un ruido a mi espalda y en ese momento encendieron la luz del pasillo y un hombre apareció corriendo escaleras abajo en mi &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;dirección&lt;/span&gt;. Tenía la cara totalmente blanca, la ropa rasgada y manchas rojas en el cuello y sobre la camiseta. Me quedé petrificado, mirándolo venir, mientras a mi espalda escuché el &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;característico&lt;/span&gt; sonido de una cámara digital. Diez minutos después &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Juanjo&lt;/span&gt;, Fernando y Pepe (el supuesto zombie convenientemente maquillado) seguían riéndose de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nos lo has puesto a huevo- exclamaba Pepe, aún con restos de polvos de talco en la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me apetecía seguir con el tema pero ellos se encargaron se mantenerlo vivo durante toda la noche. Sólo a la mitad de la partida, cuando mis ejércitos azules se veían acorralados en Australia, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;Juanjo&lt;/span&gt; dijo algo que tenía alguna clase de sentido:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Mira Pedro, no lo voy a negar, la verdad es que llevo días pensando lo mismo que tú y hay que reconocer que has sido valiente al proponerlo en un periódico, eso lo reconozco- inició su alocución a la vez que se liaba un pitillo- Pero llegó un momento en que me dije: ¿Cómo que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;zombies&lt;/span&gt;? Los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;zombies&lt;/span&gt; son un invento humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Pepe se le escapó una risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro, mirad- prosiguió- En todas las películas de muertos vivientes los humanos tienen que enfrentarse a un enemigo desconocido, que tardan mucho tiempo en comprender y que sólo combaten realmente cuando están totalmente rodeados. Ningún protagonista dice al ver levantarse a &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;un&lt;/span&gt; hombre a pesar de estar molido a tiros: ¡&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Joder&lt;/span&gt;, es un zombie!¡Ya tenemos otra plaga! Y es que ya sea una película antigua o moderna, los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;zombies&lt;/span&gt; aparecen siempre por primera vez, nadie sabe que son muertos vivientes hasta que ya es demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Juanjo&lt;/span&gt; le dio una calada a su &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;cigarillo&lt;/span&gt; recién encendido y nos miró sabiéndose el centro de atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puede que los mismo protagonistas de esa película puedan mantener una &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;conversación&lt;/span&gt; sobre hombres lobo y vampiros, por que son &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;mostruos&lt;/span&gt; que forman parte de la cultura popular. Todos conocen sus poderes y sus puntos débiles. Pero en las &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;pelis&lt;/span&gt; de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_19"&gt;zombies&lt;/span&gt; los muertos vivientes son una novedad, aunque siempre sean iguales. Sólo así son un verdadero peligro para la humanidad, sólo mientras la gente no sepa que ese tipo pálido que se acerca tambaleándose ya no es tu padre o el viejo cartero, sino un cadáver al que hay que pegar un tiro a la cabeza. Y qué país mas conocedor de la cultura de los &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_20"&gt;zombies&lt;/span&gt; que Estados Unidos. Bueno -continuó- no sé qué demonios está pasando en Estados Unidos pero sea lo que sea no son &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_21"&gt;zombies&lt;/span&gt;. Será algo que no conozcamos, algo que no hayamos inventado ya como argumento de películas de terror para adolescentes. Si es realmente peligroso será desconocido. Eso es al menos lo que yo pienso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces tiró los dados y sacó dos unos que provocaron una carcajada general. El resto de la noche transcurrió lentamente mientras &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_22"&gt;fantaseábamos&lt;/span&gt; sobre qué clase de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_23"&gt;zombies&lt;/span&gt; estaban atacando Estados Unidos. Pepe dijo que no podían ser los tradicionales de 'El día de los muertos vivientes' de Romero, demasiado lentos para resultar peligrosos. Fernando optaba por los de la serie de '28 días después', que en realidad no eran muertos vivientes propiamente dichos sino enfermos de alguna variedad de rabia que les hacía atacar a otras personas. Éstos últimos eran muy rápidos y contagiaban la enfermedad casi de forma instantánea. Los más modernos de 'El amanecer de los muertos' eran la opción de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_24"&gt;Juanjo&lt;/span&gt;, rápidos también, pero genuinamente muertos y, por tanto, más difíciles de eliminar.&lt;br /&gt;La realidad me &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_25"&gt;dio&lt;/span&gt; una buena bofetada esa noche al volver a mi apartamento. El aire acondicionado, que a la vista parecía instalado, ya que la consola estaba en la pared y el mando sobre las instrucciones en la mesa del comedor, no funcionaba. Al parecer Marcos se había marchado sin terminar el trabajo y ni siquiera me había llamado. Era demasiado tarde para volver a mi refugio de montaña así que me quedé allí y dormí &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_27"&gt;completamente&lt;/span&gt; desnudo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7928410047446471419?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7928410047446471419/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7928410047446471419&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7928410047446471419'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7928410047446471419'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/quinto-dia-la-duda-iii.html' title='Quinto día, la duda III'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoqT13h2iNI/AAAAAAAAAB4/fvIEcQToS_c/s72-c/risk.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-5508428068288401719</id><published>2009-08-14T19:26:00.003+02:00</published><updated>2009-08-14T20:21:55.808+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Quinto día, la duda II</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: georgia;"&gt;Cuando regresé a la redacción, el suceso del aeropuerto de Barajas ya se &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;habí&lt;/span&gt;a hecho público. Es más, era la noticia de apertura del todas las ediciones virtuales de los periódicos españoles. Resultaba &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;comprensible&lt;/span&gt;. Si yo tenía un testigo, el técnico del aire, los reporteros de Madrid tenían 200 (los pasajeros del vuelo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;Dallas&lt;/span&gt;) y varios centenares más que estaba en la sala de llegadas cuando &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;arribó&lt;/span&gt; el avión.&lt;br /&gt;El Ministerio del Interior y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;AENA&lt;/span&gt; reconocían que se habían producido disparos, aunque negaban que hubiera heridos. Eso no cuadraba con la asistencia de medios médicos en el lugar tras el tiroteo, pero al haber acontecido en una zona de seguridad del aeropuerto, no había forma de confirmarlo. El Gobierno informaba de la detección de un pasajero con síntomas de infección del &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;virus&lt;/span&gt; de Los Ángeles (no definía qué &lt;span class="blsp-spelling-corrected" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;síntomas&lt;/span&gt; eran), el cual había sido trasladado, a pesar de su oposición (de ahí los tiros), a un hospital militar de Madrid. Junto a él habían sido puestos en cuarentena, en el mismo centro hospitalario, los pasajeros que los acompañaban. Es decir, pensé yo, aquellos que no lograron salir cuando se produjo la estampida.&lt;br /&gt;La rueda de prensa del Consejo de Ministros, la última del mes de julio, también resultó muy fructífera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;informativamente&lt;/span&gt; hablando. La vicepresidente María Teresa de la Vega compareció para anunciar la puesta en marcha de un plan sanitario especial para afrontar la crisis americana. El plan incluía una serie de medidas negociadas en contactos telefónicos por las autoridades sanitarias europeas. Se trataba, sin embargo, sólo de una primera fase, ya que los socios de la Unión Europea se reunirían la semana siguiente para acordar un programa común. España, anunció la vicepresidente, se había ofrecido para acoger la cumbre.&lt;br /&gt;De la Vega informó de que a partir del mismo viernes aumentarían los controles en aeropuertos, puertos y fronteras terrestres exteriores de la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;UE&lt;/span&gt;. Respecto a los vuelos con Estados Unidos, nuestro país había decidido suspender &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;temporalmente&lt;/span&gt; las operaciones aéreas, y sólo cruzarían el Atlántico aviones militares y del Gobierno. La vicepresidente justificó esta decisión no sólo por los sucesos ocurridos en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Norteamérica&lt;/span&gt;, sino también por la actitud del Gobierno americano, que al parecer no estaba informando de forma adecuada a los aliados europeos.&lt;br /&gt;El parte de noticias se completaba con novedades alarmantes en Estados Unidos. El Ejército había 'liberado' Los Ángeles (si bien las imágenes mostraban otro participio, como arrasado) pero surgían nuevos focos de infección por toda California y los estados vecinos. La enfermedad, denominada &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;oficiosamente&lt;/span&gt; como Virus R, por su parecido a la tradicional rabia, había sido detectada también en algunos hospitales de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Washington&lt;/span&gt; y Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;York&lt;/span&gt;, convenientemente acordonados y puestos en cuarentena. La zona de exclusión a periodistas se ampliaba rápidamente de California a Arizona, Nevada, el estado de Washington, Oregón y Nuevo México. Los corresponsales desplazados se quejaban del oscurantismo de las fuentes oficiales (ya casi exclusivamente el Ejército) y apenas podían obtener los testimonios de los refugiados.&lt;br /&gt;A la hora de diseñar la portada del periódico volvieron las dudas de la mañana. Una vez más me arrepentía de no haber afrontado mejor la discusión con el director. Estaba cada vez más convencido de que tenía razón y era vital publicarlo, no tanto por la competencia con otros medios sino para informar a la población. Sin embargo, no había nada que hacer, el director había sido muy estricto en sus indicaciones y yo, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;lamentablemente&lt;/span&gt; tenía que reconocerlo, no confiaba tanto en mi teoría como para arriesgar el trabajo por ella.&lt;br /&gt;Lo que sí hice fue llamar otra vez a mi hermana y advertirle de lo grave de la situación, rogándole que volviera cuanto antes. Mi madre también la había llamado, pero sólo había obtenido la promesa de que tendría cuidado y que no prolongaría su viaje más de lo planeado.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-5508428068288401719?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/5508428068288401719/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=5508428068288401719&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5508428068288401719'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5508428068288401719'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/quinto-dia-la-duda-ii.html' title='Quinto día, la duda II'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-7481564441127101183</id><published>2009-08-13T19:38:00.004+02:00</published><updated>2009-08-13T21:05:03.973+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Quinto día, la duda</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoRjkPrZdRI/AAAAAAAAABE/vJBgSLbpbxg/s1600-h/huelgabarajas.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 214px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5369526130067469586" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoRjkPrZdRI/AAAAAAAAABE/vJBgSLbpbxg/s320/huelgabarajas.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Nunca he sido una persona muy segura de sí misma. Es fácil que en una discusión acabe tomando los argumentos de la parte contraria, y no recuerdo, como muestra de mi débil determinación, una disputa verbal con una mujer en la que haya terminado llevando la razón.&lt;br /&gt;Por eso salí del despacho abrumado y sin saber qué decir. El resto del la mañana la pasé en el periódico organizando la edición, pero como a kilómetros de distancia de mis compañeros y de las noticias que llegaban de Estados Unidos.&lt;br /&gt;A la hora de comer recibí la llamada del técnico del aire acondicionado. Me dijo que podía ir sobre las cuatro a mi casa. Habían pasado varias semanas desde que me prometió, por primera vez, que me colocaría el aparato y ahora que por fin acudía me fastidiaba la hora de la comida. Lo recibí en bermudas y camiseta corta, mi uniforme oficial en el horno veraniego de mi apartamento en la ciudad. De sus continuos retrasos semanas atrás no tenía excusas, aunque tampoco parecía necesitarlas, pero sí que fue muy preciso en lo concerniente a lo que le había sucedido desde el miércoles (el último día que me anuló la instalación del aire). Tuvo la consideración de sentarse en el sofá de mi comedor, pedir una bebida ("preferiblemente cerveza") y narrarme su aventura minuto a minuto. Su llamaba Marcos y estaba demasiado gordo para desempeñar un trabajo en el que con frecuencia debía subir tejados y colgarse de balcones. Sudaba a mares, dejando en su mono caqui marcas blancas bajo los sobacos y el pelo oscuro, igualmente mojado, se le pegaba a la sien mientras empinaba su (mi) cerveza.&lt;br /&gt;- El miércoles no pude venir, y sabes que me sabe mal, porque adelantaron el vuelo de mi hermana- comenzó a explicar- Tenía que volver mañana de Estados Unidos, está haciendo un curso en Tejas, ¿sabes?&lt;br /&gt;Era consciente de que al citar el país de procedencia había despertado mi interés, y procedió a recrearse en el talento de su hermana.&lt;br /&gt;- Porque ¿sabes? Mi hermana siempre ha sido una chica muy espabilada. Terminó la carrera en Inglaterra y después le concedieron un máster en Estados Unidos, ¿qué te parece?&lt;br /&gt;Descubrió mi gesto de cansancio y continuó con la historia:&lt;br /&gt;- Bueno, con la que se ha liado en Estados Unidos le aconsejaron que debía regresar antes, la embajada directamente- Marcos dijo esta última frase acercándose a mí y rebajando el volumen, como si alguien nos estuviera escuchando- Ellos le tramitaron el cambio porque decían que Tejas ya no era un estado seguro y le cogieron un vuelo para el miércoles. Así que me planté en Barajas para recibirla pero lo anularon en el último momento y le dijeron que viajaría el jueves. Y nada, al día siguiente otra vez de Murcia a Madrid y vuelven a retrasar el vuelo. Al parecer necesitaban los aviones y las pistas para transportes especiales que estaban haciendo desde California.&lt;br /&gt;Marcos volvió a inclinarse hacia mí para revelarme sus averiguaciones sobre los vuelos. Su aliento, todo sea dicho, era poco apto para confesiones íntimas.&lt;br /&gt;- Y esta mañana, por fin, he podido recogerla y ¡se ha montado una en el aeropuerto! Los pasajeros que llegaban desde fuera de la Unión Europea tienen ahora que pasar unos controles 'que pa qué' y mi hermana me ha dicho que se han formado unas colas larguísimas frente a las casetas de la Guardia Civil, con la gente protestando. Y fuera la cosa no estaba mejor, la sala de llegadas internacionales estaba repleta, todo el mundo dando empujones, y cuando ha salido mi hermana se ha liado la buena. Desde atrás los pasajeros estaban empujando y se apelotonaban en las puertas de salida. Yo veía a mi hermana forcejeando por avanzar, así que me ha acercado a ayudarla, aunque fuera apartando a la gente, y en ese momento, lo juro por mi madre, se han oído unos tiros de pistola dentro, al otro lado de la puerta.&lt;br /&gt;- ¿Disparos? ¿Seguro?- le pregunté, ahora interesado profesionalmente.&lt;br /&gt;- Te lo juro, he estado a punto de llamarte. Le he dicho a mi hermana que tenía un cliente periodista y que se iban a enterar las autoridades. Porque después de los tiros la gente ha empezado a salir disparada, empujándose los unos a los otros. Incluso me han tirado al suelo.&lt;br /&gt;En ese momento me mostró una herida que tenía en el codo, con un pequeño vendaje.&lt;br /&gt;- ¡Sí! Un bestia me ha tirado al suelo y he visto venir una muchedumbre hacia mí. Menos mal que me he podido levantar y acercarme a una pared. Enseguida se ha llenado todo de policías y de médicos de urgencias, que han cerrado la puerta de llegadas y han dicho que no salía nadie más si no era en fila india, ¿te lo puedes creer? Eso sí, allí nadie decía nada, ni información ni nada. Mi hermana dice que podemos poner una denuncia... Buff, con tanta tensión ahora tengo un dolor de cabeza de mil demonios.&lt;br /&gt;Le dije que tenía que irme a trabajar, y que cuando terminara de instalar el aire que le dejara las llaves del piso al portero. Lo cierto es que me fui al periódico antes de la hora, pero es que estaba ansioso por saber si se había hecho ya público lo de Barajas. Igual teníamos una exclusiva.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-7481564441127101183?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/7481564441127101183/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=7481564441127101183&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7481564441127101183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/7481564441127101183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/quinto-dia-la-duda.html' title='Quinto día, la duda'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoRjkPrZdRI/AAAAAAAAABE/vJBgSLbpbxg/s72-c/huelgabarajas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-6428908920176124340</id><published>2009-08-12T19:22:00.003+02:00</published><updated>2009-08-13T00:15:37.683+02:00</updated><title type='text'>Quinto día, la teoría</title><content type='html'>El director me contempló perplejo tras sus finas gafas de diseño. Aguardó unos instantes antes de responder, aunque en esta ocasión no parecía dominar la situación, o al menos eso pensé al observar como su ojo izquierdo pestañeaba de forma compulsiva. Se pasó la mano por el cuero cabelludo (que tenía totalmente rapado) y se detuvo al llegar a la gafas. Se las quitó, las limpió, trató sin éxito de dejar de pestañear y por fin habló:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué has dicho?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Traté de explicarlo de forma diferente, aunque al final repetí lo mismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Son &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿&lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;Zombies&lt;/span&gt;?- replicó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí, &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿&lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Zombies&lt;/span&gt;?- insistió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Sí... &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¿&lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;Zombies&lt;/span&gt;?!- preguntó una vez más, acelerando el ritmo del pestañeo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno...- tosí &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;nerviosamente&lt;/span&gt; antes de poder seguir-creo que son &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;zombies&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡¡¡&lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;Zombies&lt;/span&gt;!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no preguntaba, sólo exclamaba, y sus gritos podían escucharse, sin ninguna duda, en toda la redacción. Me apreté contra el sillón, como si el torrente de su voz me fuera a llevar por delante. Se lamentaba de su mala suerte, del exceso de confianza que nos había dado, de que era la única persona cuerda del periódico...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Me cago en mi madre Pedro- dijo al terminar su &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-corrected"&gt;retahíla&lt;/span&gt;- Cuando os dije que &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-corrected"&gt;insistierais&lt;/span&gt; en el tema de Los Ángeles y que los &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-corrected"&gt;exprimierais&lt;/span&gt; hasta el final no me refería a que había que inventar teorías absurdas. &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;Dejaos&lt;/span&gt; de tonterías, basta con la información que llega, que ya es bastante espectacular. No os pido que penséis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese fue su broche de oro, una frase que acostumbraba a decirnos cuando no nos limitábamos a hacer lo que ordenaba. Por mi parte, estaba bastante asustado por su reacción, pero no había entrado a su despacho para quedarme callado, en cualquier caso ya me consideraba un demente por lo que le había planteado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No tengo la certeza de que sea así- comencé a explicarme aprovechando que volvía a limpiar las gafas- pero todo apunta a esa explicación. Para empezar, una ciudad que se vuelve &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;completamente&lt;/span&gt; loca, hasta tal punto que el Ejército de Estados Unidos la cerca y termina &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;bombardeando&lt;/span&gt;. Algo muy grave tiene que estar pasando allí para que un gobierno democrático utilice la fuerza de forma tan desmedida contra su propia gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Respiré y miré aún con dudas a mi interlocutor. Puede que fuera el cansancio, pero parecía dispuesto a seguir escuchando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Después el virus. No sabemos qué es, parece que ni los americanos lo saben, pero se transmite de forma rápida y en un entorno de violencia salvaje, como la rabia. Las autoridades... el mismo presidente Obama ha recomendado no acercarse a los infectados porque pueden ser peligrosos. Y además están las primeras noticias de casos de canibalismo, en sólo una semana, lo que no se puede justificar por la falta de víveres. Lo dice hoy el &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;New&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;York&lt;/span&gt; Times en su portada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me levanté del sillón para sacar una fotografía impresa en papel que tenía guardaba en el bolsillo. La abrí &lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;cuidadosamente&lt;/span&gt;, pues llevaba toda la semana en mi pantalón y comenzaba a desgajarse, y se la mostré. Era la imagen del helicóptero de rescate, la primera foto que habíamos visto en el periódico de la crisis de Los Ángeles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La foto nos gustó desde el principio, era &lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;impactante&lt;/span&gt;- proseguí- No la había vuelto a ver desde el lunes, porque cada día nos inundan con nuevo material, cada vez con más fuerza. Pero anoche, al llegar a casa, tras &lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-corrected"&gt;oír&lt;/span&gt; el discurso de Obama y sus advertencias sobre los infectados le eché otro vistazo. Fíjate en sus rostros, mira cómo corren hacia el helicóptero, mira los ojos de la la niña...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Me estás diciendo que estas personas son muertos vivientes?- intervino finalmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Eso creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y lo querrás publicar- me preguntó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Por supuesto, es cuestión de días que toda la prensa lo diga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues muy bien- dijo poniéndose otra vez las gafas y &lt;span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-error"&gt;recostándose&lt;/span&gt; en su sillón- Puede que los demás lo hagan pero nosotros no. Así que &lt;span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error"&gt;guárdate&lt;/span&gt; esta foto y todas tus estúpidas historias y &lt;span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error"&gt;ponte&lt;/span&gt; a hacer el periódico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Nada de &lt;span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error"&gt;peros&lt;/span&gt;, se acabaron las tonterías.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-6428908920176124340?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/6428908920176124340/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=6428908920176124340&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6428908920176124340'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/6428908920176124340'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/quinto-dia-la-teoria.html' title='Quinto día, la teoría'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-3917527783296596070</id><published>2009-08-11T21:28:00.002+02:00</published><updated>2009-08-11T21:36:59.953+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Quinto día, la idea</title><content type='html'>Las palabras del presidente americano fueron la chispa que hizo explotar el polvorín gestado en Estados Unidos desde el inicio de la crisis. El carismático líder fue valiente al aparecer ante las cámaras para tratar de &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;tranquilizar&lt;/span&gt; a su pueblo, precisamente cuando más lo necesitaba y a pesar de no contar con apenas información que aportar. Pero lo alarmante de su discurso y lo impreciso de sus advertencias pusieron en una paranoica alerta a la poblaciones más armada del mundo. Nosotros no lo supimos &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt;, pero al día siguiente las noticias de heridos por bala, tiroteos y auténticas matanzas, sobre todo en zonas rurales del país bastante alejadas de California indicaban que la estrategia escogida por la Casa Blanca no había sido la correcta, o quizás que no había ninguna estrategia correcta que escoger.&lt;br /&gt;Se produjeron enfrentamientos entre bandas rivales de cada ciudad, entre grupos de vecinos armados y emigrantes recién llegados del extranjero o refugiados de Los Ángeles, un origen que ya era sinónimo de apestados. Incluso vecinos que siempre se habían mirado con recelo aprovecharon para saldar cuentas. Sucedieron episodios tan absurdos como el de una balacera entre casas contiguas al más puro estilo Primera Guerra Mundial, con barricadas incluidas, en una zona residencial deprimida de &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;Chicago&lt;/span&gt;, en la que intervino una patrulla de la Policía que no supo qué hacer, si disparar contra un bando o contra el otro, y que al final fue tiroteada por los dos.&lt;br /&gt;Para colmo de desgracias para la nación más poderosa del mundo, un avión de pasajeros norteamericano se estrelló en pleno centro de &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Moscú&lt;/span&gt; cuando se aproximaba al aeropuerto de la capital rusa y se perdió el contacto con varios trasatlánticos que había partido de la Costa Oeste esa semana.&lt;br /&gt;Éste era el panorama cuando llegué el viernes a la redacción del periódico, tras una noche de pesadilla en mi nueva residencia. El mensaje de Obama me impactó realmente, porque me hizo pensar en una idea absurda que había estado cavilando durante esa semana. El fuerte viento que sopló esa noche golpeó hasta los cimientos de la casa, que crujían de forma preocupante, y no me ayudó demasiado a quitármela de la cabeza. No sabía que temía más, si el rechazo que imaginaba en mis compañeros al escuchar mi teoría o el espanto que me invadía al barajar que pudiera ser cierta. En cualquier caso no dormí mucho y tuve más tiempo del que quería para darle vueltas al tema. Supongo me podía considerar un experto en la materia, por lo menos de lo que hasta entonces se sabía (quizás 'sabía' no era el termino adecuado), debido a lo cual me sorprendió no haber atado los cabos incluso antes.&lt;br /&gt;Esa mañana, sin embargo, decidí contarlo en el periódico, por muy estúpido que sonara. Al entrar a la redacción llamé a Fernando y se lo dije. Su reacción fue más positiva de lo que esperaba. Al fin y al cabo habíamos estado expuestos a la misma avalancha de información. Poco a poco, mientras desarrollaba mi argumento, se fueron uniendo redactores que o se quedaban de piedra (puede que más por el respeto que me debían tener que por la &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;racionalidad&lt;/span&gt; de mis palabras) o bien sonreían tímidamente. Al terminar, la voz grave de Rosa, la periodista encargada de la noticias del &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;Ayuntamiento&lt;/span&gt; de Murcia, rompió de forma contundente con el clima de tensión que había generado:&lt;br /&gt;- Pedro, de todas la ideas &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;frikis&lt;/span&gt; que has tenido ésta se lleva la palma.&lt;br /&gt;Todo el corro estalló en carcajadas. Hasta yo tuve que reírme. No es que estuviera orgulloso de lo que había dicho, sabía que era una verdadera locura. Pero ahora era una locura que todos conocían y que sólo el tiempo podía demostrar o rebatir.&lt;br /&gt;Alertado por una secretaria, el director no tardó en llamarme al despacho, y menos contento que en la reunión anterior, me preguntó qué "demonios" estaba contando en la redacción.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-3917527783296596070?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/3917527783296596070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=3917527783296596070&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3917527783296596070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/3917527783296596070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/quinto-dia-la-idea.html' title='Quinto día, la idea'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-5728965727376643565</id><published>2009-08-10T17:05:00.005+02:00</published><updated>2009-08-10T21:32:07.277+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Cuarto día, tercera parte</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoA8M8HTPBI/AAAAAAAAAA8/gvUHA5cvHJo/s1600-h/alg_barack_obama.jpg"&gt;&lt;img style="TEXT-ALIGN: center; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; DISPLAY: block; HEIGHT: 237px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5368356948818476050" border="0" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoA8M8HTPBI/AAAAAAAAAA8/gvUHA5cvHJo/s320/alg_barack_obama.jpg" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;La Casa Blanca tenía la tradición de realizar un mensaje público para todos sus ciudadanos cada sábado, años atrás sólo por la radio, más tarde en televisión e incluso, como puso en marcha Barack Obama, a través de Internet. Sin embargo, ninguna intervención había levantado tanta expectación como ésta, ya que iba a ser emitida en todo el mundo. Medios de &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;comunicación&lt;/span&gt; de cientos de países se había desplazado hasta California para seguir la crisis y las palabras del popular presidente tenían en ese momento más relevancia que nunca.&lt;br /&gt;Nosotros la vimos en Televisión Española, que cortó su &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;programación&lt;/span&gt; para ofrecer el discurso y un debate especial a continuación. La conexión comenzó con el himno norteamericanos sobre imágenes históricas de Estados Unidos. Tras la canción, sin ningún otro prolegómeno ni presentación, apareció Obama, sentado en el cinematográfico despacho oval, con traje oscuro y semblante serio. Comenzó su alocución traducida por un intérprete:&lt;br /&gt;“Buenos días ciudadanos. Los Estados Unidos de América se enfrentan a la mayor amenaza en su territorio desde el ataque japonés a &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;Pearl&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Harbor&lt;/span&gt;. Y lo hacen frente a un enemigo oscuro contra el que resulta muy difícil luchar. Toda la nación observa con preocupación los tristes sucesos acaecidos en Los Ángeles y reza porque sus hermanos dejen de sufrir. El Gobierno de los Estados Unidos no es ajeno a este sentimiento y ha movilizado todos sus recursos para hacerle frente. Así será hasta que la paz vuelva a California.&lt;br /&gt;Sin embargo, el camino no será fácil y tengo que anunciar que nos esperan momentos de sufrimiento. He creado un equipo especial formado por los máximos expertos sanitarios, militares, policiales y de emergencias que ha comenzado a coordinar una operación especial desde la Casa Blanca para acabar con esta amenaza.&lt;br /&gt;Lamento anunciar que entre las decisiones que ha adoptado ya este equipo, y que resulta preciso llevar a cabo, se encuentra la declaración del estado de sitio en los estados de California, &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;Arizona&lt;/span&gt; y Nevada, así como el cierre de las fronteras con los estados vecinos.&lt;br /&gt;También hemos de realizar una &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;movilización&lt;/span&gt; general de los reservistas, para garantizar la seguridad en California y su frontera. Debido a la urgente necesidad de soldados en territorio americano, el Pentágono ha paralizado el programa de refuerzo y reemplazo de tropas en &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;Irak&lt;/span&gt; y &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;Afganistán&lt;/span&gt;, y ha iniciado un programa de &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;repatriación&lt;/span&gt; de un contingente, que por seguridad no podemos cifrar, para completar el despliegue especial en el suroeste del país.&lt;br /&gt;Tan importante como los medios que estamos movilizando es que los ciudadanos americanos cuenten con toda la información disponible, así que mi Gobierno va a iniciar una campaña masiva para advertir de los peligros y los &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;comportamientos&lt;/span&gt; que podemos recomendar tras nuestras investigaciones. Desde aquí quiero adelantar los principales mensajes de esta campaña.&lt;br /&gt;En primer lugar resulta fundamental evitar el contacto con las personas infectadas, para lo que se recomienda permanecer en casa y abandonarla lo mínimo posible. En caso de residir en alguna de las zonas en estado de sitio está &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;terminantemente&lt;/span&gt; prohibido salir del domicilio. Es muy importante que todos los ciudadanos tengan en cuenta esta advertencia porque el Ejército tiene orden de intervenir ante cualquier grupo de personas que sea visto en la calle. Abandonar el hogar para trasladarse a otro lugar resulta poco recomendable pues los atascos en carreteras se han convertido en focos de contagio y conflicto en varios puntos de California.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;En segundo lugar, el departamento de Sanidad está trabajando con un equipo reforzado de especialistas en el estudio de un virus que, tenemos evidencias muy claras, se encuentra detrás del pánico de California. No contamos por ahora con datos suficientes para definir qué clase de enfermedad causa pero sabemos que se propaga rápidamente y que hay que evitar a toda costa el contacto con los infectados. Como regla fundamental se debe permanecer alejado e incluso huir de las personas enfermas, ya que pueden llegar a comportarse de una forma muy violenta y atacar a cualquier individuo, sea amigo o desconocido.&lt;br /&gt;El Gobierno ha activado un teléfono y una página &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;web&lt;/span&gt; con más información, que puede ser consultada para cualquier emergencia, así como para informar de casos de contagio.&lt;br /&gt;Rezo a Dios para que nos ayude a afrontar este &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-corrected"&gt;desafío&lt;/span&gt; y se apiade de nuestra gran nación”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;Y entonces cundió el pánico.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-5728965727376643565?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/5728965727376643565/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=5728965727376643565&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5728965727376643565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5728965727376643565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/cuarto-dia-segunda-parte_10.html' title='Cuarto día, tercera parte'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SoA8M8HTPBI/AAAAAAAAAA8/gvUHA5cvHJo/s72-c/alg_barack_obama.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-9211384437384786740</id><published>2009-08-07T19:37:00.003+02:00</published><updated>2009-08-10T11:10:28.866+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Cuarto día, segunda parte</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SnxomLwxaOI/AAAAAAAAAA0/gNykW87Y6yI/s1600-h/14444-afterw.jpg"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5367279861120461026" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 320px; CURSOR: hand; HEIGHT: 213px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SnxomLwxaOI/AAAAAAAAAA0/gNykW87Y6yI/s320/14444-afterw.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Fernando y yo salimos del despacho del director desconcertados. Deberíamos sentirnos contentos, una subida de ventas del 20% era algo desconocido para El Faro. Y si algo necesitaba nuestro medio, agobiado por una exigua cuota de mercado, era remontar el vuelo frente a los diarios La Opinión, que nos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;cuadriplicaba&lt;/span&gt; en lectores, y La Verdad, un monstruo editorial de 100 años de historia y el periódico por excelencia de la Región de Murcia. Sin embargo, al mismo tiempo, y por lo menos en mi caso, me había implicado demasiado en el tema y ciertamente había perdido la perspectiva editorial. Las novedades que &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;publicábamos&lt;/span&gt; eran las que conocíamos y me movía más el ansia de saber que el de adelantarme a otros medios. Si éramos realistas, un periódico como el nuestro dependía por completo de fuentes externas y el interés que habíamos despertado en los lectores murcianos se podía explicar, en primer lugar, porque el tema &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;verdaderamente&lt;/span&gt; nos interesaba y, por qué no decirlo, por el enfoque sensacionalista que habíamos adoptado.&lt;br /&gt;Fernando lo resumió todo en una frase:&lt;br /&gt;- Nos estamos volviendo locos.&lt;br /&gt;La rutina informativa a la que habíamos llegado esos días pasaba por estar atentos a la publicación de la nuevas ediciones de los periódicos norteamericanos. Aunque los portales &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;actualizaban&lt;/span&gt; continuamente sus contenidos, entre las cinco y las seis de la madrugada hora estadounidense (de nueve a seis horas menos que en España, dependiendo si el reloj se encontraba en la Costa Oeste o la Costa Este &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;respectivamente&lt;/span&gt;) salían las ediciones especiales de los diarios americanos y en ese momento era cuando se publicaban los reportajes más interesantes. Justo al terminar la reunión llegaron las primeras portadas de las zonas de Nueva &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;York&lt;/span&gt; y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;Washington&lt;/span&gt;, en realidad donde estaban las principales cabeceras, y una vez más, nos dejaron en el sitio. 'Canibalismo en Los Ángeles', titulaba el USA &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Today&lt;/span&gt;. 'Denuncian ataques salvajes en California', decía por su parte el más serio &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;New&lt;/span&gt; &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;York&lt;/span&gt; Times, que sin embargo citaba en el cuerpo de la noticia testimonios de combates cuerpo a cuerpo y casos de antropofagia. La prensa estadounidense venía a confirmar lo apuntado unas horas antes por la inglesa, mucho más sensacionalista, en base a los relatos, imágenes y vídeos que llegaba de la Costa Este. En boca de los rotativos ingleses era simplemente un disparate más de la prensa amarilla, pero repetido por diarios como el Times resultaba realmente inquietante.&lt;br /&gt;El Gobierno estadounidense respondió &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt; negando estas informaciones y decretando el cerco informativo a una amplia zona de California. A partir de ese momento no podrían acceder ni medios americanos ni extranjeros, si no era acompañando a las unidades militares que el Ejército aprobara. Se trataba de una política similar a la de la Guerra de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;Irak&lt;/span&gt; aunque en suelo estadounidense, lo que la prensa del país denunció como una vulneración de la Constitución americana. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;Oficialmente&lt;/span&gt; la Casa Blanca justificaba la medida por la propia seguridad de los periodistas ya que, afirmaban, ya no podían &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;garantizarla&lt;/span&gt; sobre el terreno. Para compensar el vacío de información, suministraron imágenes grabadas por los propios militares que parecían sacadas de la Operación Libertad Duradera (la invasión americana de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Irak&lt;/span&gt;). Consistían en secuencias de bombardeos desde aviones o helicópteros, con la pantalla de infrarrojos enfocando el objetivo que después estallaba en mil pedazos, o salvas de artillería y soldados avanzando.&lt;br /&gt;La mejor información, por contra, la aportaban los ya millones de refugiados que abandonaban los alrededores de Los Ángeles en dirección al norte, San Francisco, al oeste, Nevada y &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;Arizona&lt;/span&gt;, e incluso hacia el sur, a México. La &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;CNN&lt;/span&gt; retransmitía en directo el lento discurrir de las caravanas de coches y las declaraciones de ciudadanos que habían huido con los puesto ante los rumores de ataques de hordas salvajes, pues el término bandas o pandilleros se quedaba corto. Esos grupos, al parecer, acaban con todo lo que se encontraban. Eran muy numerosos y no tenían piedad. Algunos de los refugiados estaban heridos y cuando los periodistas les preguntaban por qué no habían recibido atención médica aseguraban que el Ejército estaba trasladando a todos los heridos a hospitales de campaña militares, separándolos de sus familias y sin dar explicación alguna, así que preferían evitar a los médicos. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;Para las diez de la mañana (hora estadounidense) el presidente Barack Obama tenía programada una rueda de prensa en la que explicaría cómo avanzaban los acontecimientos y las medidas que iba a tomar su gobierno. Mientras tanto, fuentes sanitarias descartaban que la nación estuviera sufriendo una epidemia de Gripe A y añadían que investigaban en sus laboratorios centrales de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;Washingthon&lt;/span&gt; con la cepa de un nuevo virus de origen africano, el posible causante del pánico de Los Ángeles.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-9211384437384786740?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/9211384437384786740/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=9211384437384786740&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/9211384437384786740'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/9211384437384786740'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/cuarto-dia-segunda-parte.html' title='Cuarto día, segunda parte'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SnxomLwxaOI/AAAAAAAAAA0/gNykW87Y6yI/s72-c/14444-afterw.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-2282897040142571599</id><published>2009-08-05T22:35:00.000+02:00</published><updated>2009-08-05T22:36:22.020+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Cuarto día</title><content type='html'>Esa noche tuve una pesadilla digna de los acontecimientos del día anterior. Bajaba corriendo por unas escaleras junto a un grupo de gente. Poco a poco los iba adelantando, saltando escalones de dos en dos y pegando saltos aún más grandes. Detrás de mí las personas a las que voy adelantando caen y comienzan a gritar, como si algo les alcanzara, y yo corro todavía más rápido. Pero como suele ocurrir en esta clase de sueños las escaleras ni terminan ni llevan a ninguna parte. De pronto un crujido comienza a sonar a mi espalda, cada vez más cerca y cada vez más fuerte, sin que me atreva a dar la vuelta. Cuando el crujido era tan intenso que casi podía sentir los escalones rompiéndose a mis pies me desperté. Estaba en una habitación desconocida, grande, oscura y fresca. El sueño no continuaba, era la casa del monte, y los crujidos los provocaba un enorme ventanal de madera que golpeaba contra el marco a causa del viento.&lt;br /&gt;Miré el reloj. Eran las cinco de la mañana y la verdad es que había una buena temperatura en la habitación, hasta tal punto que por vez primera en las últimas semanas había tenido que taparme con una sábana. A pesar de todo la tensión del sueño me había hecho sudar y ahora el viento me hacía tiritar. Me resguardé bajo la fina tela y seguí durmiendo.&lt;br /&gt;Por la mañana perros, gallos y demás fauna rural me hicieron me dieron los buenos días. Lo cierto es que había dormido como nunca. Desayuné y cogí el coche para bajar a la ciudad. Los informativos echaban chispas con las revueltas de Los Ángeles. El Ejército había lanzado una ofensiva en toda regla sobre la ciudad, una vez que, se suponía, todos los civiles la habían abandonado. Según las autoridades militares, tras los bombardeos grupos especiales y blindados entrarían en la urbe para terminar de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;pacificarla&lt;/span&gt;. La verdad es sonaba espeluznante e imaginé la cara que pondría que un oyente que hubiera permanecido una semana aislado al escuchar esas noticias. Por otro lado, protestas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;multitudinarias&lt;/span&gt; comenzaban a &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;sucederse&lt;/span&gt; por todas las ciudades americanas, reclamando una solución pacífica al conflicto. Era normal, al fin y al cabo esa gente estaba viendo morir a conciudadanos, radicales o no, bajo su propio armamento. Y no ya en &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;Irak&lt;/span&gt; o &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Vietnam&lt;/span&gt; sino en suelo americano. Y por si todo eso fuera poco, la apresurada evacuación de la ciudad había provocado la propagación de la epidemia de Gripe A, según fuentes médicas, y los ingresos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;hospitalarios&lt;/span&gt; se multiplicaban entre los refugiados y el personal que había participado en el rescate, según fuentes médicas. Como había ocurrido en México meses antes se extendía poco a poco del oeste al centro del país. En España, el Ministerio de Sanidad anunció una aceleración en el programa de producción de vacunas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;antigripales&lt;/span&gt;, para empezar a suministrarlas a la población de riesgo a partir de septiembre.&lt;br /&gt;Esa mañana, antes de entrar al periódico, recibí una llamada de mi madre. Estaba preocupada por mi hermana Luisa. Había pensado, como yo, que su situación no era muy segura en Argentina, con la que se estaba liando en Estados Unidos. Por eso la había llamado para pedirle que volviera &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt;, y se había encontrado con un no rotundo, ya que Luisa llevaba meses preparando el viaje y no tenía ninguna intención de suspenderlo. Le prometí que trataría de convencerla.&lt;br /&gt;Entre el trayecto desde el monte y la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;conversación&lt;/span&gt; telefónica, llegué tarde al periódico. Fernando me esperaba a la entrada y me anunció que había reunión con el director. Esa clase de citas no me gustaban un pelo, pero yo venía de librar así que pensé que si se trataba de un fallo no era cosa mía. Sin embargo el director estaba contento. Nos invitó a sentarnos y nos echó una burlona mirada. Sabía la tensión que provocaban sus reuniones y disfrutaba retardando el momento de comenzar a hablar tras una sonrisa pícara.&lt;br /&gt;- ¡La crisis de Los Ángeles ha sido un milagro!- dijo, y se empantanó sobre su sillón para observar nuestra reacción.&lt;br /&gt;- ¿Un milagro?- pregunté.&lt;br /&gt;- Sí- respondió- Las ventas del periódico se han multiplicado desde el lunes. Según me ha dicho el director general esta mañana hemos crecido un 20% en menos de una semana. ¡Es algo milagroso!&lt;br /&gt;Fernando y yo nos miramos con cara de circunstancia.&lt;br /&gt;- ¡Enhorabuena chicos!- prosiguió- Pero ahora no hay que despistarse, quiero dedicar todo el periódico a la crisis, quiero un cuadernillo especial, central... o mejor exterior, con una gran fotografía a sábana. ¿Hay algo más que contar? Todo el mundo está hablando de Estados Unidos, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;démosle&lt;/span&gt; lo que quieren.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-2282897040142571599?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/2282897040142571599/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=2282897040142571599&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2282897040142571599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/2282897040142571599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/cuarto-dia.html' title='Cuarto día'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-8968664905191454603</id><published>2009-08-04T00:05:00.007+02:00</published><updated>2009-08-04T11:49:47.974+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Tercer día</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sndji03c4AI/AAAAAAAAAAs/gqjI4LXhqiM/s1600-h/National+Guard+Stormtroopers.png"&gt;&lt;img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365866930993160194" style="DISPLAY: block; MARGIN: 0px auto 10px; WIDTH: 296px; CURSOR: hand; HEIGHT: 320px; TEXT-ALIGN: center" alt="" src="http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sndji03c4AI/AAAAAAAAAAs/gqjI4LXhqiM/s320/National+Guard+Stormtroopers.png" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;El día siguiente debía ser de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_0"&gt;relax&lt;/span&gt;. Libraba, así que me olvidaría del periódico por unas horas, aunque los acontecimientos de las jornadas anteriores me habían dejado con ganas de volver a la redacción. Sin embargo, yo tenía mis propios problemas, aunque mucho más mundanos.&lt;br /&gt;Pese a ser un día de descanso no pude aguantar en la cama más tarde de las ocho de la mañana a causa del calor. Tenía todo un día libre por delante y opté por hacer algo que debía haber afrontado mucho antes ese verano, mudarme a casa de mis abuelos. Terminó de convencerme Sergio, el técnico del aire acondicionado, que volvió a retrasar su visita a casa por asuntos personales "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_1"&gt;urgentísimos&lt;/span&gt;". Le dije todo lo que quise y más por teléfono, pero sabía que no serviría de nada. Finalmente quedó en venir el viernes siguiente, es decir, y como ya me había acostumbrado a escuchar: "Pasado mañana sin falta".&lt;br /&gt;Mis abuelos tenían un pequeño chalé en el monte, en una pequeña cordillera al sur de Murcia que contaba con unas vistas &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_2"&gt;privilegiadas&lt;/span&gt; de la ciudad. Era una antigua villa señorial que mis abuelos habían comprado a un 'señorito' venido a menos, y estaba tan deteriorada que ni cinco años de trabajos de reforma y acondicionamiento habían terminado de arreglar. Sin duda la estructura estaba enferma, y eso era algo que durante las noches de viento o lluvia la vieja mansión insistía en demostrar, con crujidos en incluso un derrumbe parcial dos años atrás. Como consecuencia, entre las habitaciones apuntaladas y aquellas que había quedado totalmente impracticables, apenas quedaba el salón, una enorme cocina que décadas atrás había servido de casa del servicio y tres dormitorios en la planta de arriba. También había una atalaya otro piso por encima, que consistía en una zona descubierta de unos diez metros cuadrados, como era costumbre en las casas construidas a mediados del siglo pasado en esa zona de Murcia. El ático y la agrietada terraza de la entrada, resguardada por varios plátanos, eran los mayores atractivos de la villa. Por contra, su difícil acceso, a unos veinte minutos de Murcia, y los años, eran las razones por las que mis abuelos apenas la utilizaban y menos ahora, en pleno verano. Por mi parte, con las largas jornadas de trabajo en el periódico igual me valía mi apartamento en el centro que la decrépita mansión, pero la fresca brisa del monte terminó de decidirme. Llamé a mi amigo Enrique, que estaba de vacaciones y contaba con un estupendo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_3"&gt;monovolumen&lt;/span&gt;, y metí todo lo que pude para pasar al menos un mes en el monte, mientras remitía el calor.&lt;br /&gt;Aproveché también para llamar a mi hermana y preguntarle cómo le iba el viaje. Por alguna razón me preocupaba que estuviera en Argentina, pese a que los sucesos se estaban produciendo a miles de kilómetros al norte. A excepción de algún periódico que habían podido leer, no tenían mucha idea de lo que pasaba en Los Ángeles. Normal cuando llevas dos semanas recorriendo la &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_4"&gt;Patagonia&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;Pasé el resto del día acomodando las cosas, limpiando y jugando a la consola con Enrique en la fresca terraza de la villa. Fernando me llamó al anochecer, pero antes de que me pudiera contar las "novedades" que se habían producido ese día tuvo que colgar ante los gritos el director. Por eso, una vez se hubo marchado mi amigo, me acerqué a cenar a un pequeño bar del lugar y casi ni probé bocado mirando las noticias de la noche en la televisión. El Gobierno americano había perdido el contacto con el interior de la ciudad, ya no funcionaban los aeropuertos (y eso que había uno de los Marines en pleno centro) y se había declarado el estado de sitio en todo el sur de California. Enormes columnas de coches trataban de huir de la zona por las colapsadas autopistas, mientras el Ejército, &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_5"&gt;literalmente&lt;/span&gt; dijo el presentador, "no podía contener los ataques de las bandas de agitadores". Las imágenes que emitía el informativo de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_6"&gt;TVE&lt;/span&gt;1, que dedicó casi la mitad de sus 45 minutos al tema, eran aterradoras. La ciudad ardía y los helicópteros de las cadenas de noticias captaban ataques en masa a comisarías, hospitales o el mismo Rose &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_7"&gt;Bowl&lt;/span&gt;, un estadio de casi 100.000 plazas donde parecían haber instalado un enorme hospital de campaña. California necesitaba refuerzos y si la televisión no engañaba, medio Ejército &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_8"&gt;estadounidese&lt;/span&gt; se dirigía a la zona, incluidos tanques y helicópteros.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:georgia;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;div&gt;Si los vídeos eran &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_9"&gt;impactantes&lt;/span&gt;, más increíbles eran los testimonios de los supervivientes que había logrado dejar la ciudad. Algunos hablaban de ataques de grupos salvajes, como si de una guerra civil africana se tratara, golpeando e incluso mordiendo a las víctimas. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_10"&gt;Exagerados&lt;/span&gt; o no, los refugiados que contaban estas historias tenían pruebas en forma de heridas, algunas bastante graves, que daban valor a sus testimonios.&lt;br /&gt;Me marché a casa sin saber qué pensar. Mientras preparaba mi habitación recibí una llamada de Fernando.&lt;br /&gt;- Oye, ¿no has visto el mensaje que te he enviado? ¿Has entrado al correo?&lt;br /&gt;Le dije que estaba totalmente desconectado en plena sierra.&lt;br /&gt;- Tienes que ver esto. Es un vídeo &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_11"&gt;flipante&lt;/span&gt;, te lo mando al móvil.&lt;br /&gt;En pocos minutos lo recibí, y dado que era mi primera noche en una casa sacada de los relatos de terror, no debería haberlo abierto. Era un vídeo grabado con el móvil, con todos los problemas de calidad que conllevan (&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_12"&gt;pixelado&lt;/span&gt;, movimientos &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_13"&gt;brucos&lt;/span&gt;, sombras, ...), pero se bastaba para poner los pelos de punta. Estaba grabado por un grupo de jóvenes angelinos, unos diez, que avanzaban por una estrecha calle peatonal entre viviendas, seguramente en un barrio residencial de la ciudad. Tenían armas: hachas, bates y alguna pistola. Estaban a punto de llegar al final de la calle cuando apareció un hombre a lo lejos. &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_14"&gt;Inmediatamente&lt;/span&gt; se pararon, mientras el hombre se daba la vuelta lentamente y salía corriendo hacia ellos. No podía entender lo que gritaban los chicos del grupo pero era un compendio de "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_15"&gt;fuck&lt;/span&gt;" y "&lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_16"&gt;shoot&lt;/span&gt;". Se oían varios disparos, al parecer dirigidos al hombre, pero éste no se detenía. El cámara, puede que una mujer por los gritos que emitía, se logró apartar en el último momento, cuando el hombre pegó un salto para &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_17"&gt;avalanzarse&lt;/span&gt; sobre los jóvenes. A partir de ahí el vídeo se volvía mucho más movido pero se podía ver como los pandilleros golpeaban en corro al hombre, que atacaba en el suelo a uno de ellos. Después de &lt;span class="blsp-spelling-error" id="SPELLING_ERROR_18"&gt;molerlo&lt;/span&gt; a palos durante casi un minuto pudieron liberar a su amigo, que tenía una terrible herida en el cuello. En ese momento comenzaron a oírse más gritos y el grupo emprendió la huida, no se sabe bien de qué, porque la chica dejó de grabar.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-8968664905191454603?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/8968664905191454603/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=8968664905191454603&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8968664905191454603'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/8968664905191454603'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/tercer-dia.html' title='Tercer día'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/Sndji03c4AI/AAAAAAAAAAs/gqjI4LXhqiM/s72-c/National+Guard+Stormtroopers.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-5477274050370659290</id><published>2009-08-02T18:21:00.001+02:00</published><updated>2009-08-02T18:23:25.137+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segundo día, segunda parte</title><content type='html'>Fernando se quedó de piedra tras escuchar la historia. Su primera reacción fue mirar a Pablo para preguntar si se estaba riendo de nosotros. Sin embargo, Pablo ya se había puesto otra vez al teléfono, tratando de contactar con Nuria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El teléfono suena- exclamó desde su mesa- pero no lo coge.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después volvió con nosotros y propuso avisar a la Policía o llamar a la embajada española. "Tenemos que hacer algo", repetía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, había poco que pudiéramos hacer desde aquí, y así se lo hicimos entender. En cualquier caso, no estaba de más tratar de hablar con el Consulado de España en Los Ángeles, para intentar conocer la situación de Nuria y el resto de ciudadanos españoles. Pablo mismo realizó la llamada antes de que se lo encargáramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Consulado español se encuentra en el mismo centro de Los Ángeles, muy cerca de Hollywood, y el cónsul es Inocencio Arias, antiguo representante español ante las Naciones Unidas. Cuando Pablo se puso en contacto con la oficina, le atendió una americana hispana que cortó la comunicación tras decirle que sólo atendía a ciudadanos españoles y familiares. Pablo le recordó el caso de Nuria y la oficinista se limitó a repetir el anuncio de la intervención del Ejército y que muy pronto se calmaría la situación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, según nos explicó Pablo, la mujer parecía muerta de miedo al otro lado del teléfono y repetía el mensaje de la llegada de los militares como si estuviera leyendo un mensaje escrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entonces, el Ministerio de Asuntos Exteriores había emitido un comunicado en el que recomendaba evitar los viajes a Los Ángeles. En comunicación con el cónsul, estaban organizando el traslado de todos los ciudadanos nacionales en un avión del Ministerio. Al parecer, los aeropuertos internacionales de la ciudad no se habían visto afectados por los disturbios, pero el Gobierno americano había restringido el tráfico aéreo a los vuelos oficiales mientras el Ejército recuperaba el control de la ciudad. En primer lugar estaba evacuando los barrios del extrarradio de la ciudad y acordonando la zona con controles, para después entrar en el centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche el mayor problema para el periódico fue elegir entre la ingente cantidad de información e imágenes (abundaba más de lo segundo que de lo primero) que llegaba de Estados Unidos. La verdad es que a pesar de lo impresionante de las fotografías y los vídeos que ya se podían ver en Youtube, lo cierto es que nadie parecía saber a ciencia cierta que ocurría en la urbe. Mientras, aumentaba rápidamente la cifra de heridos y los servicios de rescate se veían desbordados para sacarlos de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SnW9Rv62OUI/AAAAAAAAAAU/UvOCEB9W5nM/s1600-h/NatGuard_troops_leaving.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SnW9Rv62OUI/AAAAAAAAAAU/UvOCEB9W5nM/s320/NatGuard_troops_leaving.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5365402643700529474" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche le tocaba cerrar la edición a Fernando y a mí salir antes, pero me quedé hasta que mandamos a rotativa la última hoja. Excitados por todo lo ocurrido, alargamos la hora de vuelta a casa en un bar del centro. Pablo era el que peor estaba, pues se preguntaba qué le habría pasado a Nuria. Aunque le tranquilizamos diciéndole que los soldados americanos tenían el gatillo fácil y pronto restablecerían la calma, la verdad es que no lo teníamos tan claro. ¿A qué situación había llegada la civilización para que un brote de gripe, o lo que fuera hubiera pasado, pudiera poner en estado de sitio una ciudad?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/1575462037027194511-5477274050370659290?l=levantatey.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://levantatey.blogspot.com/feeds/5477274050370659290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=1575462037027194511&amp;postID=5477274050370659290&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5477274050370659290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/1575462037027194511/posts/default/5477274050370659290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://levantatey.blogspot.com/2009/08/segundo-dia-segunda-parte.html' title='Segundo día, segunda parte'/><author><name>Yurinka</name><uri>http://www.blogger.com/profile/11307215101417201756</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='21' src='http://2.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/S1XzPAJC7AI/AAAAAAAAAE0/_HiXxQa9lrM/S220/true+romance.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_d7MJEEw3jm4/SnW9Rv62OUI/AAAAAAAAAAU/UvOCEB9W5nM/s72-c/NatGuard_troops_leaving.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-1575462037027194511.post-737589144838444289</id><published>2009-08-01T02:05:00.006+02:00</published><updated>2009-08-02T18:13:07.778+02:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='historia'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='zombie'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='levantate'/><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='anda'/><title type='text'>Segundo día</title><content type='html'>&lt;span style=";font-family:georgia;font-size:85%;"  &gt; &lt;p&gt;La noche fue tan calurosa que apenas dormí unas horas. El verano es Murcia es  criminal, todos lo saben. Pero si además tardan casi un mes en &lt;span class="squiggly" title="Para ver las sugerencias ortográficas, haz clic en esta palabra" splc="splc" state="new" word="instalarte"&gt;instalarte&lt;/span&gt; el aparato de aire  acondicionado la mala leche se alía con el bochorno. Mientras se refrescaba la  habitación, antes de &lt;span class="squiggly" title="Para ver las sugerencias ortográficas, haz clic en esta palabra" splc="splc" state="new" word="acostarme"&gt;acostarme&lt;/span&gt;, estuve viendo la  televisión. Las cadenas generalistas ya habían terminado sus informativos y no  hacían ningún programa especial sobre California. Sólo CNN+ informaba del suceso  aunque todavía sin imágenes de vídeo. En vez de eso utilizaban un mapa situando  en Santa Ana (que linda con Los Ángeles) y con la voz de uno de los  corresponsales de la cadena americana en la ciudad. Por lo que traducía el  periodista español, la zona era un caos, con continuos disturbios, saqueos de  comercios, intervenciones de la policía y decenas de heridos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Recordaba al estallido de Los Ángeles al inicios de los 90, cuando pareció  que la ciudad entera se desmoronaba. Lo que no estaba claro ahora era si el  motivo había sido también racial. Cuando las declaraciones se comenzaron a  repetir apagué la tele y me acosté.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;Al día siguiente tardé en &lt;span class="squiggly" title="Para ver las sugerencias ortográficas, haz clic en esta palabra" splc="splc" state="new" word="acordarme"&gt;aco
